paisaje sin palmerasMontevideo después del picudo rojo: el nuevo paisaje sin palmeras y los árboles que se plantarán en su lugar

La Intendencia de Montevideo ya retiró 1.200 palmeras de la especie phoenix canariensis de los espacios públicos por la afectación de la plaga. ¿Qué pasa con las que están en terrenos privados?.La ciudad de Montevideo está cambiando y este no es un eslogan de campaña esperanzador, sino una afirmación con indicios de nostalgia.

Paisajes típicos que incluían la clásica palmera grande por decenas o incluso centenas, ya no existen. Alcanza circular por Bulevar Artigas o por otras avenidas que tenían la popular phoenix canariensis para ver cómo quedan muy pocas y la sombra escasea. La historia del picudo rojo es harto conocida y tal vez ya no haga falta contar el avance de la plaga y de cómo provocará la disminución considerable de esta especie vegetal en Uruguay, pero una de las incógnitas ahora es qué se está pensando para esas zonas que parecen devastadas.

La imagen es la misma en varias zonas de la capital: donde antes había una palmera phoenix canariensis, esas de tronco rugoso y copa frondosa, ahora solo queda la base con un corte horizontal. La Intendencia de Montevideo (IMM) retiró ya 1.200, 800 de ellas en los últimos tres meses, informó a El País el director de la división de Espacios Públicos, Marcelo Roux.

Puede parecer mucho, y la IMM afirma que en cuanto a costos lo es, pero Montevideo tiene unas 30.000 palmeras en total, contando todas las especies.

Solo 8.887 palmeras están en el espacio público y no todas competen específicamente a la IMM. De las 8.887, 5.846 son phoenix canariensis y únicamente 3.152 en territorio en los que puede actuar la comuna a través de su división de Espacios Públicos.

Eso se relevó antes de la quita de 1.200. Además, "hay otras mil y poco que se están tratando" ya sea con endoterapia —inyección de un producto químico en el tronco— o mediante una especie de ducha de un insecticida en la copa. Estas medidas son de carácter preventivo y se aplican en ejemplares que no tienen síntomas de haber sido atacadas por el picudo rojo.

Hay otras posibles medidas para combatir la plaga de este insecto, que tiene como uno de los principales problemas que puede reproducirse rápidamente ya que las hembras ponen cientos de huevos. Por ejemplo se ha intentado con un atracticida pero todavía no aprobó su uso a gran escala, y recientemente el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) dio luz verde a la aplicación de un producto biológico basado en un hongo pero que, según Roux, "no tiene una respuesta inmediata como un producto químico" sino que el animal puede "vivir un tiempo" más en el árbol pese a la aplicación.

Son todas alternativas que "empiezan a fortalecer el sistema de prevención", ya que en esto no hay "soluciones mágicas".

Eliminando del cálculo las palmeras que ya fueron cortadas y las que se están tratando, quedan más de 900 de la especie afectada y en tierras que competen a la IMM que no fueron ni retiradas ni sometidas a tratamiento. Roux explicó que la tala continuará este año y que algunas "están en lugares muy inaccesibles" y por tanto son más difícil de sacar o tratar, pero aparte si fueran afectadas por el picudo rojo no generarían un problema como si estuvieran en medio de la ciudad.

"Las palmeras que se afectan son focos de reproducción del animal, por eso es que hay que quitarlas, no solo por la estética de la ciudad. Unas palmeras que están aisladas en el Santa Lucía o el Arroyo Carrasco, es muy difícil acceder a ellas y no están afectadas", explicó.

Qué pasa con las palmeras que no están en terrenos de la IMM y son afectadas por el picudo rojo
Roux entiende que "no son tantas" las palmeras que están en territorio de la IMM. Hay varias en predios escolares, liceos, cuarteles y, por supuesto, en terrenos privados. Espacios Públicos no tiene una cuenta de las palmeras retiradas en sitios que no son de su competencia, pero le consta que han sido muchas y próximamente se hará otro relevamiento para comparar cuántas había y cuántas quedan.

¿Qué debe hacer una persona que tiene una phoenix canariensis en el patio? Roux explicó que no es competencia de la IMM ir a hacerle un tratamiento o quitarla en caso de que ya tenga síntomas de afectación.

"Si está sana, lo que se recomienda es que se le haga un tratamiento con endoterapia o ducha de la copa que son bastante económicos", dijo. Una nota de El País de agosto de 2024, cuando el picudo rojo ya arrasaba, indicaba que la endoterapia rondaba los $9.000 anuales (porque el tratamiento no es una única vez, sino que debe repetirse). Esto lo hace una persona o empresa autorizada por el MGAP.

En cambio, "si a la palmera ya se le nota algún tipo de síntoma, en general difícilmente es reversible". En ese caso "se recomienda el retiro de la palmera, que tiene un precio mayor", expresó Roux. La citada nota indicaba que el precio puede oscilar entre $50.000 y $70.000 e incluye la aplicación de un insecticida, el corte de la palmera y el retiro. Aquí juegan factores como si el árbol está en el frente o en el fondo de la casa, lo que aumenta o disminuye la dificultad del trabajo.

"Por ahora no hay ni en el ámbito nacional, departamental o municipal algo que apoye económicamente ni a nivel logístico al mundo de lo privado. No tenemos margen", expresó Roux.

Qué árboles se van a plantar en lugar de las palmeras afectadas por el picudo rojo
La IMM ha retirado palmeras de lugares emblemáticos y que tenían a la phoenix canariensis como una de sus principales características: Bulevar Artigas, Juan Carlos Blanco y algunos tramos de la rambla son ejemplos. Ahí la comuna tiene "intención de reforestar" pero obviamente no se elegirá la misma especie.

Roux manifestó que en algunas zonas en donde se han retirado palmeras hace ya varios meses se inició una plantación de especies nativas de Uruguay o regionales como el lapacho o el ibirapitá. La idea para el resto de las áreas afectadas es la misma.

Sin embargo, la plantación no será inmediata. El jerarca explicó que la IMM quiere ver si logra "estabilizar la plaga", y para eso necesita tiempo. Prevé cortar este año otras 250 palmeras "que por ahora no tienen síntomas" pero en el otoño se verá si realmente no fueron afectadas, porque ese es "un momento particular" para la detección.

"Se va a hacer un replantado, quizás no en 2026, estamos pensando más en 2027", estimó.

A modo de reflexión, Roux dijo que "cuando uno ve la ciudad tan afectada por palmeras que están hace más de 100 años, o una palmera que uno tuvo en la cuadra o en el frente de su casa, y ese ejemplar no está más, se vive como una pérdida".

No obstante "hay que tener claro que esta es una especie importada, no nativa", y esta plaga "también es una oportunidad de renovación del paisaje". "La vegetación de las ciudades históricamente tiene sus cambios, acá no fue deliberado, fue una plaga, pero hay que verlo como una suerte de oportunidad para encontrarse con un paisaje nuevo de Montevideo, que va a llevar tiempo porque el crecimiento de los árboles no es rápido", agregó.

Hay palmeras que no fueron extraídas sino que la base quedó donde estaba, con las raíces enterradas, formando una especie de montículo. Roux detalló que de momento quedarán allí porque no generan problemas en cuanto a la plaga y que cuando se planten las nuevas especies se aprovechará para retirarlas.

"Montevideo tiene que acostumbrarse a vivir con esta plaga. Va a llevar mucho tiempo, erradicarla no es viable, menos de manera automática", sentenció.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 10 Marzo 2026