Así es Corpus Christi, la imponente represa que asoma en Sudamérica
La estructura tendría aproximadamente 42 metros de altura y 1880 metros de longitud. El proyecto también prevé la construcción de un puente internacional sobre el Paraná.Argentina y Paraguay volvieron a poner sobre la mesa el proyecto de Corpus Christi, una represa hidroeléctrica binacional que se analiza sobre el río Paraná, entre la provincia de Misiones y el departamento paraguayo de Itapúa.
La iniciativa se encuentra en etapa de prefactibilidad y contempla una inversión cercana a los US$ 5000 millones, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo entre ambas naciones sobre su financiamiento ni sobre el modelo de explotación, según informó el periódico ABC Color.
El emprendimiento no es nuevo. La posibilidad de levantar una central en este sector del Paraná fue sometida a un plebiscito en Misiones en 1996 y recibió un fuerte rechazo. La propuesta actual, sin embargo, contempla un emplazamiento diferente al que había sido analizado décadas atrás: la central se ubicaría unos 60 kilómetros aguas arriba del sitio considerado originalmente.
La Comisión Mixta del Río Paraná (COMIP) trabaja actualmente en la actualización de los estudios técnicos, económicos y ambientales. El director de Gestión por la Delegación Argentina en la COMIP, Enrique Guardo, aclaró que el desarrollo todavía no tiene definido su esquema de financiamiento. "El momento de hoy del proyecto es prefactibilidad", afirmó.
¿Cómo será la represa que asoma en Sudamérica?
La alternativa que se encuentra bajo análisis contempla una central con 20 máquinas y una potencia instalada de 2880 megavatios (MW). La generación anual estimada alcanzaría los 20.000 gigavatios hora (GWh), un volumen comparable con la producción de Yacyretá.
El proyecto actualizado prevé también una represa de enrocado con pantalla de hormigón aguas arriba, conocida como estructura CFRD, y turbinas Kaplan. La estructura tendría aproximadamente 42 metros de altura y 1880 metros de longitud.
El emplazamiento demandaría alrededor de seis a siete años, dependiendo del esquema finalmente adoptado, mientras que la planificación contempla puedan comenzar a generar electricidad a partir del quinto año de obras.
Uno de los cambios centrales respecto de los proyectos anteriores es la ubicación. El nuevo emplazamiento aprovecha el encajonamiento natural del Paraná, de acuerdo con Guardo, lo que permitiría absorber parte de la elevación del nivel del agua mediante las propias barrancas del río y reducir la superficie afectada.
En la alternativa actualmente estudiada, la afectación territorial permanente se estima en unas 13.838 hectáreas, mientras que la afectación extraordinaria alcanzaría aproximadamente 16.893 hectáreas. Del lado paraguayo quedarían comprometidas áreas de bosques, tierras cultivables y puertos, además de tres saltos ubicados aguas arriba: Nymman, Ñacunday y Tembey.
La propuesta también prevé la construcción de un puente internacional sobre el Paraná, que funcionaría como conexión vial entre las dos márgenes. Guardo sostuvo que la infraestructura debería pensarse desde el inicio como parte del proyecto y no como una obra complementaria posterior.
Otro de los puntos que diferencia al proyecto actual de iniciativas anteriores es la cantidad de familias que deberían abandonar sus viviendas. El director de Gestión por la Delegación Argentina en la COMIP calculó que serían más de 220 familias, con 116 del lado argentino y entre 120 y 130 en Paraguay.
El funcionario remarcó que no se prevén relocalizaciones masivas de ciudades completas. "Acá estamos hablando ni siquiera de relocalizar, estamos hablando de reubicar", enfatizó a ABC Color.
La dimensión ambiental continúa siendo uno de los aspectos centrales del debate. El proyecto deberá actualizar sus estudios y establecer con mayor precisión el impacto sobre bosques, producción agropecuaria, puertos, cursos de agua y comunidades cercanas.
Las estimaciones difundidas no son idénticas. La COMIP analiza actualmente una inversión del orden de US$ 5000 millones, mientras que estudios citados por Energía y Transporte ubican el costo entre US$ 4192 millones y US$ 4440 millones.
La alternativa que gana espacio contempla una concesión privada para construir y operar la central. Guardo sostuvo que Argentina y Paraguay no estarían actualmente en condiciones de afrontar por sí solos una inversión de esa magnitud. "Entendemos que hoy ninguno de los dos gobiernos está en condiciones de hacer una inversión de US$ 5.000 millones", señaló.
Corpus Christi podría contribuir a conectar los sistemas eléctricos de Paraguay, Argentina y Brasil, además de fortalecer la interconexión con Uruguay. Paraguay ya incluyó el proyecto dentro de su planificación energética para el período 2024-2043.
