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ASTORIEsperanzas de mejora económica

Expertos coinciden en anticipar avances en todos los indicadores macroeconómicos
El déficit fiscal es la mayor sombra que se proyecta sobre el gradual mejoramiento de las perspectivas económicas para este año y el próximo. Los bancos, las universidades, consultoras y los economistas privados que encuesta mensualmente El Observador coincidieron en anticipar avances en todos los indicadores macroeconómicos. Pero el propio ministro de Economía, Danilo Astori, acaba de señalar su preocupación por el incremento del déficit en las cuentas públicas a 3,8% del Producto Interno Bruto (PIB) en los 12 meses a febrero, lejos del 2,5% prometido por el gobierno para el final de su período. Aunque aseguró que la situación es manejable y está bajo control, destacó como “prioridad macroeconómica importante la reducción de su déficit fiscal”.



Cumplir ese objetivo está obviamente en manos del gobierno. Dependerá de hasta donde sea capaz de restringir el gasto público en las nuevas asignaciones que se fijen en la Rendición de Cuentas. Tiene margen para hacerlo, dentro de las rigideces del presupuesto. Pero solo podrá aprovecharlo si es capaz de resistir las presiones sindicales y de sectores de su Frente Amplio que exigen mayor gasto en áreas improductivas o postergables, aferrados a la ilusión de alguna fuente mágica de recursos. Pero en economía, como en los hogares, no hay magia, solo eficiencia en la calidad del gasto ajustado a los ingresos.

En la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador la media de las respuestas aumenta el PIB, con respecto al mes anterior, en el orden de medio punto, a 2,1% este año y a 2,7% en 2018. Las predicciones se basan en incremento del consumo interno, gracias a un modesto aumento en el salario real, a una inflación en tenue descenso y a un desempleo que no empeora, así como a un panorama exportador algo más benigno. Pero el factor decisivo en un horizonte mejorado sobre pronósticos previos del sector privado es un fuerte salto en la inversión, de 2,8% este año a 7% en 2018, con respecto a los niveles de 2016.

Este fuerte impulso a la actividad económica se basa presumiblemente en la presunción de que se concretará la instalación de una tercera planta de pasta de celulosa, rubro que compite con la carne y el turismo por el primer lugar en las exportaciones. Pero aunque avanzan las negociaciones por la nueva planta de UPM, el tema dista de estar definido. La decisión final de la empresa finlandesa depende de que se acceda a las condiciones que ha planteado. La principal es que el gobierno cumpla con las obras de infraestructura ferroviaria y en el puerto de Montevideo. El gobierno asegura tener interesados pero habrá que esperar a la respuesta de esos posibles inversores a los términos que les ofrezca en una próxima licitación. UPM quiere también algunas garantías de paz laboral, a las que el PIT-CNT parece poco dispuesto.

Los técnicos privados encuestados estiman, de todos modos, que el déficit fiscal bajará del 3,8% anualizado a febrero a 3,5% a fin de año y 3,2% en 2018. Pero el propio Astori ha expresado su preocupación por este indicador. Es actualmente la mayor pesadilla del gobierno y solo se disipará si se materializa la prudencia presupuestal prometida por el ministro, factor indispensable de estabilidad a la espera de que se conviertan en realidad las esperanzadas previsiones de aumento del consumo interno, las exportaciones y la inversión externa.

Diario EL OBSERVADOR -  Montevideo -  URUGUAY -  07 abril 2017