Informe de Facultad de Ingeniería sobre calidad del agua para la represa de Casupá destaca que no habrá problema de caudal pero advierte por cianobacterias
El trabajo plantea que debe hacerse una adecuada gestión del embalse para evitar la proliferación; además deben implementarse medidas de protección en la cuenca de aporte.La construcción de la represa de Casupá es una de las prioridades políticas de Yamandú Orsi y uno de los temas que genera mayor controversia con la oposición, que la cuestiona por razones políticas, ambientales y sociales.
El proyecto está a estudio del Ministerio de Ambiente y OSE –su promotor– no adjudicará la licitación hasta que la cartera que dirige Edgardo Ortuño no le haya dado la autorización ambiental (AAP). La intención es que eso ocurra antes de fin de año, aunque previamente deberán terminar los estudios de impacto y realizarse una audiencia pública.
La obra fue calificada como C –la categoría que exige las mayores previsiones– por Ambiente y será financiada por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Su costo está estimado en US$ 130 millones y permitirá almacenar unos 118 millones de metros cúbicos mediante un espejo de agua de 2.126 hectáreas
Uno de los desafíos de OSE para recibir la autorización ambiental está en el desarrollo de un modelo que permita verificar correctamente el impacto que tendrá en la calidad del agua, ya que en el arroyo Casupá se conformará un embalse que generará impactos sobre un ecosistema que ya está afectado por la producción local. A su vez, el modelo debe determinar si el caudal de la zona elegida es suficiente para una construcción del tamaño que está proyectada.
Para esto, Ambiente firmó a comienzos de este año un acuerdo con el Imfia de la Facultad de Ingeniería por el que le solicitó una serie de reportes que buscan mejorar la información disponible para definir las medidas.
Y si bien los trabajos aún no han sido divulgados por OSE ni el Ministerio, la Universidad de la República le envió recientemente los primeros seis reportes realizados por sus investigadores a un productor de Casupá que los solicitó mediante un acceso a la información pública al que también accedió El Observador.
Los trabajos van desde una estimación de los caudales de extracción del embalse hasta la implementación de modelos hidro-termodinámicos y de calidad del agua.
Suficiente agua disponible
Los reportes sobre la cantidad de agua presentan un modelo de balance hídrico de paso diario que simula el llenado, las pérdidas y las descargas del embalse a lo largo de un extenso período histórico (1988–2024).
Las simulaciones demuestran que el agua de la cuenca es abundante y que el nivel del embalse se mantendrá en su cota máxima de vertido (101 m) de forma casi constante, permaneciendo por encima de los 100 m aproximadamente el 80% del tiempo.
Las mediciones alcanzan a la sequía histórica registrada en el año 2023 y señalan que el embalse hubiera tenido una buena capacidad de reserva. El nivel mínimo absoluto detectado en las simulaciones de largo plazo descendió hasta los 95,5 metros, asegurando que el cuerpo de agua no corre riesgo de agotarse.
Respecto a las exigencias de descarga de agua que tiene el proyecto y que son para satisfacer el caudal ambiental aguas abajo de la represa y garantizar un mínimo de 3 m³/s en la localidad de Fray Marcos, el modelo determinó que gracias al flujo natural de los afluentes las válvulas de la represa permanecerán cerradas más del 50% del tiempo.
Cuando sea necesario abrir las compuertas para liberar agua, se requerirá un caudal promedio de 0,9 m³/s, con un pico máximo puntual de 4,4 m³/s, una cantidad que está por debajo de la capacidad de diseño físico de las tomas de agua que pueden descargar de forma segura hasta 11 m³/s.
El desafío de las cianobacterias
En el caso de la calidad del agua, los investigadores desarrollaron un modelo de simulación con datos que van desde 2014 hasta 2019. La ventana temporal, dice el trabajo, fue escogida analizando la serie total de niveles y caudales simulados (1991-2024) de forma que fuera “representativa de condiciones hidrológicas variadas” (crecidas y estiajes). Se simularon además dos años previos (2012- 2013) como calentamiento del modelo.
Los datos muestran que mientras que la cantidad de agua está garantizada, la calidad en el embalse es el aspecto más crítico y sensible del proyecto ya que al pasar de un río en movimiento (lótico) a un lago de agua quieta (léntico), el comportamiento de los nutrientes cambia drásticamente.
El desafío ya había sido reconocido por OSE al proponer el proyecto, el cual señala que el embalse tendrá un “doble cometido”: por un lado, regular los caudales de la cuenca y, por otro, asegurar la calidad del agua mediante una “adecuada gestión del embalse”. “Para ello requiere complementariamente la implementación de medidas de protección en la cuenca de aporte, algunas de las cuales estarán asociadas a la conformación de un área protegida en la cuenca alta del arroyo”, se señala al describir el proyecto.
En este sentido, el modelo ecológico (Delft3D-ECO) diseñado para simular los ciclos de nitrógeno, fósforo y fitoplancton determinó que el embalse presentará un riesgo latente de desarrollo de algas y cianobacterias.
Las zonas menos profundas (los brazos de los arroyos Casupá y Millán) son las más propensas a registrar concentraciones elevadas de clorofila-a (un indicador directo de la abundancia de algas).
A su vez, durante la primavera y el verano, el embalse sufrirá un proceso de estratificación térmica (el agua se divide en una capa cálida superficial y una capa fría profunda), que puede provocar una pérdida severa de oxígeno disuelto en el fondo del embalse, afectando negativamente la calidad del agua profunda.
El modelo también da a entender que la calidad del agua en la represa dependerá directamente de las acciones de control de contaminación que se tomen en el territorio de aporte. Por ejemplo, si se logran reducir a la mitad (50 %) los aportes de nutrientes desde la cuenca, la concentración media de clorofila-a en el embalse disminuiría de manera drástica: un 46 % en el brazo Casupá, un 44 % en el brazo Millán y un 38 % en el cuerpo principal del embalse.
Diario EL OBSERVADOR -Montevideo - URUGUAY - 05 Setiembre 2026
