
La demanda de los corrales y la recuperación del precio de la soja favorecen las expectativas de siembra para el verano uruguayo. Sergio Pieroni, responsable de Investigación, Desarrollo e Innovación de ADP, anticipa una expansión del maíz de primera y un incremento moderado de la oleaginosa, aunque sin cuantificar las superficies y con decisiones todavía condicionadas por el clima.
La agricultura uruguaya comienza a definir la campaña 2026/27 después de una zafra de soja afectada por el déficit hídrico. En ese escenario, Sergio Pieroni, ingeniero agrónomo de → Agronegocios del Plata (ADP), identifica señales de recuperación de la intención de siembra y un impulso particular para el maíz.
En una entrevista publicada por Valor Agrícola el 23 de octubre y retomada por El País, el técnico señaló que la soja se había ubicado entre US$ 430 y US$ 450 por tonelada durante las semanas previas. Esa referencia comercial, correspondiente al momento de la entrevista, contribuye a explicar su expectativa de un pequeño crecimiento del área.
Pieroni evitó establecer una proyección numérica. La evolución del clima y las condiciones disponibles para las siembras tardías o posteriores a la cosecha de invierno todavía pueden modificar la distribución de los cultivos.
El maíz encuentra respaldo en la demanda ganadera
Para el maíz de primera, el especialista espera una expansión más marcada. Según explicó, parte del crecimiento podría provenir de superficies antes destinadas a girasol y sorgo, además del espacio que el cereal ocupa dentro de las rotaciones.
Uno de los motores señalados es la demanda de los corrales de engorde, especialmente de grano húmedo, utilizado en la alimentación animal. Pieroni vinculó ese consumo con el momento de la producción de carne y de la lechería, y mencionó que ADP también destina una superficie relevante de maíz al abastecimiento de sus propios corrales.
La distinción entre cultivos de primera y de segunda importa para interpretar estas perspectivas: los primeros se implantan sin esperar la cosecha de un cultivo invernal en la misma chacra; los segundos se siembran después de esa recolección y disponen de otra ventana de desarrollo.
El antecedente de una soja golpeada por la sequía
La Encuesta Agrícola de Invierno 2026 de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del → Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), permite dimensionar el punto de partida. Para la soja 2025/26 estimó un rendimiento promedio de 1.721 kilogramos por hectárea, un 45 % inferior al de la campaña anterior.
El informe atribuye ese descenso al severo déficit hídrico de la primavera y el verano. La producción se ubicó en torno a 1,98 millones de toneladas. Estos resultados respaldan la referencia de Pieroni a una campaña difícil, aunque no establecen una clasificación histórica como la tercera peor zafra.
Colza: buenas perspectivas y cifras de distinto alcance
El técnico también describió un panorama favorable para los cultivos de invierno, especialmente para las colzas implantadas temprano, y extendió las expectativas positivas al trigo y la cebada. Advirtió, sin embargo, que las condiciones climáticas y sanitarias todavía pueden incidir sobre el resultado.
La superficie de colza cercana a 400.000 hectáreas mencionada en la entrevista corresponde a una estimación sectorial. El dato oficial disponible de DIEA es diferente en alcance y momento: una intención de siembra conjunta de colza y carinata de 343.153 hectáreas, relevada en junio. No equivale a superficie final de colza ni a área efectivamente cosechada.
ICI Forestal ya abordó esa diferencia y los factores que condicionan la recolección en → su informe sobre las perspectivas de la cosecha de colza.
Información local para elegir las variedades
La definición del área se combina con otra decisión: qué material sembrar en cada ambiente. En su presentación de la propuesta de soja 2026/27, publicada el 22 de octubre, ADP informó que durante la campaña anterior desarrolló ensayos en 28 localidades del país.
La empresa utiliza esa red para ajustar el posicionamiento de las variedades según fecha de siembra, disponibilidad de agua y características del suelo. Sus evaluaciones comerciales deben interpretarse dentro de esas condiciones: un resultado destacado en un ensayo no garantiza el mismo rendimiento en todas las chacras.
Por ahora, el aumento previsto de soja y maíz constituye una perspectiva empresarial. La superficie finalmente implantada y los resultados de cosecha permitirán comprobar cuánto de esa intención se concreta.
Fuentes principales
ICI Forestal – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas. 26 de octubre de 2026.
