Preocupa impacto que “El Niño” puede generar con muchas lluvias en invierno
Diversos informes de investigadores indican que la actual fase de transición significativa hacia la formación de El Niño en la segunda mitad del año, según datos recientes publicados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, puede generar abundantes lluvias en el próximo invierno.
El pasado viernes, Matías Bertolotti, conductor del programa Fenómenos de TN, dejó en claro que se puede veificar una situación similar a la ocurrida en 2003 en la provincia de Santa Fe, cuando las aguas del río Salado inundaron un tercio de la ciudad de Santa Fe con 62.000 evacuados y 130.000 afectados. Durante cinco días, las lluvias se concentraron en el cauce bajo del río Salado y se acumularon 1400 milímetros.
Considerada una de las catástrofes más importantes del país por su magnitud, se contabilizaron 28.000 viviendas afectadas, 5.000 establecimientos agropecuarios fuera de servicio, 2 millones de hectáreas afectadas en zona rural y 1.500 millones de dólares para reconstruir la infraestructura de la ciudad, las viviendas y las pérdidas agropecuarias.
En el citado programa, se precisó que se está formando en el Océano Pacífico, una anomalía similar a la de ese año, y que para el mes de junio se pueden producir intensas precipitaciones en esa zona de Argentina, y que se pueden trasladar a otras provincias.
Neutralidad actual
Actualmente, el sistema océano-atmósfera se encuentra en un estado de neutralidad respecto al fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación Sur), una condición que debería prevalecer durante el trimestre de abril a junio de 2026 con una probabilidad del 80%. Este periodo de relativa calma se caracteriza por temperaturas superficiales del mar en el Pacífico central y ecuatorial Este-central, que permanecen cerca de la media histórica, señalando que los efectos extremos de calentamiento o enfriamiento aún no dominan el sistema.
Un artículo de la revista MilkPoint, y que reproduce Todo El Campo, sostiene que a pesar de la estabilidad momentánea, los indicadores subterráneos muestran que se está produciendo un cambio profundo bajo la superficie de las aguas. Por quinto mes consecutivo, el índice de temperatura subterránea en la región ecuatorial registró un aumento, con anomalías térmicas que se extendieron por toda la cuenca del Pacífico. Además, se han observado anomalías de viento oeste a baja altitud sobre el Pacífico ecuatorial occidental, un factor crucial que a menudo precede al desarrollo de un evento de calentamiento. Estas señales sugieren que la neutralidad actual es solo el preludio del resurgimiento de El Niño.
Las proyecciones de la agencia estadounidense indican las probabilidades de que El Niño surja: entre los meses de mayo y julio de 2026 es del 61%; y entre junio y agosto, las probabilidades crecen hasta el 80%.
Una vez establecida, la tendencia es que el fenómeno persista hasta finales de año. Aunque la transición parece inminente, la intensidad del evento sigue siendo objeto de debate entre los expertos. Las previsiones van desde un El Niño moderado hasta la posibilidad de un evento extremo durante el verano brasileño.
La confirmación de un fuerte El Niño dependerá principalmente de la continuidad de los vientos del oeste a lo largo del ecuador durante los meses de verano del hemisferio norte. Si este patrón de viento continúa, la acumulación de aguas cálidas en la superficie del Pacífico podría alterar drásticamente los patrones de lluvia y temperatura en varias partes del mundo.
PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN
Por ahora, la comunidad científica permanece vigilante, con la próxima actualización detallada programada para el 14 de mayo de 2026, cuando nuevos datos podrían afinar las posibilidades de enfrentarse a uno de los fenómenos meteorológicos más importantes del planeta.
