
Nueva Zelanda apuesta por una tecnología que podría transformar la clasificación y comercialización de frutas: cámaras capaces de analizar características internas sin necesidad de cortarlas. La empresa Hectre inauguró un laboratorio en Auckland para desarrollar sistemas de imágenes hiperespectrales que permitan detectar defectos y evaluar la madurez, la firmeza y el contenido de almidón. La innovación abre posibilidades para reducir pérdidas y mejorar la competitividad de la fruticultura uruguaya.
La calidad de una fruta no siempre puede determinarse por su apariencia. Una manzana puede presentar un color y tamaño adecuados y, sin embargo, contener alteraciones internas que comprometan su conservación o comercialización. Esta dificultad representa un desafío para los productores y las plantas de clasificación, especialmente cuando la mercadería debe recorrer grandes distancias antes de llegar al consumidor.
En Nueva Zelanda, la empresa tecnológica → Hectre desarrolla una nueva generación de cámaras destinadas a obtener información sobre el interior de las frutas mediante el análisis de la luz.
El proyecto se lleva adelante en un laboratorio inaugurado el 27 de octubre de 2026 en Auckland, con la participación del ministro de Agricultura neozelandés, Todd McClay. La iniciativa fue nuevamente difundida el 2 de noviembre por la Universidad de Auckland.
Una inversión para mejorar la calidad de la producción
El programa de investigación contempla una inversión total de 4,6 millones de dólares neozelandeses durante tres años.
El Gobierno de Nueva Zelanda aportará 1,84 millones mediante el Primary Sector Growth Fund, mientras que Hectre financiará el resto.
La iniciativa busca desarrollar tecnología capaz de evaluar características internas de las frutas sin destruirlas, permitiendo tomar decisiones más precisas sobre su clasificación, almacenamiento y destino comercial.
La participación estatal forma parte de una estrategia de apoyo a la innovación agropecuaria, orientada a mejorar la productividad y fortalecer la competitividad de las exportaciones.
Cómo funcionan las imágenes hiperespectrales
Las cámaras fotográficas convencionales registran principalmente tres componentes de la luz visible: rojo, verde y azul. Las cámaras hiperespectrales, en cambio, pueden captar información en numerosas bandas del espectro electromagnético, incluidas algunas que el ojo humano no percibe.
Cuando la luz interactúa con una fruta, parte de ella se refleja, otra se absorbe y otra puede penetrar en sus tejidos. El análisis de estas respuestas permite obtener información relacionada con su composición y estado.
Mediante modelos informáticos entrenados con muestras de referencia, los investigadores buscan establecer relaciones entre las señales ópticas y determinadas características internas.
El objetivo es reconocer defectos, estimar la madurez y evaluar propiedades como la firmeza o el contenido de almidón sin necesidad de abrir cada pieza.
Esto no significa que la cámara produzca una radiografía convencional del interior de la fruta. Se trata de un procedimiento de análisis óptico que interpreta información obtenida a partir de diferentes longitudes de onda.
Una tecnología que ya tiene antecedentes comerciales
Hectre cuenta con experiencia en el desarrollo de sistemas de visión artificial para establecimientos frutícolas.
Su tecnología Arc permite analizar frutas cuando llegan a las plantas de acondicionamiento, proporcionando información sobre tamaño, color y calidad externa.
Según la empresa, estos sistemas son utilizados por establecimientos de 22 países y procesan información correspondiente a miles de millones de frutas cada año.
La compañía informa que su tecnología actual alcanza niveles de precisión cercanos al 99 % en determinadas evaluaciones de características externas.
Es importante diferenciar esos resultados de los objetivos del nuevo proyecto. La capacidad de detectar defectos internos todavía está en desarrollo y no ha alcanzado una validación comercial equivalente.
Los plazos previstos para la nueva tecnología
El programa contempla dos etapas principales.
La primera tiene como objetivo desarrollar, para junio de 2027, un algoritmo experimental capaz de identificar defectos internos con una precisión mínima del 80 %.
La segunda prevé disponer, para junio de 2028, de un prototipo validado en condiciones comerciales dentro de una planta de acondicionamiento frutícola.
Estos plazos constituyen metas de investigación y desarrollo, por lo que todavía no permiten asegurar cuándo estará disponible comercialmente el sistema ni cuál será su costo.
Menos pérdidas durante el almacenamiento y el transporte
Una de las principales aplicaciones potenciales de esta tecnología se encuentra en la gestión de la fruta después de la cosecha.
Los establecimientos deben decidir qué productos conviene comercializar inmediatamente, cuáles pueden conservarse durante períodos prolongados y cuáles presentan condiciones adecuadas para mercados distantes.
Una clasificación más precisa permitiría evitar que frutas con problemas internos sean destinadas a almacenamientos prolongados o recorridos comerciales incompatibles con su estado.
También podría contribuir a reducir desperdicios, mejorar la utilización de la infraestructura frigorífica y disminuir pérdidas económicas para productores y empresas exportadoras.
Sin embargo, la magnitud de esos beneficios dependerá de los resultados que alcance el sistema y de su integración efectiva con los procesos industriales existentes.
Una innovación de interés para Uruguay
La producción frutícola uruguaya enfrenta desafíos relacionados con la calidad, los costos de acondicionamiento, la conservación y el acceso a los mercados.
En departamentos como Canelones, San José y Montevideo se concentra una parte importante de la producción de manzanas y peras, mientras que Salto y Paysandú tienen un papel destacado en la citricultura.
Para estas actividades, disponer de información más precisa sobre el estado de la fruta podría mejorar las decisiones comerciales y la eficiencia de las plantas de clasificación.
La posibilidad de identificar alteraciones internas sin destruir muestras también permitiría ampliar los controles de calidad, aunque su aplicación a las diferentes especies y variedades cultivadas en Uruguay deberá ser evaluada específicamente.
Una tecnología desarrollada inicialmente para manzanas no necesariamente ofrecerá el mismo rendimiento en peras, mandarinas o naranjas sin realizar ajustes y validaciones.
La importancia de agregar valor a la producción
La experiencia neozelandesa presenta un aspecto especialmente relevante: la innovación no se limita a aumentar la cantidad de frutas producidas, sino que procura mejorar el aprovechamiento de cada cosecha.
Reducir pérdidas, optimizar el almacenamiento y clasificar con mayor precisión son formas de incrementar el valor generado por una misma superficie productiva.
Para Uruguay, este enfoque puede contribuir a fortalecer cadenas agroindustriales capaces de incorporar conocimiento, equipamiento y servicios especializados.
La participación de instituciones como el → Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, la → Universidad de la República y la → Agencia Nacional de Investigación e Innovación podría resultar importante para estudiar tecnologías de esta naturaleza y sus posibilidades de adaptación.
Estas instituciones se mencionan por su relación con la investigación y la innovación nacional; no existe información que indique su participación en el proyecto de Hectre.
La tecnología como herramienta para un desarrollo productivo más eficiente
El proyecto de Nueva Zelanda demuestra cómo la combinación de investigación científica, inversión empresarial y apoyo público puede contribuir al desarrollo de soluciones tecnológicas para problemas concretos de la producción.
Aunque todavía resta demostrar la eficacia comercial de las nuevas cámaras, el avance señala una dirección importante para la agroindustria: utilizar información cada vez más precisa para reducir pérdidas y mejorar la calidad de los productos.
En Uruguay, incorporar estas herramientas de manera gradual, evaluar sus costos y facilitar su acceso a productores de diferentes escalas podría contribuir a una fruticultura más competitiva y sostenible.
El desafío no consiste solamente en adquirir tecnología extranjera, sino también en desarrollar capacidades nacionales para comprenderla, adaptarla y aprovechar sus beneficios en el conjunto del territorio.
Fuentes principales
→ Gobierno de Nueva Zelanda — Agritech project to lift apple productivity. Comunicado oficial del 28 de agosto de 2026.
→ Universidad de Auckland — Hectre's new lab takes fruit innovation further. Publicado el 2 de noviembre de 2026.
→ Idealog — Hectre's new agtech lab will develop tech to look inside fruit. Publicado el 2 de noviembre de 2026.
→ Hectre — Sitio oficial de la empresa.
Elaboración editorial
ICI Forestal | Información, investigación y análisis sobre el desarrollo productivo y tecnológico.
Crédito de imagen: Ilustración editorial ICI+ generada mediante inteligencia artificial. Representación conceptual de un sistema de inspección hiperespectral de frutas; no corresponde a una fotografía del laboratorio ni del equipo original de Hectre.