El informe regional estima que un episodio extremo podría reducir alrededor de 2% el PIB acumulado de América Latina y el Caribe en tres años. La Amazonía aparece entre las zonas expuestas a sequías e incendios; para Uruguay se prevén lluvias superiores a lo normal y riesgo de inundaciones.

Un nuevo episodio de El Niño podría combinar impactos climáticos opuestos en América Latina: sequías e incendios forestales en partes de la Amazonía, y lluvias por encima del promedio en el Cono Sur. Así lo plantea el informe especial de la → Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que recomienda anticipar los riesgos y proteger tanto los ecosistemas como las infraestructuras estratégicas.

La organización estima, en un escenario de El Niño extremo, una pérdida acumulada cercana al 2% del PIB regional durante los tres años posteriores al inicio del fenómeno, con aproximadamente la mitad del impacto concentrada en el primer año. El informe presenta esa cifra como una estimación central, no como una pérdida mínima garantizada. También calcula que la pobreza podría aumentar hasta en 4,8 millones de personas hacia 2030 frente a un escenario sin El Niño.

Sequía e incendios en la Amazonía

El documento describe riesgos diferenciados por territorio. En el norte de Sudamérica —incluidas zonas de Colombia, Venezuela y el norte de Brasil— advierte sobre condiciones más secas, estrés hídrico, olas de calor e incendios forestales prolongados en la selva amazónica. El escenario exige vigilancia sobre los bosques y coordinación de la respuesta ante focos de fuego, aunque el informe no ofrece una estimación de superficie forestal que podría quemarse.

La amenaza también puede extenderse fuera del bosque. La CEPAL señala que el fuego y el humo pueden dañar líneas de transmisión y subestaciones o forzar desconexiones preventivas. Para octubre-diciembre de 2026, el informe identifica a Brasil, Colombia y Argentina entre los países con mayores probabilidades de riesgo de incendios que afecten infraestructura eléctrica. Entre sus recomendaciones para la Amazonía central y oriental incluye reforzar la vigilancia de incendios y proteger activos críticos frente al fuego.

La vulnerabilidad se amplifica cuando incendios, menor disponibilidad de agua y altas temperaturas coinciden. En varios países de la región la hidroelectricidad supera el 70% de la matriz eléctrica, mientras que más de la mitad de la capacidad hidroeléctrica instalada tiene más de 30 años. El estudio plantea que la planificación debe considerar esos riesgos combinados y fortalecer alertas tempranas, mantenimiento y protección de instalaciones.

Un panorama distinto para Uruguay

Para el Cono Sur —incluidos Uruguay, el sur de Brasil, el norte argentino y el centro de Chile— la CEPAL señala una tendencia a precipitaciones superiores a lo normal y un mayor riesgo de inundaciones fluviales. En Uruguay, esas lluvias podrían favorecer algunas cosechas, pero también afectar cultivos e infraestructura necesaria para el transporte y el comercio si se producen anegamientos.

El informe no formula un pronóstico específico de daños para plantaciones forestales uruguayas. Su advertencia forestal más directa se refiere a los incendios en la Amazonía y a la exposición de redes eléctricas en zonas con condiciones favorables para la propagación del fuego. Para el Cono Sur, recomienda reforzar el monitoreo climático coordinado y preparar infraestructura frente a amenazas múltiples.

La anticipación como herramienta de gestión

La → Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) proyectó una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027. Para octubre-diciembre de 2026, la CEPAL recoge una probabilidad del 75% de que el episodio alcance el umbral de magnitud histórica utilizado en el informe. Son probabilidades de intensidad oceánica; no significan que todos los territorios vayan a experimentar los mismos efectos.

Entre las medidas propuestas figuran sistemas de alerta temprana, infraestructura resiliente, protocolos coordinados ante incendios y sequías, gestión del agua por cuenca y diversificación energética. Para la actividad forestal, la información refuerza la importancia de integrar la prevención del fuego y la protección de infraestructura en la planificación territorial, con respuestas ajustadas a las condiciones locales.

Fuentes

→ CEPAL: Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo (septiembre de 2026)

→ NOAA Climate Prediction Center: ENSO Diagnostic Discussion

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