matias martinezEMPRESA CONFIRMÓ CONSTRUCCIÓN DE SEGUNDA PLANTA
UPM: la histórica inversión que da aire al gobierno de Tabaré Vázquez

La finlandesa volcará US$ 2.700 millones en la planta y otros US$ 350 millones en obras portuarias.
 
Uruguay concretó la inversión más importante desde que existe como país: una fábrica de celulosa. Así lo confirmó ayer la empresa UPM que tiene su casa matriz en Finlandia.

El aviso llegó al gobierno de Tabaré Vázquez vía telefónica, ayer en la mañana. Pero el jefe de Estado ya había recibido “buenas noticias” días antes a través de empresarios uruguayos vinculados a la inversión. “En pocos días saldrá el anuncio oficial”, le comentaron al presidente según relató uno de sus asesores a El País.



La plata que la finlandesa UPM desembolsará para levantar la fabrica es la más voluminosa desde que se creó la firma. Pero incluso es la inversión más grande en este territorio desde que se fundó Uruguay. No hay antecedentes. Invertirá US$ 2.700 millones en la planta que se construirá en Durazno y US$ 350 millones en las obras en el Puerto de Montevideo.

Es difícil separar la pastera, las obras del puerto y la reconstrucción del ferrocarril central; estas dos últimas obras claves para el funcionamiento de la pastera. En conjunto todas estas obras no solo son una inyección de capital nunca antes visto, sino que además configuran la generación de mano de obra directa y un cambio en la fisonomía de puntos claves del país. A su vez aportarán nueva infraestructura que podrá ser utilizada por otros emprendimientos industriales, en referencia al ferrocarril central.

La noticia cayó en el año electoral, pero en momentos donde los partidos políticos están en una suerte de “descanso”. Es que pasadas las elecciones internas deberán celebrar las Convenciones para luego sí reactivar la campaña electoral con miras a octubre.

Este escenario político electoral no le es favorable al gobierno del Frente Amplio como sí ocurrió en 2009 y 2014. En ambos casos el oficialismo renovó el poder en las urnas. Hoy la realidad es diferente y muestra una elección abierta. Incluso con índices de desaprobación de la ciudadanía hacia el gobierno de Tabaré Vázquez en su rango más bajo desde que gobierna el Frente Amplio.

Por eso una noticia de este tipo se convierte en una bocanada de aire para la administración nacional, incluso, en tiempos donde los indicadores económicos muestran un claro deterioro.

Pero el impacto de la decisión de UPM tiene otro elemento. Las duras negociaciones entre el Poder Ejecutivo y la empresa, por momentos pusieron en duda la confirmación del proyecto. Y desde tiendas opositoras se ponía en duda la capacidad de negociación del gobierno de Vázquez.

Relaciones laborales.
Uno de los puntos donde se auguraba el fracaso en las negociaciones era en el área laboral. La legislación uruguaya interpreta las ocupaciones de los lugares de trabajo como una extensión del derecho de huelga, algo que está siendo observado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

La firma finlandesa había planteado la necesidad de regular este punto y conformar un protocolo de actuación para evitar esta medida de lucha sindical. Los trabajadores, agremiados en sus sindicatos, el Ejecutivo por parte del gobierno y UPM, del lado empresarial, alcanzaron un acuerdo donde se determina un protocolo de actuación para que la ocupación sea la última medida de protesta, la cual no podrá ser empleada si no le antecede un proceso de negociación.

Para eso el gobierno acordó instalar dos oficinas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) que actuarán como intermediarias -entre empresarios y trabajadores- en el caso que no se logre la resolución del conflicto de forma bipartita.

La confirmación de la segunda planta de celulosa de UPM muestra también el poder de negociación interna dentro del gobierno. Es sabido por fuentes de la propia administración que no había unidad de posiciones cuando se empezó a negociar con la finlandesa. Parte del Ministerio de Economía, liderado por Danilo Astori, entendía que se le estaban otorgando demasiadas facilidades a UPM.

Esas diferencias quedaron saldadas y toda la administración se encolumnó detrás del proyecto.

La exministra de industria, Carolina Cosse, dijo tras su renuncia al gabinete para emprender la carrera electoral, que las negociaciones con UPM por momentos habían sido “más que duras”.
Si bien existen organizaciones sociales que están en contra de la instalación de la pastera y el ferrocarril argumentando temas ambientales, la empresa y el gobierno aseguran que se manejarán los estándares más altos de calidad.

Ayer Presidencia celebró la noticia en su página web. “El Presidente de la República y el Gobierno Nacional celebran la decisión final de inversión emitida en el día de hoy (por ayer) por UPM Pulp, en cuanto a la construcción y funcionamiento de su segunda planta de celulosa que se emplazará en nuestro país”, publicó el gobierno.

LAS REACCIONES POLÍTICAS
Oposición: críticas de candidatos
Los candidatos presidenciales de la oposición celebraron la inversión de UPM, pero fueron críticos con la forma en que el gobierno negoció el acuerdo con la empresa. “El gobierno uruguayo negoció de mala manera. Creemos que no supo representar los intereses de todos los habitantes del país entregando demasiado a cambio”, afirmó el candidato nacionalista Luis Lacalle Pou. “Lo que está firmado no tiene vuelta atrás. Si eventualmente el gobierno deja colgado sin firmar algo que se viene comprometiendo, ahí tenemos la posibilidad de rever esas situaciones", agregó.

En la misma línea, el candidato colorado Ernesto Talvi lamentó que el acuerdo “se haya hecho a puertas cerradas y no se lo haya encarado como política de Estado”. También, “que este tipo de beneficios que se le dan a una cadena productiva no se extiendan a otras que están pasando dificultades como la arrocera y la lechera y que son igualmente o más importantes para el país". Talvi dijo que, si es presidente, revisará “algunos detalles” siempre que pueda, ya que “Uruguay tiene una tradición muy clara y es que honra los compromisos”.

El candidato de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, reiteró su posición crítica: "Creemos que varios puntos se podrían haber negociado mucho mejor de acuerdo a los intereses del pueblo uruguayo: desde las condiciones de pago de la casi exclusividad de la vía férrea o las condiciones del manejo del Río Negro". Y Pablo Mieres, candidato del Partido Independiente, también cuestionó el proceso de negociación. “Nos preocupa que Uruguay asuma toda la construcción del ferrocarril y la pregunta es cómo termina el saldo financiero”, sostuvo.

Por su parte, Daniel Martínez (Frente Amplio) dijo que el futuro gobierno debe “aprovechar esto para generar masa crítica de gente con conocimiento, generar cadena de valor, desarrollar logística y controlar bien que el impacto ambiental esté dentro de los límites internacionales, con un seguimiento serio y profesional”.

Diario EL PAIS - Montevideo - URUGUAY - 24 julio 2019