Salud en colmenas uruguayas, pieza clave en producción de alimentos y sostenibilidad.

La sanidad apícola aparece como un elemento central, no solo para la supervivencia de las colonias, sino también para sostener la productividad y la calidad de los sistemas agroalimentarios.Una revisión científica liderada por la investigadora de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), PhD. Belén Branchiccela, pone sobre la mesa un tema estratégico para la producción agropecuaria, la seguridad alimentaria y la biodiversidad: la salud de las abejas.

El trabajo, recientemente aceptado para su publicación en la revista científica Apidologie*, analiza la situación sanitaria de las abejas melíferas en América Latina y los retos pendientes para fortalecer la sostenibilidad de la apicultura regional.

La publicación, titulada “Plagas y patógenos de las abejas melíferas en América Latina: breve revisión histórica, situación actual y retos pendientes”, fue desarrollada en el marco de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas y reúne información sobre las principales enfermedades, plagas y amenazas que afectan a las colonias en la región.

América Latina alberga cerca de ocho millones de colonias de abejas melíferas y produce cerca de 70.000 toneladas de miel por año. Sin embargo, el estudio advierte que las pérdidas anuales de colonias oscilan entre el 20% y el 50% según el país, siendo las infecciones causadas por plagas y patógenos una de las principales razones detrás de esta problemática.

La relevancia de las abejas, sin embargo, trasciende ampliamente a la producción de miel. “Tres cuartas partes de la alimentación mundial depende de la polinización animal”, explicó Branchiccela. El estudio destaca que la polinización realizada por insectos tiene un valor económico estimado de US$ 22.900 millones en América Latina, siendo las abejas el principal grupo polinizador. En este contexto, la sanidad apícola aparece como un elemento central, no solo para la supervivencia de las colonias, sino también para sostener la productividad y la calidad de los sistemas agroalimentarios.

En ese sentido, la investigadora señala que hay sectores productivos, como la fruticultura, que tienen mayor conciencia sobre los beneficios de la polinización. Sin embargo, en otros sistemas más agrícolas aún faltan datos y herramientas que permitan valorar adecuadamente el aporte de la polinización. “Probablemente, muchas de las brechas productivas que existen actualmente en ciertos sistemas agrícolas estén asociadas, en parte, a la falta de polinizadores”, afirmó Branchiccela.

Para abordar este último punto, desde INIA se plantearon líneas de trabajo específicas en su Plan Estratégico. El objetivo es generar información que permita poner estos datos sobre la mesa y avanzar hacia manejos más ajustados y compatibles con sistemas productivos, que contribuyan tanto a la sostenibilidad de los polinizadores, como a mejorar la productividad y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.

Por otra parte, la publicación ubica a Uruguay entre los países con mayor disponibilidad de información científica vinculada a la sanidad apícola en la región, junto a Argentina, Brasil, Chile y México. Según explica, estos países combinan una fuerte relevancia económica de la apicultura, perfil exportador y mayores niveles de inversión en ciencia y tecnología. Sin embargo, la información disponible sigue siendo parcial, heterogénea y limitada para la toma de decisiones.

En particular para Uruguay, aún quedan desafíos por abordar. Las pérdidas de colonias a nivel nacional se estiman entre un 20% y un 30% anuales. Los problemas sanitarios son uno de los factores asociados. “La infestación con el ácaro Varroa destructor es sin dudas la principal amenaza sanitaria y la mayoría de los productores deben aplicar acaricidas para evitar las pérdidas coloniales y mitigar las mermas en la producción”, explicó Branchiccela.

Frente a este escenario, INIA está desarrollando desde hace años líneas de investigación orientadas al control sanitario de las colmenas, incluyendo estudios sobre eficacia de tratamientos, residuos en mieles, momentos óptimos de aplicación y estrategias complementarias para reducir el crecimiento poblacional del ácaro.

Además, la revisión plantea la necesidad de fortalecer los programas nacionales de monitoreo sanitario y epidemiológico, asegurar continuidad en la inversión en ciencia y tecnología, mejorar la transferencia de conocimiento hacia los apicultores y avanzar en estrategias coordinadas entre investigación, sector productivo y organismos públicos.

“En mercados internacionales cada vez más exigentes, la competitividad no depende únicamente del volumen exportado, sino también de la capacidad de demostrar trazabilidad, inocuidad, sostenibilidad y respaldo científico en los sistemas de producción”, apuntó Branchiccela, quien destacó además que la sanidad de las colmenas “es un factor clave para sostener la competitividad y la reputación de la miel uruguaya”. Explicó que el uso predominante de acaricidas orgánicos y el bajo uso de antibióticos a nivel local representan fortalezas sanitarias y diferenciales comerciales.

Finalmente, la investigadora llamó a generar mayor conciencia sobre el valor de la polinización y su impacto en la producción de alimentos. “La salud de las abejas debería importarnos a todos, porque cumplen un rol fundamental mucho más allá de la producción de miel. Son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y para la producción de muchos alimentos que consumimos a diario”, concluyó.

(*) Publicación en la revista científica Apidologie:  
Plagas y patógenos de las abejas melíferas en América Latina: breve revisión histórica, estado actual y desafíos pendientes | Apidologie | Enlace de la naturaleza de Springer 

TODO EL CAMPO -Montevideo - URUGUAY - 01 Julio 2026