
El subsecretario del Ministerio de Ambiente, Oscar Caputi, destacó durante Uruforest 2026 la consolidación de la industria forestal uruguaya, su contribución al empleo y la incorporación de tecnología e innovación. Al mismo tiempo, reafirmó la importancia de proteger el bosque nativo y mantener los controles ambientales sobre las empresas. Sus declaraciones, realizadas en Juan Lacaze, colocan en el centro del debate la relación entre crecimiento productivo, regulación pública y conservación de los recursos naturales.
La segunda edición de Uruforest, que se desarrolla del 21 al 24 de octubre en Juan Lacaze, departamento de Colonia, reúne a representantes de empresas, instituciones públicas, investigadores y productores para examinar los desafíos de la cadena forestal-maderera.
Durante una pausa del Foro Forestal Regional, el subsecretario del → Ministerio de Ambiente, Oscar Caputi, dialogó con El Observador sobre la evolución del sector y su relación con las políticas públicas.
El jerarca definió a la forestación uruguaya como una actividad consolidada, con capacidad de generar empleo y una trayectoria de incorporación tecnológica. Vinculó ese desarrollo con la continuidad de las políticas públicas iniciadas en la década de 1980.
Sus declaraciones también abordaron dos asuntos relevantes para el futuro de la actividad: la convivencia entre plantaciones comerciales y bosque nativo, y la responsabilidad del Estado de verificar el cumplimiento de las normas ambientales.
Una actividad que se desarrolló durante varias décadas
Caputi recordó que la expansión forestal uruguaya tuvo como antecedente fundamental la legislación aprobada en la década de 1980, cuando el país estableció instrumentos para promover plantaciones destinadas a la producción de madera.
La Ley Forestal N.º 15.939, promulgada en diciembre de 1987, constituye uno de los principales marcos normativos de esa política. La norma reguló aspectos vinculados con la forestación, la protección de los bosques y las actividades comprendidas en el sector.
La expansión posterior de las plantaciones permitió desarrollar una cadena que comprende viveros, silvicultura, cosecha, transporte, servicios especializados y transformación industrial.
La instalación de plantas de celulosa, aserraderos y otros establecimientos de procesamiento contribuyó a modificar la estructura industrial y exportadora del país.
No obstante, la consolidación de una actividad económica no significa que todos sus efectos sean positivos ni que sus desafíos estén resueltos. La evaluación de resultados requiere considerar indicadores productivos, laborales, territoriales y ambientales.
En este sentido, las declaraciones del subsecretario expresan una valoración institucional sobre el desarrollo forestal y no sustituyen el análisis de datos específicos de empleo, producción o impacto ambiental.
Tecnología, innovación y empleo
Entre los aspectos destacados por Caputi figura la incorporación de tecnología e innovación a las distintas actividades forestales.
La modernización del sector comprende herramientas de planificación, maquinaria de cosecha, sistemas de monitoreo, mejoras en viveros y procesos industriales cada vez más especializados.
La aplicación de estas tecnologías puede contribuir a mejorar la productividad, la seguridad de las operaciones y la utilización de recursos. Sin embargo, sus resultados dependen de las condiciones concretas de implementación y de la formación de los trabajadores.
La generación de empleo mencionada por el jerarca también debe analizarse en sus diferentes dimensiones: puestos directos, servicios contratados, empleo industrial y actividades vinculadas con la logística.
Para evaluar la contribución laboral del sector es importante disponer de información sobre cantidad de trabajadores, distribución territorial, estabilidad de los puestos, capacitación y condiciones de trabajo.
La incorporación de nuevas tecnologías plantea, además, la necesidad de sostener programas de formación que permitan desarrollar capacidades nacionales y ampliar las oportunidades laborales en las regiones forestales.
Plantaciones comerciales y bosque nativo: dos realidades diferentes
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre la forestación comercial y la conservación de los bosques nativos.
Caputi señaló que Uruguay cuenta con algo más de un millón de hectáreas de plantaciones forestales destinadas a actividades productivas y con una superficie de bosque nativo cercana al millón de hectáreas.
Estas cifras fueron utilizadas por el jerarca para ilustrar la presencia de ambas formaciones forestales en el territorio. Deben entenderse como magnitudes aproximadas mencionadas durante la entrevista, no como una actualización estadística exhaustiva.
Las plantaciones comerciales se establecen y manejan con objetivos productivos definidos. En Uruguay predominan especies introducidas de eucalipto y pino, destinadas a diferentes usos industriales.
El bosque nativo, en cambio, comprende comunidades vegetales formadas por especies autóctonas, con funciones ecológicas relacionadas con la biodiversidad, la protección del suelo, los cursos de agua y otros procesos naturales.
Por lo tanto, ambas superficies no son ambientalmente equivalentes ni pueden considerarse intercambiables únicamente por estar cubiertas de árboles.
La conservación del bosque nativo requiere instrumentos de protección, manejo y seguimiento específicos, mientras que las plantaciones comerciales deben cumplir las normas aplicables a su establecimiento y explotación.
La protección legal del bosque nativo
La legislación uruguaya establece restricciones y condiciones para la corta y otras intervenciones sobre el bosque nativo.
La → Dirección General Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) desempeña funciones relevantes en la aplicación del régimen forestal y en la gestión de autorizaciones vinculadas con los bosques.
La protección efectiva depende de la aplicación de la normativa, la identificación de situaciones irregulares y la capacidad institucional para realizar controles.
El subsecretario de Ambiente destacó que el Gobierno prioriza el cuidado de los bosques nativos mediante la legislación y la aplicación de las disposiciones correspondientes.
Esa afirmación representa un compromiso de política pública. Su cumplimiento debe evaluarse mediante actuaciones, programas, controles y resultados verificables.
Controles ambientales y sanciones
Caputi también se refirió a las responsabilidades de las empresas frente a la normativa ambiental.
El jerarca reconoció que pueden existir incumplimientos individuales y sostuvo que, cuando se detectan irregularidades, corresponde aplicar los mecanismos de control y las sanciones previstas.
Este punto es especialmente importante para distinguir la valoración general de una actividad productiva de la evaluación de cada emprendimiento.
Una empresa forestal o industrial debe cumplir las condiciones que correspondan a su actividad, incluidas las autorizaciones ambientales exigibles y los controles establecidos por los organismos competentes.
En el caso de instalaciones industriales, los requisitos pueden comprender emisiones atmosféricas, vertidos, residuos y otras variables relacionadas con el proceso productivo.
Las plantaciones y operaciones forestales, por su parte, deben observar las disposiciones aplicables a los suelos, el agua, la conservación y el manejo de las actividades.
La existencia de regulación no demuestra por sí sola que todos los emprendimientos cumplan sus obligaciones. Para establecerlo es necesario consultar inspecciones, monitoreos, autorizaciones y resoluciones administrativas.
Tampoco corresponde interpretar las declaraciones de Caputi como una denuncia de infracciones concretas: la entrevista no identifica una empresa ni un procedimiento sancionatorio específico.
La importancia de comunicar con evidencia
Durante la entrevista, Caputi señaló que la actividad forestal ha recibido cuestionamientos desde sus comienzos y consideró que espacios como Uruforest permiten mostrar sus aportes.
Las ferias y foros sectoriales ofrecen oportunidades para presentar tecnologías, proyectos industriales, investigaciones y experiencias productivas.
Sin embargo, la comunicación sobre el desempeño del sector debe distinguir los resultados comprobados de las expectativas, los compromisos empresariales y las valoraciones de sus protagonistas.
Las afirmaciones sobre sostenibilidad, protección ambiental o beneficios económicos adquieren mayor solidez cuando se acompañan de información pública, indicadores comparables y estudios con metodologías identificables.
Este criterio resulta relevante tanto para las empresas como para las instituciones públicas, ya que permite construir un debate informado sobre los beneficios y los costos de las diferentes actividades.
Uruforest y el debate sobre los próximos años
Uruforest 2026 se desarrolla en Juan Lacaze entre el 21 y el 24 de octubre, con una muestra comercial e industrial, demostraciones tecnológicas y actividades de intercambio.
El Foro Forestal Regional incluye debates sobre las perspectivas de la industria en el Cono Sur, comercio internacional, infraestructura, logística y construcción con madera.
La participación de autoridades nacionales y representantes empresariales permite examinar los desafíos del sector desde diferentes perspectivas.
Entre ellos se encuentran la competitividad de las exportaciones, el desarrollo de productos de mayor valor agregado, la capacitación, las inversiones y la responsabilidad ambiental.
La presencia del subsecretario de Ambiente incorpora al intercambio una dimensión fundamental: el crecimiento industrial debe analizarse junto con la protección de los ecosistemas y la capacidad del Estado para controlar las actividades.
Una agenda que combina desarrollo y responsabilidad pública
Las declaraciones de Oscar Caputi expresan una valoración favorable sobre la evolución de la actividad forestal uruguaya, construida durante décadas de políticas públicas, inversiones y desarrollo industrial.
Al mismo tiempo, el jerarca reafirmó que la protección del bosque nativo y la aplicación de sanciones ante incumplimientos forman parte de las responsabilidades del Gobierno.
Para el futuro del sector, ambas dimensiones deben examinarse conjuntamente. La competitividad, la innovación y la generación de empleo constituyen objetivos relevantes, pero su sostenibilidad requiere información ambiental verificable, cumplimiento de las normas y mecanismos de seguimiento transparentes.
La discusión abierta en Uruforest ofrece así una oportunidad para evaluar no solamente cuánto puede crecer la cadena forestal-maderera, sino también bajo qué condiciones ese crecimiento puede contribuir al desarrollo del país y a la conservación de sus recursos naturales.
Fuentes principales
→ República Oriental del Uruguay. (1987, 28 de diciembre). Ley N.º 15.939: Ley Forestal. IMPO.
→ Uruguay XXI. (2026). Uruforest 2026. Agenda institucional.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas.
Crédito de imagen: ICI Forestal. Imagen ilustrativa generada por inteligencia artificial; no representa a Oscar Caputi ni una actividad real de Uruforest.
