El mundo enfrenta desafíos para los sistemas de abastecimiento.
Contaminación hídrica: ¿A qué estamos expuestos?
El acceso a fuentes de agua de mejor calidad reduce los gastos en salud y puede sostener un nivel más alto de productividad económica.La potabilidad del agua es un tema crucial que afecta directamente la salud pública y el bienestar de las comunidades. El acceso a agua potable segura es fundamental para prevenir enfermedades y promover un desarrollo saludable.
No obstante, hoy enfrentamos a nivel global grandes desafíos dada los altos índices de contaminación de este preciado líquido. Esta es una problemática que preocupa no solo por su incidencia en la salud sino también en el ámbito social. En este aspecto, infinidades de comunidades luchan en primer lugar por su servicio, y en segundo lugar por su calidad. ¿Hasta qué punto es suficiente?
Cabe destacar que el saneamiento en búsqueda de calidad el agua, es importante para lograr resultados sanitarios, nutricionales, educativos entre muchísimos más, en pos del beneficio social. También se hace énfasis en las reservas, tras los grandes momentos de sequía donde se le atribuye gran importancia a los acueductos comunitarios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) referenció que en 2021, más de 2 mil millones de personas vivían en países con estrés hídrico. Una situación que actualmente se ha agravado en algunas regiones. Junto a esto se estima que alrededor de 1.700 millones a nivel global utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces. Lo cual se considera el mayor riesgo para la seguridad dada la contaminación por microbios.
Documentaciones de la ONU, afirman que mejorar la gestión de este recurso hídrico impulsa el crecimiento económico. Asimismo, puede contribuir de manera relevante a la reducción de la pobreza. En la Asamblea General de Naciones Unidas de 2010 se reconoció el derecho de todas las personas al acceso suficiente, continuo, salubre y físicamente accesible del agua.
Persisten profundas desigualdades geográficas, socioculturales y económicas, no sólo entre las zonas rurales y urbanas, sino también en las ciudades donde las personas que viven en asentamientos de bajos ingresos, informales o ilegales suelen tener menos acceso a fuentes mejoradas de agua potable que otros residentes.
La gestión inapropiada de aguas residuales provenientes de áreas urbanas, industriales y agrícolas tiene como consecuencia que el agua potable de cientos de millones de personas se encuentre contaminada por químicos principalmente. En los casos en que el agua se obtiene de fuentes mejoradas y de más fácil acceso, las personas invierten menos tiempo lo que les permite ser más productivas en otras actividades. El uso de aguas residuales y lodos está ampliamente extendido a nivel global. Sin embargo, en muchos casos se realiza de manera informal o sin un tratamiento suficiente y otros controles que aseguren la protección de la salud humana y del medio ambiente.
Si se lleva a cabo de forma apropiada, el uso seguro de estas aguas puede producir múltiples beneficios, entre los que se incluyen un aumento en la producción de alimentos. Así como una mayor resiliencia ante la escasez de agua y nutrientes, y un avance hacia una economía más circular. Los ritmos históricos de avance necesitan duplicarse para que el mundo alcance una cobertura universal de servicios básicos de agua potable para el año 2030. El cambio climático, la creciente escasez hídrica, el aumento de la población, los cambios demográficos y la urbanización ya representan desafíos significativos para los sistemas de abastecimiento.
Las alternativas a las fuentes de agua utilizadas para el consumo humano y el riego continuarán evolucionando, con una dependencia cada vez mayor de las aguas subterráneas y de fuentes alternativas, entre las que se encuentran las aguas residuales. El cambio climático causará fluctuaciones más pronunciadas en el agua de lluvia recolectada. Será esencial perfeccionar la gestión de todos los recursos hídricos para garantizar tanto su suministro como su calidad.
