Uruguay tiene condiciones para ampliar su cadena forestal, pero el próximo salto no pasa solamente por aumentar la superficie plantada. La disponibilidad futura de madera, la incorporación de nuevas industrias y la competitividad en logística, energía e infraestructura aparecen como factores centrales para transformar el recurso forestal en productos de mayor valor agregado.
El debate volvió a adquirir actualidad a partir de una publicación difundida el 18 de septiembre por Lumin sobre el Desayuno Forestal 2026, organizado por la Sociedad de Productores Forestales (SPF). La actividad se había realizado el 1º de septiembre y reunió a empresas, productores y representantes de los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca, Economía y Finanzas y Ambiente.
La publicación empresarial es reciente, aunque el encuentro ocurrió más de dos semanas antes. Por esa razón, la novedad no está en presentar el Desayuno Forestal como un acontecimiento recién ocurrido, sino en analizar los temas que Lumin volvió a colocar sobre la mesa y contrastarlos con el informe técnico presentado por la SPF y otras fuentes del sector.
La propuesta de sumar otras 500.000 hectáreas
Uno de los documentos centrales del encuentro fue el informe de la SPF “¿Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas?”, que plantea una discusión de largo plazo sobre la posibilidad de ampliar la superficie forestada uruguaya y, fundamentalmente, sobre qué destino industrial podría tener esa nueva producción.
La pregunta es relevante porque una expansión de las plantaciones adquiere una dimensión económica diferente cuando existe capacidad industrial para transformar la madera. El desafío, por lo tanto, no consiste únicamente en producir más materia prima, sino en generar condiciones para que esa disponibilidad pueda atraer nuevas inversiones y ampliar la variedad de productos elaborados en Uruguay.
El informe presentado por la SPF incorpora como referencia una proyección de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) según la cual la demanda mundial de madera en rollo podría crecer 49% entre 2020 y 2050. Esa perspectiva está asociada, entre otros factores, al crecimiento económico, la construcción, los productos derivados de madera, los textiles celulósicos y la bioenergía.
Una proyección global de demanda, sin embargo, no garantiza por sí misma mercados para la producción uruguaya. Para convertir esa tendencia en oportunidades concretas deben considerarse costos, especies disponibles, calidad de la materia prima, distancias a los mercados, escala industrial y capacidad de competir con otros países productores.
Tableros, biomasa y nuevas alternativas industriales
Álvaro Molinari, CEO de Lumin e integrante de la directiva de la SPF, señaló entre las posibilidades de expansión industrial la producción de tableros de partículas, MDF, MDP y OSB, además de proyectos de biomasa capaces de utilizar madera de menor diámetro.
Se trata de alternativas que pueden complementar los destinos ya consolidados de la producción forestal uruguaya. Cada industria, sin embargo, presenta requerimientos diferentes de especie, diámetro, calidad, ubicación, volumen de abastecimiento, energía, tecnología y mercado. Por esa razón, identificar disponibilidad de madera es solamente el primer paso para determinar la viabilidad de una nueva planta.
La posibilidad de utilizar distintas fracciones del recurso resulta particularmente relevante. Una cadena industrial diversificada puede generar destinos para madera de diferentes características y para subproductos de otros procesos, aumentando el aprovechamiento de la materia prima disponible.
La propia expansión de Lumin ofrece un ejemplo concreto de esa estrategia. La empresa construyó en Melo, Cerro Largo, una nueva planta de tableros contrachapados con una inversión declarada de US$ 140 millones y capacidad proyectada de 164.000 metros cúbicos anuales. Según la compañía, la incorporación de esa unidad llevará su capacidad total de producción de plywood en Uruguay a cerca de 500.000 metros cúbicos por año.
La madera disponible necesita condiciones competitivas
Durante su intervención, Molinari identificó logística, infraestructura, energía y sistema portuario entre los factores que condicionan la competitividad internacional de la industria forestal uruguaya. También destacó la previsibilidad de las reglas y la coordinación de los procedimientos administrativos como elementos considerados por los inversores en proyectos de largo plazo.
Estas afirmaciones corresponden a la perspectiva empresarial de Lumin y deben entenderse como tales. No obstante, permiten identificar variables concretas que pueden evaluarse al analizar nuevas inversiones: costo de transportar la madera desde el bosque hasta la planta, disponibilidad y precio de energía, conexión ferroviaria y vial, acceso portuario, tiempos administrativos y distancia hasta los mercados de destino.
En una actividad donde una plantación necesita años antes de alcanzar la cosecha, las decisiones industriales y forestales tienen horizontes considerablemente más largos que los de muchas otras actividades productivas. La previsibilidad adquiere por ello un peso específico, aunque debe coexistir con los requerimientos ambientales, territoriales y regulatorios aplicables a cada proyecto.
Crecer no significa solamente plantar más
La propuesta de incorporar otras 500.000 hectáreas abre además interrogantes sobre dónde podría producirse esa expansión, qué especies se plantarían, qué industrias consumirían la madera y qué infraestructura sería necesaria. También requiere considerar disponibilidad de suelos, recursos hídricos, biodiversidad, integración con otras producciones y ordenamiento territorial.
Por eso, el número de hectáreas por sí solo no permite medir el desarrollo futuro de la cadena. Una expansión forestal puede tener resultados económicos diferentes dependiendo de cuánto de esa madera se exporte con baja transformación y cuánto pueda convertirse dentro del país en celulosa, madera aserrada, tableros, componentes para construcción, biomasa, bioproductos u otros derivados.
El desafío industrial consiste entonces en conectar tres dimensiones: una base forestal suficiente y sostenible, industrias capaces de transformar distintas calidades de materia prima y una infraestructura competitiva para colocar esos productos en los mercados.
Una discusión sobre la próxima etapa de la cadena forestal
Uruguay ya dispone de una cadena forestal de escala internacional y de grandes inversiones en celulosa, aserrío y tableros. La discusión planteada por la SPF y retomada ahora por Lumin apunta a una etapa posterior: determinar qué nuevas actividades podrían desarrollarse a partir de la base forestal existente y de una eventual expansión de las plantaciones.
Desde una perspectiva de desarrollo productivo, la cuestión no debería reducirse a alcanzar una determinada cantidad de hectáreas. El indicador más relevante será la capacidad de transformar el recurso forestal en conocimiento, tecnología, empleo especializado, producción industrial y mayor valor económico por unidad de madera, manteniendo al mismo tiempo las exigencias ambientales y territoriales necesarias para que ese crecimiento sea sostenible.
El debate sobre las 500.000 hectáreas adquiere así un sentido más amplio: no solamente cuánto bosque productivo adicional puede tener Uruguay, sino qué cadena industrial pretende construir alrededor de esa madera y qué condiciones necesita generar para que las nuevas inversiones sean económicamente viables, ambientalmente sostenibles y capaces de competir en los mercados internacionales.
Fuentes principales
Lumin. (2026, 18 de septiembre). LUMIN Explores Forestry Sector Challenges and Opportunities at Desayuno Forestal 2026.
Sociedad de Productores Forestales. (2026, 3 de septiembre). Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas.
Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. (2026, 7 de septiembre). El MGAP participó del Desayuno Forestal con una mirada hacia el futuro del sector.
Lumin. (2026). Planta Industrial Melo.
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes empresariales, sectoriales y oficiales. 19 de septiembre de 2026.
