
La automatización de la maquinaria forestal avanza por un camino diferente al de reemplazar completamente las máquinas existentes. Kodama Systems obtuvo US$ 7 millones para ampliar el despliegue comercial de una tecnología que convierte skidders convencionales en equipos teleoperados y progresivamente automatizados. En apenas seis meses, máquinas equipadas con su sistema movieron más de 100.000 toneladas de madera en operaciones comerciales del sureste de Estados Unidos.
La → Kodama Systems anunció el 19 de octubre una nueva ronda de financiación por US$ 7 millones, codirigida por → Konvoy Ventures y → Breakwater Ventures.
La operación eleva a aproximadamente US$ 14 millones el capital total captado por la compañía y tendrá tres destinos principales: ampliar las instalaciones comerciales de su tecnología, profundizar las integraciones con fabricantes de maquinaria y continuar desarrollando capacidades de autonomía para ambientes forestales y otros terrenos no estructurados.
La tecnología ya no se encuentra solamente en etapa experimental. Kodama informó que sus sistemas están trabajando en operaciones comerciales de cosecha en diferentes estados del sureste estadounidense y que, durante los seis meses anteriores al anuncio, las máquinas equipadas con su plataforma trasladaron más de 100.000 toneladas de madera.
La máquina sigue siendo un skidder convencional
Una de las particularidades del desarrollo es que Kodama no parte necesariamente de una máquina forestal completamente nueva. Su plataforma RS1 se integra sobre equipos existentes y añade hardware, comunicaciones, sensores, capacidad de procesamiento y sistemas de control remoto.
El objetivo es conservar la inversión realizada en maquinaria convencional y agregar nuevas capacidades digitales sin reemplazar completamente la plataforma mecánica.
La compañía define al RS1 como un sistema capaz de transformar un skidder en un “robo-skidder”. El término puede resultar llamativo, pero necesita una precisión: las máquinas comerciales actuales no funcionan de manera completamente autónoma durante todas sus tareas.
Kodama combina teleoperación con autonomía supervisada. El operador humano continúa interviniendo en las situaciones complejas, mientras determinados movimientos repetitivos pueden transferirse progresivamente al sistema automático.
Teleoperar no es lo mismo que automatizar
En la teleoperación, el skidder sigue siendo controlado por una persona, pero el operador ya no se encuentra necesariamente dentro de la cabina.
Las imágenes, datos de la máquina y comandos son transmitidos entre el equipo y una estación remota. Esto permite que un operador experimentado controle la maquinaria desde una oficina u otra ubicación, incluso a gran distancia del frente de cosecha.
Kodama ya realizó demostraciones comerciales en las que un skidder trabajó sin una persona dentro de la cabina mientras era controlado desde cientos de kilómetros de distancia.
La autonomía supervisada constituye el paso siguiente. En ese esquema, determinadas tareas repetibles pueden ser ejecutadas por el sistema mientras el operador permanece disponible para tomar decisiones, resolver excepciones o asumir directamente el control cuando las condiciones lo requieren.
La estrategia es diferente de intentar desarrollar desde el comienzo una máquina capaz de resolver autónomamente cualquier situación que pueda aparecer dentro de un bosque.
Cámaras, lidar y posicionamiento para comprender el entorno
El RS1 integra sensores destinados a reproducir y ampliar la información que normalmente recibe un operador ubicado dentro de la cabina.
La plataforma utiliza cámaras HDR y lidar para construir una representación tridimensional del entorno y detectar personas u obstáculos en las proximidades de la máquina.
También incorpora posicionamiento, computación embarcada y monitoreo permanente de parámetros de funcionamiento.
Kodama utiliza comunicaciones satelitales de alto ancho de banda para transmitir video y telemetría, permitiendo operar en lugares donde no existe cobertura convencional de telefonía celular.
Esto constituye un punto especialmente relevante para la actividad forestal: a diferencia de una fábrica o un puerto, los frentes de cosecha cambian continuamente y pueden localizarse en áreas rurales con conectividad limitada.
La seguridad mantiene un circuito separado
La operación remota de una máquina pesada exige sistemas capaces de detenerla incluso si ocurre una falla en el software principal.
Kodama informa que RS1 incorpora un sistema de parada de emergencia funcionalmente seguro y un circuito de tipo hold-to-run separados del software de aplicación.
La plataforma de percepción agrega otra capa de seguridad al detectar riesgos y advertir al operador.
Estos mecanismos no eliminan los riesgos inherentes a la operación forestal. La confiabilidad de comunicaciones, sensores, software, frenos, hidráulica y sistemas mecánicos continúa siendo crítica cuando el equipo trabaja cerca de personas, árboles, pendientes y otras máquinas.
La máquina puede volver al control manual
Otro aspecto del concepto es su reversibilidad. Según Kodama, el hardware fue diseñado para intervenir lo menos posible sobre la plataforma original.
Cuando se necesita conducción convencional, el operador puede volver al control manual mediante un selector dentro de la cabina.
Esta característica permite que el mismo skidder pueda alternar entre trabajo tradicional, teleoperación y futuras funciones automatizadas según las necesidades del frente.
Desde el punto de vista económico, esa flexibilidad podría resultar importante durante la transición tecnológica: una empresa no necesita apostar desde el primer día por una flota que solamente pueda trabajar de forma remota.
El problema que Kodama intenta resolver también es laboral
La compañía vincula su desarrollo con uno de los problemas que enfrentan numerosos contratistas estadounidenses: conseguir y mantener operadores experimentados dispuestos a trabajar durante largas jornadas en frentes alejados.
Un skidder detenido porque falta su operador representa capital inmovilizado y puede reducir la producción de todo el sistema de cosecha.
La teleoperación permite separar físicamente al profesional del lugar donde se encuentra la máquina y abre la posibilidad de que operadores especializados atiendan distintos frentes desde centros remotos.
Kodama plantea que la evolución futura hacia mayores niveles de autonomía podría convertir a esos profesionales en supervisores de varias máquinas, aunque ese escenario todavía depende de aumentar considerablemente la capacidad del software para resolver situaciones forestales variables.
Más de 100.000 toneladas ya movidas
El dato que diferencia al proyecto de muchos programas experimentales es su utilización comercial.
Kodama informó que, durante los seis meses anteriores a la nueva ronda de inversión, máquinas equipadas con su tecnología trasladaron más de 100.000 toneladas de madera en diferentes estados del sureste de Estados Unidos.
La compañía no publicó en el anuncio una comparación completa e independiente entre productividad, consumo o costos de los equipos teleoperados y los skidders convencionales.
Sí había informado previamente que sus operaciones remotas consiguieron superar las 30 toneladas de madera por hora en determinados sitios y alcanzar más de 300 toneladas durante una jornada, cifras que considera comparables con la productividad de operadores trabajando desde la cabina.
Esos valores corresponden a experiencias de la propia compañía y no deben interpretarse como una productividad garantizada para cualquier operación forestal.
Cada máquina también genera datos para entrenar el futuro sistema autónomo
Detrás de la teleoperación existe una segunda estrategia tecnológica. Cada máquina equipada recoge información sobre terreno, movimientos, decisiones del operador, obstáculos y ciclos de trabajo.
Kodama utiliza estos datos como base para mejorar los modelos de percepción y control y avanzar gradualmente hacia tareas con mayores niveles de autonomía.
La compañía describe este proceso como un circuito continuo de aprendizaje: cada nueva instalación aporta experiencia operativa que posteriormente puede utilizarse para mejorar el comportamiento del resto de la plataforma.
Esta acumulación de datos reales puede convertirse en uno de los activos más importantes de la empresa, porque los ambientes forestales son considerablemente menos estructurados que una carretera, una mina o un depósito industrial.
No intenta llegar a la autonomía completa de un solo salto
El enfoque adoptado por Kodama también refleja una discusión más amplia dentro de la automatización de maquinaria pesada.
En lugar de esperar hasta disponer de una máquina capaz de ejecutar todo el ciclo sin intervención humana, la compañía busca introducir funciones que puedan generar valor comercial desde etapas intermedias.
Primero aparece la teleoperación. Después, tareas repetitivas pueden automatizarse mientras una persona supervisa el sistema. En etapas posteriores, el objetivo es aumentar la cantidad de decisiones asumidas por el software.
Esta estrategia permite utilizar las operaciones comerciales actuales para financiar, probar y generar los datos necesarios para las futuras capacidades autónomas.
La tecnología puede extenderse a otras máquinas
La nueva ronda de inversión tendrá entre sus objetivos ampliar la integración con fabricantes originales de maquinaria y adaptar la plataforma a más tipos de equipos.
Kodama comenzó por el skidder porque se trata de una función relativamente repetitiva dentro de determinados sistemas de cosecha: recoger árboles cortados y trasladarlos hacia la zona de procesamiento o carga.
Sin embargo, la empresa plantea que la misma arquitectura de percepción, comunicaciones, control y autonomía puede trasladarse progresivamente a otras máquinas pesadas utilizadas fuera de carretera.
La dificultad aumenta a medida que la tarea exige más manipulación, reconocimiento de objetos y decisiones específicas.
Una referencia para una cosecha uruguaya altamente mecanizada
La aplicación actual de Kodama está dirigida principalmente a sistemas estadounidenses de cosecha donde los skidders tienen una participación importante. Uruguay utiliza en buena parte de sus grandes plantaciones otros esquemas, especialmente cut-to-length con harvesters y forwarders.
Por esa razón, el RS1 no debe interpretarse como una tecnología directamente transferible a todos los frentes de cosecha nacionales.
El aspecto relevante para Uruguay está en el concepto: agregar percepción, comunicación y control remoto a maquinaria existente y utilizar al operador como supervisor durante la transición hacia mayores niveles de automatización.
La experiencia brasileña reciente con harvesters teleoperados y el avance de Kodama sobre skidders muestran que distintos fabricantes y empresas tecnológicas están explorando caminos similares: sacar progresivamente al operador de la cabina antes de intentar eliminarlo completamente del circuito de decisión.
Para un sector uruguayo altamente mecanizado, con contratistas que operan maquinaria de elevado valor y jornadas extensas, será especialmente importante seguir cómo evolucionan productividad, conectividad, seguridad, costos y aceptación de estos sistemas durante los próximos años.
Fuentes principales
→ Kodama Systems. (2026). RS1: hardware, teleoperation and autonomy.
→ Kodama Systems. (2025, 28 de agosto). Kodama Systems Shows Off “Roboskidder”.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas.
Crédito de imagen: ICI Forestal. Imagen ilustrativa propia sobre teleoperación y autonomía supervisada de maquinaria forestal; no representa una instalación específica de Kodama.
