
Nueva Zelanda anunció una inversión adicional de US$ 13 millones en dos tecnologías destinadas a reducir las emisiones de metano de la ganadería: una vacuna experimental que actúa sobre los microorganismos del sistema digestivo de los bovinos y un tratamiento de semillas mediante luz ultravioleta que busca modificar las características nutricionales de las pasturas. Ambas investigaciones podrían tener especial interés para Uruguay, donde la producción de carne y leche depende en gran medida de sistemas ganaderos basados en el pastoreo.
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin comprometer la producción de alimentos constituye uno de los principales desafíos de la ganadería mundial. Para países exportadores de carne y productos lácteos, como Nueva Zelanda y Uruguay, el problema también tiene consecuencias económicas, tecnológicas y comerciales.
El 30 de octubre de 2026, la alianza público-privada neozelandesa → AgriZeroNZ anunció nuevas inversiones por US$ 13 millones en dos empresas que investigan procedimientos diferentes para reducir el metano producido por los rumiantes.
La mayor parte de los recursos, US$ 10 millones, se destinará a la compañía estadounidense → ArkeaBio, que desarrolla una vacuna experimental contra las emisiones de metano del ganado bovino.
Los restantes US$ 3 millones serán invertidos en → BioLumic, una empresa fundada en Nueva Zelanda que utiliza tratamientos de luz ultravioleta para activar determinadas características de las plantas.
Las inversiones no significan que las tecnologías estén listas para su utilización generalizada. Ambas continúan en distintas etapas de investigación, ensayos y validación.
Por qué las vacas producen metano
Los bovinos son animales rumiantes. Su sistema digestivo les permite aprovechar alimentos ricos en fibras vegetales, como las pasturas, que otros animales no pueden digerir con la misma eficiencia.
Una parte fundamental de ese proceso ocurre en el rumen, el compartimento más grande de su estómago.
Allí viven microorganismos que participan en la descomposición de los alimentos. Durante la fermentación se generan diferentes compuestos y gases, entre ellos el metano.
La mayor parte del metano producido por los bovinos se libera mediante eructos.
Este gas contribuye al calentamiento global. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, tiene una importante capacidad de retener calor.
Por esa razón, científicos y empresas de diferentes países investigan cómo reducir su producción sin perjudicar la salud de los animales ni la capacidad de transformar pasturas en carne y leche.
Primera tecnología: una vacuna dirigida a los microorganismos que producen metano
ArkeaBio trabaja en una vacuna diseñada para estimular el sistema inmunitario de los bovinos.
Su objetivo es que el animal produzca anticuerpos capaces de actuar sobre determinados microorganismos del rumen responsables de generar metano.
Estos microorganismos, conocidos como metanógenos, utilizan compuestos producidos durante la fermentación para formar el gas.
La estrategia de la empresa consiste en disminuir su actividad sin alterar de manera perjudicial el proceso digestivo.
La vacuna utiliza proteínas recombinantes, es decir, proteínas obtenidas mediante procedimientos biotecnológicos que permiten producir componentes específicos para estimular una respuesta inmunitaria.
A diferencia de ciertos aditivos alimentarios, una vacuna podría administrarse mediante procedimientos sanitarios relativamente familiares para los productores.
Esta característica resulta especialmente interesante para establecimientos donde los animales se alimentan principalmente mediante pastoreo y no reciben diariamente una ración controlada.
Sin embargo, esa ventaja potencial todavía debe confirmarse mediante resultados de eficacia, duración de la protección, seguridad y costos de aplicación.
US$ 10 millones para avanzar hacia los ensayos regulatorios
La nueva inversión de AgriZeroNZ en ArkeaBio asciende a US$ 10 millones, equivalentes aproximadamente a 17,7 millones de dólares neozelandeses.
Se trata de la tercera inversión de la alianza en esta empresa y eleva su compromiso acumulado a US$ 19,5 millones.
Los recursos permitirán continuar los ensayos con vacas lecheras en producción en Nueva Zelanda y obtener información necesaria para una futura solicitud de autorización regulatoria.
La compañía informa que ya consiguió demostrar el principio de funcionamiento de su vacuna mediante pruebas realizadas en la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos.
Ese resultado inicial es importante, pero no equivale a disponer de un producto comercial aprobado.
La empresa se propone desarrollar una primera vacuna capaz de reducir aproximadamente un 15 % las emisiones de metano durante al menos tres meses.
A más largo plazo, aspira a conseguir una protección de mayor duración, eventualmente cercana a doce meses.
Estos porcentajes y plazos son objetivos de desarrollo anunciados por ArkeaBio. No deben interpretarse como resultados garantizados para cualquier rodeo.
La compañía señala 2028 como horizonte para un posible lanzamiento en Nueva Zelanda, condicionado a la evolución de los ensayos y a las autorizaciones correspondientes.
Segunda tecnología: semillas tratadas con luz ultravioleta
La investigación de BioLumic sigue un camino completamente diferente.
En lugar de intervenir directamente sobre el animal, busca modificar determinadas características de las plantas que integran su alimentación.
La empresa desarrolla una plataforma denominada xTraits, basada en la aplicación de tratamientos controlados de luz ultravioleta sobre semillas.
La luz ultravioleta es una forma de radiación electromagnética que posee una longitud de onda menor que la luz visible.
Cuando se aplica bajo condiciones específicas, puede desencadenar respuestas fisiológicas en las plantas.
BioLumic investiga cómo utilizar estas respuestas para activar características relacionadas con el crecimiento, la productividad y la composición de los cultivos.
Según la empresa, el procedimiento no requiere introducir genes externos ni modificar directamente la secuencia del ADN de las semillas.
Esto no significa que cualquier tratamiento con luz ultravioleta produzca beneficios. Los resultados dependen de la especie vegetal, la intensidad de la exposición, su duración y otras condiciones del proceso.
El objetivo: aumentar los lípidos del raigrás
Una de las líneas de investigación de BioLumic está dirigida al raigrás, una gramínea ampliamente utilizada en sistemas ganaderos de pastoreo.
El objetivo es aumentar su concentración de lípidos, es decir, sustancias grasas presentes en los tejidos vegetales.
La composición de la dieta influye sobre los procesos de fermentación que ocurren en el rumen y, por lo tanto, puede modificar la producción de metano.
BioLumic informa que ya obtuvo una prueba inicial de concepto al aumentar el contenido de lípidos del raigrás mediante su tecnología.
Ahora busca alcanzar concentraciones que, según sus modelos, podrían permitir una reducción aproximada del 12,5 % en las emisiones de metano de animales alimentados con esas pasturas.
Es fundamental distinguir ambos resultados.
El aumento de lípidos constituye un avance experimental comunicado por la empresa. La reducción del 12,5 % en las emisiones ganaderas es una estimación basada en modelos, cuya eficacia deberá comprobarse mediante ensayos con animales y evaluaciones en condiciones productivas.
Tampoco puede suponerse que un incremento de lípidos resulte siempre beneficioso: las modificaciones nutricionales deben evaluarse considerando la digestión, el consumo, la productividad y la salud animal.
Nuevos ensayos con empresas semilleristas
AgriZeroNZ anunció una inversión adicional de US$ 3 millones en BioLumic, equivalente aproximadamente a 5,1 millones de dólares neozelandeses.
Con esta operación, el compromiso acumulado de la alianza con la compañía alcanza los US$ 6 millones.
Los recursos financiarán nuevos ensayos de campo del raigrás desarrollado mediante tratamientos de luz, en colaboración con empresas semilleristas de Nueva Zelanda, Australia y Europa.
La compañía también investiga características relacionadas con la energía metabolizable y la producción de materia seca.
La energía metabolizable representa la parte de la energía de un alimento que el animal puede utilizar después de descontar determinadas pérdidas del proceso digestivo.
La materia seca permite comparar la cantidad de alimento disponible sin incluir el agua que contienen las plantas.
Si estas características pudieran combinarse de manera estable, el desarrollo tendría interés no solamente por las emisiones, sino también por su posible influencia sobre la producción de forraje.
No obstante, todavía faltan resultados comerciales que permitan establecer beneficios económicos o productivos generalizables.
Dos caminos diferentes para un mismo problema
Las investigaciones de ArkeaBio y BioLumic tienen un objetivo compartido: reducir las emisiones de metano asociadas a la producción ganadera.
Pero sus mecanismos son diferentes.
La vacuna busca modificar la actividad de determinados microorganismos del rumen mediante una respuesta inmunitaria.
El tratamiento de semillas intenta modificar las características nutricionales de las pasturas para influir indirectamente sobre los procesos digestivos.
También difieren sus posibles formas de aplicación.
Una vacuna requeriría procedimientos veterinarios, registros sanitarios y una estrategia de administración a los animales.
Las semillas tratadas podrían integrarse a los sistemas habituales de implantación de pasturas, siempre que se demuestre su eficacia y se resuelvan las condiciones de producción y comercialización.
Ninguna de las dos soluciones elimina por sí sola la necesidad de mejorar la eficiencia productiva, la alimentación y el manejo de los establecimientos.
Un programa de inversiones que supera los 100 millones de dólares neozelandeses
Con los nuevos aportes, AgriZeroNZ informó que sus inversiones acumuladas desde 2023 superan los 100 millones de dólares neozelandeses.
La alianza reúne recursos públicos y privados para acelerar tecnologías que permitan reducir las emisiones agropecuarias sin comprometer la productividad y la rentabilidad.
Su cartera de proyectos incluye investigaciones sobre vacunas, genética, alimentación, probióticos y otras herramientas.
El director ejecutivo de AgriZeroNZ, Wayne McNee, señaló que el desafío consiste en transformar avances científicos prometedores en soluciones prácticas y accesibles para los productores.
La estrategia refleja una decisión de invertir durante varios años en investigación aplicada, ensayos, evaluación regulatoria y desarrollo empresarial.
Este enfoque resulta relevante para países cuya competitividad internacional depende en gran medida de la producción agropecuaria.
¿Por qué estas tecnologías interesan especialmente a Uruguay?
Uruguay comparte con Nueva Zelanda una característica importante: la producción de carne y leche tiene un fuerte vínculo con los sistemas pastoriles.
En estos establecimientos, los animales obtienen una parte significativa de su alimentación directamente de las pasturas.
Esta realidad plantea dificultades para utilizar determinadas tecnologías que requieren incorporar aditivos a una ración suministrada diariamente.
Una vacuna de duración suficiente podría representar una alternativa interesante para rodeos que permanecen gran parte del tiempo en el campo.
Del mismo modo, una semilla capaz de producir pasturas con características nutricionales diferentes podría integrarse a prácticas de producción ya conocidas.
Sin embargo, la adaptación a Uruguay requeriría comprobar la respuesta de los animales, la persistencia de los efectos, el comportamiento de las pasturas y los costos en condiciones locales.
Los resultados obtenidos en Nueva Zelanda no pueden trasladarse automáticamente a los establecimientos uruguayos.
El papel de la investigación nacional
Uruguay cuenta con instituciones que desarrollan investigación agropecuaria, sanitaria y ambiental.
El → Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) trabaja en áreas relacionadas con la producción animal, las pasturas y la sostenibilidad de los sistemas productivos.
El → Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) tiene competencias relevantes en materia de sanidad animal, producción agropecuaria y regulación sectorial.
Las universidades y los centros de investigación también podrían aportar capacidades científicas para evaluar tecnologías de este tipo.
La información publicada por AgriZeroNZ no anuncia ensayos ni acuerdos de estas empresas con instituciones uruguayas.
Por lo tanto, cualquier eventual participación nacional debe entenderse como una posibilidad de estudio y no como un proyecto ya acordado.
Costos, seguridad y acceso para los productores
El éxito de una tecnología agropecuaria no depende únicamente de su eficacia científica.
También importa cuánto cuesta, qué infraestructura necesita y si puede ser utilizada por establecimientos de diferentes tamaños.
En el caso de la vacuna, será necesario conocer el costo por animal, la duración real del efecto, los eventuales refuerzos y los requisitos sanitarios.
En el caso de las pasturas tratadas con luz ultravioleta, deberán evaluarse el precio de las semillas, su disponibilidad, la estabilidad de las características obtenidas y su desempeño agronómico.
También será necesario disponer de métodos confiables para medir las reducciones de emisiones.
Sin procedimientos de medición y verificación, resultaría difícil determinar los beneficios ambientales reales o reconocerlos mediante instrumentos comerciales.
Una estrategia de adopción tecnológica debería contemplar las condiciones de productores familiares, establecimientos medianos y grandes empresas agropecuarias.
La innovación será más valiosa si sus beneficios pueden distribuirse ampliamente y no quedan limitados a quienes disponen de mayor capacidad financiera.
Reducir emisiones y mantener la producción
El anuncio de Nueva Zelanda muestra que la investigación internacional está buscando soluciones para reducir las emisiones de la ganadería sin abandonar los sistemas productivos basados en animales y pasturas.
No obstante, los avances deben evaluarse con rigor.
ArkeaBio todavía necesita completar ensayos y obtener las autorizaciones correspondientes. BioLumic debe demostrar que los cambios obtenidos en el raigrás producen reducciones efectivas de metano en condiciones ganaderas reales.
Para Uruguay, ambas líneas de investigación merecen seguimiento por su posible relación con la competitividad de la carne y la leche, el desarrollo científico nacional y la reducción de emisiones.
La principal enseñanza del programa neozelandés es que las soluciones productivas requieren inversión sostenida, cooperación entre instituciones y empresas, y tiempo suficiente para distinguir los resultados científicos de las expectativas comerciales.
Fuentes principales
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes oficiales y documentación técnica.
Crédito de imagen: ICI Forestal. Ilustración conceptual generada mediante inteligencia artificial sobre investigación veterinaria y tratamiento de semillas mediante luz ultravioleta. No representa ensayos reales de ArkeaBio o BioLumic ni instalaciones identificables de Nueva Zelanda.
