Ministro paraguayo advierte que “la previsibilidad es el mejor amigo de la inversión”

El ministro de Industria y Comercio,  Marco Riquelme señaló que la previsibilidad de los puertos será clave para definir por dónde saldrá la carga paraguaya.Paraguay quiere acelerar su transformación industrial y entiende que Uruguay puede jugar un papel relevante en ese proceso.

El ministro de Industria y Comercio paraguayo, Marco Riquelme, llegó este miércoles a Montevideo con un mensaje dirigido especialmente al empresariado uruguayo: la relación entre ambos países puede ir mucho más allá del intercambio comercial tradicional y convertirse en una alianza productiva dentro del Mercosur.

Durante un almuerzo de trabajo organizado por ADM, ante empresarios y representantes del sector académico y diplomático, Riquelme presentó su visión sobre el desarrollo paraguayo y destacó las oportunidades que existen para empresas uruguayas en un país que busca atraer inversiones, desarrollar nuevas industrias y aumentar su participación en las cadenas regionales de valor.

“Paraguay sin Brasil, Paraguay sin Argentina, Paraguay sin Uruguay, no tiene razón de estar”, afirmó el ministro, quien sostuvo que el tamaño del mercado paraguayo obliga al país a pensar en términos regionales.

La estrategia, según explicó, no consiste necesariamente en que Paraguay produzca y exporte todos los productos terminados, sino en convertirse en proveedor de componentes y servicios para las grandes industrias de Brasil, Argentina y Uruguay.

Puso como ejemplo la posibilidad de que una empresa paraguaya fabrique un componente que termine integrado a un automóvil producido en Brasil. “Tenemos que exportar a través de la industria brasilera, pero como parte de ese producto brasilero”, planteó.

Para Riquelme, ese encadenamiento es una de las claves para que Paraguay pueda industrializarse más rápidamente.

La apuesta por la industria

El ministro, que asumió el cargo en febrero de este año y proviene del sector empresarial, explicó que decidió utilizar el concepto de “Revolución Industrial” como una consigna para el Paraguay.

Su diagnóstico es directo: el país todavía tiene un importante camino por recorrer en materia de industrialización, pero cuenta con condiciones que pueden permitirle acelerar el proceso.

Una de ellas es el costo energético. Paraguay dispone de abundante generación hidroeléctrica y está avanzando hacia un sistema en el que también puedan participar inversores privados en la generación y comercialización de electricidad.

Riquelme señaló que el país está trabajando además con Argentina para conectarse con Vaca Muerta y desarrollar centrales térmicas. Según sus estimaciones, ese proceso podría generar inversiones por unos US$ 10.000 millones durante la próxima década. Otro sector estratégico es el forestal. Paraguay cuenta actualmente con unas 400.000 hectáreas reforestadas y tiene como objetivo llegar a cinco millones. En este terreno, el ministro identificó una oportunidad concreta para Uruguay, que posee experiencia acumulada en servicios forestales, manejo de plantaciones y logística vinculada a la industria.

“Paraguay necesita servicios”, resumió, y mencionó especialmente los servicios financieros, contables, forestales y logísticos.

La oportunidad también está vinculada al crecimiento de las inversiones internacionales. Riquelme espera que Paraguay obtenga un nuevo grado de inversión hacia fines de este año y considera que esa mejora puede generar una ola de adquisiciones de empresas paraguayas por parte de multinacionales. En ese escenario, entiende que las empresas uruguayas pueden aportar conocimiento y servicios para acompañar ese proceso.

El puerto de Montevideo

Uno de los puntos de mayor interés para Uruguay estuvo relacionado con la logística. Paraguay, por su condición de país sin litoral marítimo, tiene un sobrecosto logístico importante frente a los países con salida directa al océano. Riquelme estimó que ese sobrecosto ronda el 40% y señaló que cualquier paro, demora o interrupción en la cadena logística genera incertidumbre entre los empresarios paraguayos. “Para nosotros la logística es un componente clave”, explicó.

En ese marco, Uruguay aparece como una alternativa estratégica. Paraguay posee una de las mayores flotas de barcazas del mundo y utiliza la Hidrovía Paraguay-Paraná para movilizar su producción, pero necesita llegar a los puertos marítimos para completar sus operaciones de exportación. El ministro destacó especialmente la posibilidad de utilizar el puerto de Montevideo y planteó la necesidad de avanzar en la conexión ferroviaria entre Paraguay, Argentina y Uruguay. Actualmente existe conexión ferroviaria paraguaya con Argentina hasta la zona de Encarnación y Posadas. Argentina acaba de lanzar el proceso de concesión de la línea Urquiza y, según Riquelme, allí aparecen dos alternativas para la carga paraguaya: dirigirse hacia el puerto argentino de Zárate o avanzar hacia los puertos uruguayos.

Para que Montevideo pueda captar esa carga por ferrocarril, señaló, quedan menos de 50 kilómetros de trazado ferroviario por completar en Uruguay. “Es una cuestión que trabajamos nosotros de gobierno a gobierno para encontrar justamente esas complementariedades”, afirmó.

La competencia no será solamente entre infraestructura. También será entre niveles de previsibilidad. Consultado por los efectos que han tenido los paros portuarios en Montevideo sobre las decisiones de los exportadores paraguayos, Riquelme fue claro: “Cualquier tipo de paro o atraso para nosotros realmente genera incertidumbre y no es algo positivo para la inversión”.

Uruguay, sostuvo, ha sido históricamente el puerto elegido por los paraguayos, pero la estabilidad será determinante para conservar y aumentar esa participación. “A medida que nosotros generamos previsibilidad y estabilidad, los empresarios paraguayos elegirán más los puertos uruguayos”, afirmó.

Una economía para duplicarse

La propuesta paraguaya se articula con el denominado “Paraguay 2X”, una estrategia elaborada con la consultora McKinsey que busca identificar sectores capaces de acelerar el crecimiento y, en una década, duplicar el tamaño de la economía.

Riquelme señaló cuatro áreas prioritarias: alimentos y bebidas, forestación, textil y metalmecánica. El programa identifica además 29 productos específicos en los que Paraguay considera que tiene posibilidades de insertarse en el mercado mundial y desarrolla planes de negocios para cada uno. El objetivo es atraer inversiones hacia actividades en las que el país tenga ventajas y pueda integrarse a cadenas regionales. Entre los instrumentos disponibles, Riquelme destacó los beneficios para la instalación de industrias. El régimen de maquila permite producir exclusivamente para exportación y existen incentivos para importar maquinaria sin aranceles ni IVA, así como materias primas que no se producen localmente.

El ministro también explicó que Paraguay busca industrias no tradicionales. Mencionó como ejemplo una planta que procesa langostinos provenientes de las costas de Argentina y Chile, aprovechando en Paraguay la disponibilidad de energía y mano de obra para realizar procesos que requieren trabajo manual. La apuesta es utilizar las ventajas paraguayas como parte de una cadena productiva internacional.

Un Mercosur sin fronteras internas

Riquelme planteó que el desafío consiste en dejar de pensar al Mercosur como cuatro o cinco mercados separados. “Tenemos que empezar a borrar esas rayas dentro del Mercosur que dividen los países y empezar a hablar como un Mercosur, como un bloque real”, sostuvo. En su visión, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre una oportunidad que debe ser aprovechada para algo más que exportar materias primas.

El interrogante que planteó ante los empresarios uruguayos fue si la región quiere seguir enviando productos primarios a Europa para luego importar productos terminados o si puede utilizar el acceso a ese mercado para desarrollar industrias regionales.

La respuesta, para Riquelme, pasa por construir cadenas productivas compartidas. Esa visión también requiere estabilidad política. El ministro advirtió que “la política de los países está por encima del Tratado del Mercosur” y consideró necesario encontrar mecanismos que permitan que el bloque esté por encima de las ideologías y los cambios de gobierno. “La previsibilidad es el mejor amigo de la inversión”, resumió.

Para Uruguay, el planteo paraguayo abre una agenda que combina comercio, servicios, industria y logística. Para Paraguay, la relación con Uruguay puede significar acceso al Atlántico, servicios especializados y una puerta de salida para una producción industrial que aspira a crecer con rapidez. En definitiva, el mensaje de Riquelme fue que la mediterraneidad paraguaya no debe ser vista solamente como una desventaja geográfica. Si el país logra integrarse productivamente con sus vecinos, aprovechar su energía, atraer inversiones y mejorar sus conexiones logísticas, puede convertir esa ubicación en una plataforma de producción regional.

Y en esa estrategia, Montevideo aparece como uno de los posibles eslabones marítimos de una cadena que Paraguay busca extender desde el corazón de Sudamérica hasta los mercados internacionales.

Diario LA-R -Montevideo - URUGUAY - 04 Setiembre 2026