Uruguay construyó durante más de medio siglo una política forestal que atravesó diferentes gobiernos, etapas económicas y visiones políticas. Hoy, cuando el sector ocupa un lugar central en las exportaciones, la inversión y la estructura productiva nacional, el desafío ya no puede limitarse a plantar más árboles o producir más toneladas de madera y celulosa. El próximo paso debe ser transformar esa base en más industria, conocimiento, tecnología, empleo especializado y desarrollo para el país.