El petróleo se dispara y vuelve a tensionar a la economía global
La escalada en Medio Oriente impulsa los precios del crudo y reaviva temores por inflación y desabastecimiento energético.El precio internacional del petróleo retomó su fuerte tendencia alcista en la apertura posterior al feriado de Pascua, reflejando la creciente tensión en Medio Oriente y la incertidumbre sobre el suministro global de energía.
En las primeras operaciones, el barril de Brent subió un 2,2% hasta ubicarse en 111,43 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 2,7% y alcanzó los 114,57 dólares. Ambos indicadores consolidan así un escenario de alta volatilidad que mantiene en alerta a gobiernos, mercados y grandes consumidores.
La suba está directamente vinculada a la escalada del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. En este contexto, el presidente Donald Trump endureció su discurso y lanzó un ultimátum para la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
El mandatario advirtió que, de no restablecerse la circulación en ese corredor, Washington podría avanzar con ataques sobre infraestructura iraní, incluyendo centrales energéticas y puentes. Las declaraciones fueron interpretadas por el mercado como una señal de que el conflicto está lejos de resolverse, alimentando el temor a una disrupción prolongada en la oferta global de crudo.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo, continúa operando con fuertes restricciones. La circulación limitada de buques impacta directamente en exportadores clave como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, generando incertidumbre sobre la continuidad del abastecimiento hacia Asia y Europa.
Aunque Teherán anunció excepciones para ciertos cargamentos, el riesgo operativo sigue siendo elevado y muchas navieras evalúan evitar la zona. Este escenario refuerza la percepción de escasez en el corto plazo y presiona aún más los precios.
Antes del fin de semana largo ya se habían registrado señales de tensión extrema en el mercado, con el Brent superando los 140 dólares en operaciones puntuales, su nivel más alto desde 2008. Este salto encendió alarmas por el impacto inflacionario global, el aumento de costos logísticos y posibles faltantes de combustibles.
En respuesta, la alianza OPEP+ —liderada por Arabia Saudita y Rusia— anunció un incremento de producción de 206.000 barriles diarios a partir del 1 de mayo. Sin embargo, el mercado recibió la medida con escepticismo, al considerar que el aumento será insuficiente frente a las restricciones logísticas y los daños en infraestructura energética.
Los países productores reconocieron que la restauración de instalaciones afectadas demandará tiempo y elevados costos, y advirtieron que cualquier nueva interrupción en rutas marítimas incrementará la volatilidad.
Desde el inicio del conflicto a fines de febrero, el petróleo acumula una suba histórica. Solo en marzo, el Brent avanzó un 63%, marcando uno de los mayores incrementos mensuales en décadas, mientras que el WTI se consolidó por encima de los 110 dólares.
Con la guerra aún activa, la retórica bélica en aumento y sin señales claras de normalización en el estrecho de Ormuz, el mercado energético global arranca la semana bajo máxima tensión. En este contexto, cada movimiento diplomático o militar tiene un impacto inmediato en los precios, confirmando que el petróleo volvió a ser el principal termómetro de la crisis internacional.
