dardanoSindicatos industriales alertan que el acuerdo Mercosur–UE puede ser “el golpe de gracia” para la industria nacional

Según el dirigente, el tratado tiende a consolidar la actual matriz productiva uruguaya, caracterizada por un fuerte sesgo primario. “Más del 70% de lo que exportamos a Europa son productos con muy poco valor agregado.

Desde el PIT-CNT y la Confederación de Sindicatos Industriales advirtieron ante el Parlamento que la falta de análisis sectoriales y de salvaguardas simétricas limita un debate informado y profundiza los riesgos de desindustrialización. Plantean que la discusión del acuerdo debe convertirse en una oportunidad para definir una estrategia nacional de desarrollo.La Confederación de Sindicatos Industriales del Uruguay (CSIU) y el PIT-CNT expresaron ante el Parlamento una posición crítica sobre el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, al advertir que, tal como está redactado, puede profundizar la “primarización de la economía y consolidar un proceso de desindustrialización que el país arrastra desde hace años”. La delegación sindical fue recibida este miércoles por la comisión bicameral que analiza el tratado, en una instancia que, según los trabajadores, permitió dejar constancia de sus objeciones, pero también de propuestas orientadas a mitigar impactos negativos.

El presidente de la CSIU, Danilo Dárdano, integró la delegación de la central sindical y señaló que uno de los principales problemas del proceso es “la ausencia de análisis sectoriales”, lo que a su entender “limita seriamente la posibilidad de un debate informado”. “Somos muy críticos de este acuerdo, y así lo dejamos plasmado en un documento que fue repartido entre las distintas bancadas parlamentarias”, afirmó.

Dárdano explicó que la postura del movimiento sindical no se limita al rechazo, sino que busca aprovechar la coyuntura para discutir el rumbo productivo del país. “Además de las críticas, nos comprometimos a hacer propuestas que ayuden a minimizar los impactos negativos del acuerdo y a utilizar esta discusión para profundizar en el diseño de una estrategia nacional de desarrollo”, sostuvo. En ese sentido, planteó que el debate por el acuerdo Mercosur–Unión Europea debería servir para responder una pregunta de fondo: “qué país queremos”.

Según el dirigente, el tratado tiende a consolidar la actual matriz productiva uruguaya, caracterizada por un fuerte sesgo primario. “Más del 70% de lo que exportamos a Europa son productos con muy poco valor agregado. En contrapartida, importamos tecnología, bienes industriales, salarios altos y conocimiento”, explicó. Desde su perspectiva, el desafío es “emparejar esa relación” y evitar que el acuerdo profundice una inserción internacional asimétrica.

Dárdano recordó que la negociación con la Unión Europea lleva más de dos décadas y que, si bien el movimiento sindical no se sorprende por su desenlace, entiende que el país llega a esta instancia con debilidades estructurales no resueltas. “No es que con este acuerdo se vaya a desindustrializar Uruguay: ese proceso ya está en marcha desde hace años. Pero este tratado puede ser un golpe de gracia si no se adoptan políticas activas”, advirtió.

Uno de los puntos que genera mayor preocupación en los sindicatos industriales es el régimen de salvaguardas. El dirigente explicó que, mientras la Unión Europea avanzó recientemente en mecanismos de protección por cantidad y por precio, del lado del Mercosur no se observa una respuesta equivalente. “Europa se cuida. Limita volúmenes, establece pisos de precios y, además, cuenta con una Política Agrícola Común que destina cientos de miles de millones de euros para sostener a sus productores”, señaló. “¿Qué hacemos nosotros para defender nuestra producción y nuestra industria?”, se preguntó.

En ese marco, Dárdano subrayó que incluso los sectores considerados potenciales ganadores del acuerdo, como el agroexportador, enfrentan restricciones relevantes. “Hay que tener mucho cuidado con las salvaguardias europeas. Ellos actúan como bloque, regulando oferta y demanda para garantizar ingresos mínimos a sus productores. Del lado nuestro, el escenario es claramente asimétrico”, afirmó.

Desde la CSIU se insiste en que el impacto negativo recaerá con mayor fuerza sobre la industria manufacturera, en particular sobre las pequeñas y medianas empresas. Por eso, el planteo sindical apunta a aprovechar los plazos de desgravación arancelaria para preparar al entramado productivo nacional. “Gobierno, empresarios, trabajadores y academia tenemos que sentarnos a ver cómo fortalecemos la industria, cómo agregamos valor, tecnología, innovación y formación profesional”, sostuvo.

El dirigente remarcó que herramientas como la compra pública, el desarrollo de proveedores nacionales y la planificación de mediano y largo plazo son claves para evitar que la apertura comercial derive en una pérdida acelerada de capacidades productivas. “Sin planificación y sin una estrategia de desarrollo, estamos liquidados”, resumió.

Consultado sobre el posicionamiento del resto del movimiento sindical, Dárdano señaló que existe una alineación general en la mirada crítica. “El PIT-CNT ha sido históricamente contrario a este tipo de tratados”, indicó. No obstante, reconoció que el escenario político hace prever que el acuerdo será aprobado. “Salvo excepciones puntuales, la mayoría de los partidos va a votar a favor. Por eso nosotros no nos quedamos solo en el ‘no’. Lo que hacemos es encender luces amarillas y rojas y preguntar cómo se va a resolver esto”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que el momento es “bisagra”. “O cambiamos entre todos, con políticas de Estado que apunten a desarrollar la producción nacional con valor agregado, respeto a los derechos laborales y al ambiente, o el impacto va a ser muy duro”, afirmó.

Dárdano también cuestionó el margen real de incidencia del Parlamento, dado que el texto del acuerdo no admite modificaciones. Sin embargo, insistió en que el debate político no es irrelevante. “Europa está introduciendo cambios para proteger sus intereses. Si del lado europeo se hacen ajustes, ¿por qué nosotros deberíamos quedar callados?”, planteó, y reclamó una actitud “soberana” por parte de los países del Mercosur.

Tras la comparecencia parlamentaria, el dirigente adelantó que el contenido de la reunión será trasladado al Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, donde se evaluarán los próximos pasos. “Veremos si hay voluntad real de atender los planteos que hemos hecho. Las salvaguardas y la defensa de la producción nacional son el núcleo del problema”, concluyó.

Desde la central sindical insisten en que, más allá del destino inmediato del acuerdo Mercosur–Unión Europea, la discusión deja al descubierto una carencia histórica: la falta de una estrategia nacional de desarrollo que articule inserción internacional, industria, trabajo y soberanía productiva. Para los sindicatos industriales, ese debate ya no admite más postergaciones.

“Transición justa”

En un documento entregado al Parlamento, las organizaciones sindicales señalaron que la integración regional debe ser entendida como una estrategia de desarrollo y no únicamente como un instrumento comercial. En ese marco, cuestionaron que el proceso de análisis del acuerdo avance sin evaluaciones sectoriales rigurosas que permitan dimensionar sus efectos sobre la estructura productiva, el empleo industrial y las finanzas públicas.

El comunicado advierte que la ratificación parcial del pilar comercial del acuerdo —sin la implementación simultánea de los capítulos de cooperación y diálogo político— podría transformar el entendimiento en un tratado de libre comercio clásico, profundizando las asimetrías entre ambos bloques. Según los sindicatos, esta situación incrementa el riesgo de consolidar un modelo primario-exportador y acelerar procesos de desindustrialización en sectores estratégicos como el metalúrgico, automotriz, textil y químico.

Asimismo, se plantea preocupación por las limitaciones que el acuerdo podría imponer al uso de las compras públicas como herramienta de desarrollo y por la debilidad de los mecanismos vinculantes en materia de derechos laborales. En ese sentido, remarcan la necesidad de incorporar el principio de “transición justa” frente a los desafíos ambientales y productivos.

Finalmente, el PIT-CNT sostiene que el impacto del acuerdo dependerá de la estrategia nacional que se adopte. Sin políticas industriales activas y participación social efectiva, advierten, el riesgo es profundizar desigualdades y debilitar el empleo industrial en Uruguay.

Diario LA-R -Montevideo - URUGUAY - 19 Febrero 2026