El tema del aguajpgLa ideología del agua

"No cuenten conmigo para apretar el botón pequeño de los inodoros”

Por Pablo Carrasco, especial para El Observador

Una ideología, desde el punto de vista epistemológico, es un conjunto de conceptos que desconocen la realidad y se apoya en las apariencias. Una ideología es algo básicamente anticientífico.

Cuando la Unión Soviética implotó, se llevó con ella  la columna vertebral del marxismo: la lucha de clases. El obrero ya no era una de las partes a  defender contra el mal del capitalismo cuando quedó evidente que en aquellos países en los que habían sido “defendidos” los obreros eran más infelices que los “explotados” de occidente.

 

En medio de esta orfandad ideológica, la izquierda buscó nuevos territorios para dar la batalla y la víctima esta vez fue la cultura y como siempre la verdad y la libertad.

La ideología de género, la agenda de derechos y una buena parte de las reivindicaciones ambientales integran este nuevo catecismo marxista.

Viajando por Argentina por estos días me tocó pernoctar en un humilde hotel de un ignoto pueblo de la provincia de Buenos Aires. En el baño un cartel nos ilustraba sobre una de estas pos verdades: el agua. La sentencia decía: “El agua es un recurso no renovable, cuidémosla entre todos”, seguida de los verdaderos fines de la mentira como la de no dejar la canilla abierta o no mandar a lavar las toallas cuyos motivos están muy lejanos a la preservación del medio ambiente.

Desde que, hace tiempo ya, comenzamos a fantasear con nuestro acuífero guaraní basados en ficciones futuristas de un mundo que se autodestruye, hemos hoy llegado a la conclusión de que el mundo nos observa con la mirada de una jauría sobre  una oveja solitaria. Desde ese momento hasta ahora ha crecido la convicción de mucha gente sobre la finitud del recurso. Una flagrante mentira que agrede siglos de conocimiento científico.

Nos ametrallan a diario los organismos, los medios y las personas con la misma falsedad, sin que se vea capacidad de reacción de aquellos que terminaron la escuela, ya que de no haber una deformación docente intencional, se trata de una de nuestras verdades básicas.

En estos días por ejemplo, se escuchan de boca de universitarios, barbaridades sobre UPM y el uso del agua, asociándola de manera tramposa a la necesidad de aumentar un embalse para dar satisfacción al consumo de agua de la pastera. En nada podría un embalse aumentar el flujo hídrico del Río Negro, y con ello satisfacer una necesidad exagerada, sin embargo resulta una mentira muy conveniente al engaño de la gente de buena fe, que imagina en el emisor una opinión sesuda.

uando se destaca el dato de que un kilo de carne “consume” 15.000 litros de agua como lo hace la FAO, se incurre de manera ladina en una acusación  a los rumiantes de estar dañando el planeta y generando la alegría del colectivo vegano con la suspicacia. El agua, en este caso como en todos, recorre el camino de siempre hacia la atmósfera luego de haber pasado por los pastos y por el agua que bebe el animal.

El agua no se fabrica ni se destruye. Esta está en un ciclo perpetuo entre el cielo y la tierra. La salida del agua desde la superficie se produce por evaporación directa y evapotranspiración de los vegetales, su retorno ocurre por la lluvia o la nieve, todo movido por la energía solar. El agua que bebemos, la que surge de una terma, la que se usa para fabricar productos y cualquier variante que imaginemos nos mostrará solamente diferentes alternativas para llegar al cielo o a mar. Nada es más renovable que el agua de nuestro planeta.

La mentira ha tomado por asalto a la ciencia en pos de promover una nueva “lucha de clases” que acusa a quienes la resistan de “derecha”. Su prédica va horadando el rigor científico de nuestros niños y  es por eso que no cuenten conmigo para apretar el botón pequeño de los inodoros.

Diario EL OBSERVADOR – Montevideo – URUGUAY  - 19 Julio 2019