Canal MagdalenaCANAL MAGDALENA

Kicillof insiste con el Canal Magdalena y reedita competencia con Montevideo

El gobernador bonaerense aseguró que el proyecto es fundamental para obtener soberanía nacional y quitar protagonismo al puerto de Montevideo.El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, insistió con la construcción del Canal Magdalena para otorgar mayor soberanía al comercio exterior de Argentina, captar carga regional y quitar relevancia al puerto de Montevideo. Aseguró que el proyecto tendrá financiación provincial.

Kicillof asumió como propio el desarrollo del Canal Magdalena, luego del fracaso del proyecto que fue impulsado en el anterior gobierno de Alberto Fernández.

El gobernador realizó el sábado un acto en el Puerto La Plata en el que reivindicó la importancia de la obra.

Entre varias autoridades locales, afirmó que “la Argentina marítima y fluvial está partida, los puertos marítimos y fluviales no tiene conexión directa. Hoy los buques para completar carga, para sacar el 80% de la exportación y para que entren las importaciones, tienen que ir navegando hasta Montevideo y pedir permiso a la prefectura uruguaya”.

Expresó que el Canal Magdalena no se ha construido hasta ahora por el predominio de intereses económicos extranjeros que quieren a Argentina y a la provincia de Buenos Aires subordinadas. Añadió que avanzar en la obra “no es un problema de financiamiento ni de proyectos, sino que vocación, voluntad y coraje”.

Por eso afirmó: “si el gobierno no lo quiere hacer, nos haremos cargo en la provincia y lo convertiremos en bandera y en lucha por la soberanía nacional”.

Por último recordó al general Manuel Belgrano. “Ya había dicho que el canal sur, lo que hoy llamamos Canal Magdalena, era la vía para unir los puertos del Paraná con los del Atlántico”, dijo. Pero también para que “hubiera una flota fluvial y marítima argentina, para que hubiera astilleros argentinos, pero también para que haya soberanía nacional. El Canal Magdalena es soberanía nacional”.

El impulso ahora provincial tiene motivos. El fundamental fue el fracaso de la obra cuando se le otorgó trascendencia nacional. El 20 de abril de 2023 se anunció oficialmente la licitación para la construcción del canal. En el acto de lanzamiento estuvieron Kicillof y el presidente Alberto Fernández. El gobernador también hizo mención a los buques con carga que debían pasar primero por el puerto de Montevideo.

Un estudio previo afirmaba que el Canal Magdalena reduciría los tiempos de navegación con lo que generaría un ahorro de entre US$ 85 y US$ 89 millones al año. A eso se añadía el costo de servicios que las embarcaciones pagan por recalar en Montevideo.

En un cálculo lineal, el ahorro por el tiempo de espera, más la eventual captación de servicios a los buques le otorgaba al Magdalena la potencialidad de generar entre US$ 145 y US$ 243 millones anuales que serían quitados al puerto de Montevideo. Y ese era un buen número para dar inicio a las obras.

Sin embargo, el llamado a licitación se declaró desierto al no despertar interés en inversores privados. Allí pesó un aspecto: en una primera instancia la licitación fue en dólares, pero luego el congreso aprobó un presupuesto oficial para las obras en pesos argentinos. Entonces, la inestabilidad del tiempo de cambio en ese momento fue la explicación para que el proyecto no concitara la atención privada.

Dos posiciones diferentes
Las posturas de los últimos gobiernos argentinos fueron bien distintas sobre políticas portuarias binacionales. La segunda administración de Cristina Fernández –que tuvo durante un par de año a Kicillof como ministro de Economía- prohibió que mercadería argentina llegara en tránsito hasta el puerto de Montevideo. Los exportadores del sur argentino optaban por enviar sus productos hasta Uruguay por un tema de costos para luego ser embarcados hasta su destino final.

La prohibición, que duró hasta la asunción de Mauricio Macri como presidente, provocó una fuerte caída de la actividad en Montevideo y se transformo así en una nueva edición de la guerra de los puertos del Río de la Plata.

La otra diferencia de los últimos gobiernos argentinos fue la autorización para que el acceso al puerto de Montevideo tuviera una profundidad de 14 metros. El pedido estaba pendiente desde 2013 aunque allí también hubo un error de la delegación uruguaya en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP).

En ese ámbito se habló de los 14 metros, pero cuando el proyecto fue enviado formalmente se mencionó que eran 13 metros. Entonces, la delegación argentina así lo aprobó. Como contrapartida Uruguay aceptó que Argentina avanzara con las obras del Canal Magdalena.

Un nuevo pedido para llevar el acceso a mayor profundidad fue presentado en noviembre de 2022. Pero por diferentes motivos, durante el último gobierno de Fernández, la solicitud chocó contra una pared de objeciones. Y mientras eso sucedía, Kicillof realizaba una férrea defensa de la construcción del Canal Magdalena, como motor de desarrollo nacional.

Al mes siguiente de asumir Javier Milei, la delegación argentina en la CARP autorizó la profundización de Montevideo a 14 metros, luego de intercambios bilaterales entre los cancilleres Omar Paganini y Diana Mondino.

Las diferencias entre el presidente y el gobernador bonaerense son claras y exceden cuestiones puntuales de gestión. El viernes, Kicillof participó de un encuentro organizado por el Partido Socialista en Montevideo. Sobre Milei dijo que aplica una “política clásica de la derecha, que en Argentina se hizo muchas veces, siempre con el mismo resultado”.

Así marcó las distancias ideológicas que los separan. Esas que también se evidenciaron cuando Milei mencionó días atrás a Kicillof como “ese chico soviético”, refiriéndose al conocimiento que el gobernador tiene sobre el marxismo, idea claramente opuesta al pensamiento político del presidente.

Diario EL OBSERVADOR -Montevideo - URUGUAY - 30 Abril 2024