
La Intendencia de Montevideo informó que retiró alrededor de 1.500 palmeras afectadas por el picudo rojo desde noviembre de 2025, al tiempo que mantiene tratamientos sobre ejemplares que todavía pueden recuperarse. La expansión de esta plaga invasora plantea un desafío de largo plazo para la conservación del arbolado, la seguridad de los espacios públicos y la protección de especies de palmeras nativas.
El picudo rojo de las palmeras continúa modificando el paisaje urbano de Montevideo. La Intendencia capitalina confirmó que, desde noviembre de 2025 hasta octubre de 2026, fueron retirados aproximadamente 1.500 ejemplares afectados por la plaga, principalmente en espacios públicos donde los árboles ya no presentaban posibilidades de recuperación.
El balance fue comunicado el 20 de octubre por Marcelo Roux, director de Espacios Públicos de la → Intendencia de Montevideo, en declaraciones recogidas por Montevideo Portal y Telenoche.
Entre los lugares intervenidos figuran parques históricos, la rambla, bulevar Artigas, la calle Juan Carlos Blanco y el parque Tomkinson. En determinados sectores, la eliminación de palmeras afectadas también está dando lugar a nuevas decisiones sobre las especies que integrarán el arbolado urbano.
El jerarca señaló que la plaga se encuentra instalada y que las medidas de gestión deberán mantenerse en el tiempo. Su planteo refleja la dificultad de erradicar un insecto que puede permanecer oculto dentro de la palmera mientras produce daños importantes en sus tejidos.
Una plaga que afecta el interior de las palmeras
El picudo rojo, identificado científicamente como Rhynchophorus ferrugineus, es un escarabajo invasor originario de Asia. Sus larvas se desarrollan en el interior de las palmeras y se alimentan de sus tejidos, provocando galerías y deterioro estructural que pueden comprometer la supervivencia de la planta.
Una de las principales dificultades del control es que los primeros síntomas pueden pasar inadvertidos. Cuando aparecen deformaciones importantes de la copa, pérdida de hojas o señales de deterioro avanzado, el daño interno puede ser considerable.
En Uruguay, la especie más afectada ha sido la palmera canaria (Phoenix canariensis), ampliamente utilizada en avenidas, parques y espacios ornamentales. Sin embargo, las autoridades fitosanitarias también han registrado ataques sobre otras palmeras, entre ellas especies nativas como el butiá y el pindó.
La presencia del insecto en distintas especies vuelve necesario mantener la vigilancia más allá de los ejemplares ornamentales. El impacto potencial sobre palmares nativos constituye una preocupación ambiental que requiere seguimiento específico y evidencia técnica.
Por qué se retiran los ejemplares afectados
La extracción de una palmera no es la primera respuesta ante cualquier sospecha de infestación. La Intendencia distingue entre ejemplares que todavía pueden recibir tratamientos y aquellos cuyo deterioro resulta irreversible.
Según explicó Roux, las aproximadamente 1.500 palmeras retiradas desde noviembre de 2025 pertenecían a este segundo grupo. En paralelo, la administración continúa interviniendo sobre ejemplares que presentan posibilidades de conservación.
La eliminación de palmeras irrecuperables cumple dos objetivos. Por un lado, reduce riesgos asociados al deterioro de ejemplares ubicados en áreas de circulación pública. Por otro, forma parte de las medidas destinadas a disminuir los focos de reproducción y dispersión del insecto.
El manejo del material vegetal extraído resulta fundamental. La Intendencia establece procedimientos de trituración para evitar que larvas, pupas o adultos presentes en los restos puedan continuar su desarrollo o desplazarse hacia otras palmeras.
La cifra de 1.500 corresponde a un acumulado de casi un año. No debe interpretarse como el número de palmeras taladas durante octubre ni como una estimación del total de ejemplares afectados en todo Uruguay.
Monitoreo, tratamientos y recuperación
La estrategia municipal comprende inspecciones periódicas, tratamientos fitosanitarios y medidas de control ajustadas a la condición de cada ejemplar.
En su documentación institucional, la Intendencia identifica distintas herramientas de intervención, como trampas con atrayentes, baños fitosanitarios, endoterapia y procedimientos de recuperación sobre palmeras con daños compatibles con una intervención viable.
La endoterapia consiste en introducir productos autorizados directamente en los tejidos de la planta mediante técnicas específicas. Su utilización debe responder a protocolos profesionales y a las autorizaciones vigentes.
La Intendencia también informa que los tratamientos se diferencian según la especie de palmera y su estado sanitario. No todas presentan el mismo comportamiento frente al insecto ni requieren idénticas intervenciones.
Las decisiones de manejo consideran la evidencia disponible, los protocolos del → Ministerio de Ambiente y las autorizaciones fitosanitarias del → Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
Estos procedimientos no garantizan la recuperación de todos los ejemplares. Su eficacia depende, entre otros factores, de la detección temprana, el grado de afectación y las características de la palmera intervenida.
Inteligencia artificial y sensores para detectar daños
La gestión de esta plaga también está impulsando el desarrollo y la evaluación de herramientas tecnológicas.
La Intendencia de Montevideo informó que trabaja con instituciones académicas y organismos especializados en alternativas de detección temprana, entre ellas sensores de sonido, cámaras térmicas, sensores remotos y sistemas basados en inteligencia artificial.
El objetivo de estas tecnologías es identificar señales de infestación antes de que el deterioro externo sea evidente, facilitando intervenciones sobre ejemplares que todavía podrían conservarse.
No obstante, la existencia de investigaciones y evaluaciones no significa que todos estos sistemas estén implantados a escala departamental ni que hayan demostrado una eficacia definitiva. Su aplicación requiere validación técnica y adaptación a las condiciones locales.
El uso de información georreferenciada constituye otra herramienta relevante. La Intendencia mantiene registros del estado sanitario de las palmeras en espacios públicos, incluyendo ubicación, fechas de intervención y tratamientos realizados.
Esta información puede consultarse mediante las herramientas cartográficas municipales y permite organizar las tareas de seguimiento de forma territorial.
El problema también está en los predios privados
Una dificultad adicional es la presencia de palmeras en propiedades particulares, jardines, establecimientos rurales y lugares de acceso restringido.
Roux explicó que la Intendencia concentra su intervención directa en los espacios públicos y que el manejo de ejemplares ubicados en predios privados corresponde a sus responsables, de acuerdo con las disposiciones aplicables.
La falta de acceso a determinados lugares puede dificultar la detección temprana y la eliminación de focos de infestación. Por esa razón, el control requiere coordinación entre organismos públicos, técnicos especializados y propietarios.
El Ministerio de Ambiente dispone de un sistema colaborativo de seguimiento de palmeras que permite registrar ubicación, estado sanitario y posibles afectaciones. La herramienta complementa los mecanismos institucionales de vigilancia, aunque sus registros no representan necesariamente la totalidad de las palmeras existentes en el país.
Un desafío que supera a Montevideo
La expansión del picudo rojo no se limita a la capital. El MGAP ha documentado su presencia en varios departamentos del país y advierte sobre la necesidad de aplicar medidas de vigilancia y control.
La situación resulta especialmente relevante para los departamentos que poseen palmeras ornamentales, ejemplares dispersos en establecimientos rurales y poblaciones de especies nativas.
Desde el punto de vista ambiental, la pérdida de palmeras implica cambios en el paisaje, en la composición del arbolado y en determinados espacios utilizados por la fauna. También genera costos de extracción, tratamiento, disposición del material y eventual reposición vegetal.
En Montevideo, el retiro de ejemplares ha comenzado a acompañarse con plantaciones de otras especies en algunos sectores. Las decisiones de sustitución deben considerar las características del sitio, las necesidades de mantenimiento y los objetivos de adaptación del arbolado urbano.
Qué significa el balance de 1.500 palmeras
El dato divulgado el 20 de octubre permite dimensionar el trabajo acumulado por la Intendencia, pero no alcanza por sí solo para determinar la evolución completa de la plaga.
Para evaluar si la situación mejora o empeora se necesitan otros indicadores: cantidad de palmeras inspeccionadas, nuevos casos detectados, ejemplares tratados, supervivencia posterior a las intervenciones y distribución territorial de los focos.
La propia Intendencia señala que utiliza estos registros para ajustar periódicamente su estrategia.
La experiencia de Montevideo muestra que la respuesta frente al picudo rojo exige una combinación de sanidad vegetal, gestión ambiental, información geográfica y nuevas tecnologías. La prioridad es detectar a tiempo los ejemplares recuperables, retirar de forma segura los que presentan daños irreversibles y reducir las posibilidades de propagación hacia otras áreas.
Para Uruguay, el desafío de largo plazo incluye además proteger las especies nativas y fortalecer la coordinación entre departamentos. El balance de octubre confirma la magnitud de las intervenciones realizadas, pero también evidencia que el control de la plaga continúa siendo una tarea abierta.
Fuentes principales
→ Ministerio de Ambiente. (s. f.). Picudo rojo: información, monitoreo y estrategia de control.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas.
Crédito de imagen: ICI Forestal. Imagen ilustrativa generada por IA.
