La forestación uruguaya llegó a 2026 convertida en una de las principales actividades productivas y exportadoras del país. Sin embargo, detrás de las grandes cifras aparece una realidad bastante más interesante: Uruguay produce cada vez más madera, industrializa volúmenes crecientes y exporta miles de millones de dólares, pero continúa dependiendo fuertemente de un producto —la celulosa— y, por tanto, de precios internacionales sobre los que prácticamente no tiene control.

Uruguay forestal 2026: un sector que ya no se explica solamente contando árboles

La forestación uruguaya llegó a 2026 convertida en una de las principales actividades productivas y exportadoras del país. Sin embargo, detrás de las grandes cifras aparece una realidad bastante más interesante: Uruguay produce cada vez más madera, industrializa volúmenes crecientes y exporta miles de millones de dólares, pero continúa dependiendo fuertemente de un producto —la celulosa— y, por tanto, de precios internacionales sobre los que prácticamente no tiene control.

Los datos más recientes permiten tomar una fotografía bastante precisa del sector y, sobre todo, plantear una pregunta hacia adelante: después de décadas de expansión forestal y de enormes inversiones industriales, ¿dónde puede estar la próxima etapa de crecimiento?

Casi 1,2 millones de hectáreas

Uruguay cerró 2025 con 1.198.207 hectáreas de bosque plantado efectivo. Durante ese año se incorporaron 11.573 hectáreas nuevas, aproximadamente un 1% más que en 2024.

La cifra muestra un sector que continúa creciendo territorialmente, aunque a un ritmo muy diferente al de las grandes etapas de expansión iniciadas décadas atrás.

También muestra que la discusión forestal actual ya no pasa solamente por plantar más superficie. Una parte cada vez más importante del futuro del sector está en decidir qué se hace con la madera que producen esas plantaciones.

Y la cantidad es considerable.

23,5 millones de metros cúbicos en un año

Durante 2025 se extrajeron 23,5 millones de metros cúbicos de madera rolliza, un aumento de 3,3% respecto de 2024.

Tres de cada cuatro metros cúbicos tuvieron como destino la producción de pulpa y celulosa. El 15% fue dirigido a aserraderos, tableros o chapas y aproximadamente el 10% se utilizó como combustible de madera o carbón.

Llevado a cantidades, significa que alrededor de 17,6 millones de metros cúbicos de la madera cosechada en Uruguay terminaron vinculados a la producción de pulpa.

El dato permite entender buena parte de la estructura actual del sector.

Uruguay no solamente es un país forestal. Es, fundamentalmente, un país forestal orientado hacia la celulosa.

La celulosa es el gigante

En 2025 Uruguay produjo 4,325 millones de toneladas de pulpa de madera, 4% más que un año antes.

La dimensión económica es todavía más clara.

Las exportaciones forestales alcanzaron US$ 2.754 millones durante 2025 y representaron, según la Dirección General Forestal, el 20,4% de las exportaciones de bienes del país.

De cada US$ 100 exportados por el sector forestal, aproximadamente US$ 84 correspondieron a celulosa.

En términos absolutos, estamos hablando de alrededor de US$ 2.300 millones anuales concentrados en un solo producto.

Esa enorme capacidad industrial es una fortaleza, pero también permite observar una vulnerabilidad.

En 2025 el sector produjo y exportó mayores volúmenes, pero el valor total de las exportaciones forestales cayó 9%. La explicación estuvo principalmente en los menores precios internacionales de la celulosa.

Dicho de otra manera: Uruguay puede producir más madera, las plantas pueden producir más celulosa y los barcos pueden llevar más toneladas al exterior, pero eso no garantiza necesariamente mayores ingresos.

Cuando el precio internacional baja, la cuenta cambia.

Pero el bosque produce bastante más que celulosa

Esta es probablemente una de las partes menos visibles del sector.

Uruguay produjo durante 2025 unos 949.000 metros cúbicos de madera aserrada: 681.000 m³ provenientes de coníferas y 268.000 m³ de especies no coníferas.

La producción de chips alcanzó 443.000 m³ y aumentó 31% respecto del año anterior.

Los pellets llegaron a unas 26.000 toneladas, con un crecimiento de 8%, mientras que la producción de hojas de chapa de Eucalyptus grandis registró un incremento interanual de 73%.

Son actividades mucho menores que la producción de celulosa, pero allí puede encontrarse una de las claves de la próxima etapa forestal.

Madera aserrada, tableros, chapas, madera estructural, componentes para construcción, biomasa y otros productos permiten agregar distintos niveles de transformación antes de que la madera abandone el país.

La diferencia parece pequeña cuando se observa exclusivamente en porcentajes, pero puede ser considerable cuando se habla de millones de metros cúbicos.

Los mercados también son distintos

La concentración en celulosa no se repite exactamente de la misma manera en los demás productos.

China y la Unión Europea reciben en conjunto más del 80% del volumen de celulosa exportado por Uruguay.

Sin embargo, la madera aserrada tiene una geografía comercial bastante más diversificada.

En Eucalyptus aparecen entre los principales destinos Estados Unidos, Países Bajos, China, Indonesia, Malasia e Italia. En madera de coníferas se destacan Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Vietnam.

En madera contrachapada, Estados Unidos y México concentran una parte considerable de las compras, mientras que Portugal domina ampliamente las importaciones de chips de Eucalyptus uruguayo.

Esto deja otro elemento interesante: no existe un único mercado forestal uruguayo.

Hay varios mercados funcionando simultáneamente, con compradores, precios, exigencias y riesgos diferentes.

El territorio forestal tampoco es uniforme

Rivera aparece actualmente como el departamento con mayor superficie bajo uso forestal, con 141.739 hectáreas según la última cartografía disponible. Allí el sector ocupa aproximadamente el 15% del territorio departamental.

Pero la cadena forestal atraviesa buena parte del país: viveros, plantaciones, cosecha, transporte, aserraderos, plantas industriales, puertos, logística, servicios técnicos y proveedores forman una red bastante más extensa que la superficie donde efectivamente están plantados los árboles.

El MGAP contabilizó para 2025 un promedio de 18.139 empleos directos registrados ante BPS vinculados al sector.

A esa cifra deben sumarse las actividades indirectamente relacionadas con transporte, servicios, construcción, mantenimiento, comercio y logística que no necesariamente aparecen contabilizadas dentro del empleo forestal directo.

Por eso el impacto de la actividad puede ser especialmente importante en determinadas regiones del interior aunque muchas decisiones comerciales o empresariales se adopten a cientos de kilómetros.

¿Y qué está pasando en 2026?

Los primeros datos muestran nuevamente lo sensible que puede ser el sector a las condiciones internacionales.

En julio de 2026 Uruguay exportó US$ 143 millones de celulosa, 12% más que en julio de 2025. Pero hubo un cambio interesante dentro de los destinos: la Unión Europea compró US$ 61 millones, un crecimiento interanual de 75%, mientras que China adquirió US$ 51 millones, 27% menos.

Un mes después el panorama volvió a cambiar.

En agosto la celulosa fue el segundo producto más exportado por Uruguay, con US$ 205 millones, aunque registró una caída interanual de 9%.

Dos meses consecutivos alcanzan para mostrar algo importante: mirar únicamente la cifra anual puede esconder movimientos muy significativos dentro del mercado.

Quién compra, cuánto compra, qué precio paga y hacia qué destino se desplaza la demanda pueden ser tan importantes como la cantidad de toneladas exportadas.

La próxima discusión forestal

Uruguay construyó durante las últimas décadas una enorme base forestal e industrial.

Tiene cerca de 1,2 millones de hectáreas plantadas, cosecha más de 23 millones de metros cúbicos de madera por año, produce más de cuatro millones de toneladas de celulosa y genera exportaciones medidas en miles de millones de dólares.

Esa etapa está consolidada.

La siguiente pregunta es diferente.

¿Cómo obtener mayor valor de cada metro cúbico de madera producido?

Seguramente la celulosa continuará siendo durante muchos años el gran motor económico del sector. Pero alrededor de ese gigante existe otra cadena que todavía tiene espacio para crecer: madera aserrada, productos de ingeniería, construcción en madera, tableros, chapas, biomasa y transformaciones industriales de mayor valor agregado.

Allí también aparece una cuestión estratégica para Uruguay.

No se trata solamente de producir más.

Se trata de decidir cuánto de esa producción puede transformarse dentro del país, cuánto empleo puede generar esa transformación y en qué mercados existe espacio para colocar productos de mayor valor.

Los árboles ya están.

La infraestructura industrial también.

La próxima etapa probablemente se defina por qué hacemos con esa madera antes de exportarla.


Fuentes principales: Dirección General Forestal–MGAP, Boletín Estadístico del Sector Forestal 2026, Explorador de Datos Forestales del MGAP y Uruguay XXI. Datos de producción, superficie y empleo correspondientes a 2025; información de comercio exterior actualizada a agosto de 2026.