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La empresa británica Earth Rover comenzó a comercializar CLAWS, un robot agrícola autónomo que utiliza inteligencia artificial y pulsos de luz concentrada para eliminar malezas sin recurrir a herbicidas. La tecnología, que también permite monitorear el crecimiento de los cultivos, representa un avance hacia una agricultura más precisa, electrificada y con menor dependencia de insumos químicos.
La transformación tecnológica de la producción agropecuaria está incorporando máquinas capaces de realizar tareas que hasta hace pocos años requerían una intervención humana permanente. Una de las innovaciones más interesantes llega desde el Reino Unido, donde la empresa → Earth Rover avanza en la comercialización de un robot que identifica y elimina malezas mediante luz concentrada.
El equipo, denominado CLAWS —sigla inglesa de Concentrated Light Autonomous Weeding and Scouting—, combina cámaras, inteligencia artificial, navegación satelital y propulsión eléctrica para desplazarse entre las hileras de los cultivos, distinguir las plantas productivas de las malezas y actuar selectivamente sobre estas últimas.
La información publicada el 30 de octubre de 2026 por Global Agriculture señala que la empresa había vendido diez unidades y tenía otras quince en construcción. El dato confirma que el desarrollo está avanzando desde la etapa experimental hacia sus primeras aplicaciones comerciales, aunque todavía se encuentra lejos de una adopción masiva.
Eliminar malezas sin remover el suelo
El funcionamiento de CLAWS se basa en una combinación de reconocimiento visual y aplicación localizada de energía. Sus cámaras registran las plantas presentes en el terreno y un sistema de inteligencia artificial determina cuáles pertenecen al cultivo y cuáles deben eliminarse.
Una vez identificada una maleza, el robot dirige un pulso de luz concentrada hacia su meristemo, es decir, la región donde se encuentran las células responsables de su crecimiento. La energía aplicada produce un daño térmico localizado que impide que la planta continúe desarrollándose.
A diferencia de los sistemas tradicionales de pulverización, el procedimiento no necesita aplicar herbicidas. Tampoco requiere remover mecánicamente el suelo, una característica que podría resultar favorable para conservar su estructura y reducir determinadas formas de erosión.
El fabricante señala que la tecnología fue evaluada por la organización británica de investigación agrícola Niab, incluso frente a malezas resistentes a determinados herbicidas. Sin embargo, los resultados obtenidos en condiciones específicas no permiten asegurar una eficacia idéntica frente a todas las especies, densidades de vegetación o condiciones de campo.
Inteligencia artificial para reconocer cada planta
Uno de los aspectos más importantes del desarrollo es su capacidad para distinguir las plantas cultivadas de la vegetación competidora.
En cultivos como cebolla y zanahoria, donde las plantas pueden crecer muy próximas entre sí, una intervención imprecisa podría provocar pérdidas productivas. Por eso, la identificación individual y la localización del punto donde debe aplicarse la energía son componentes fundamentales del sistema.
CLAWS incorpora ocho cámaras y utiliza navegación satelital con correcciones de posicionamiento de alta precisión. Esta combinación le permite recorrer las hileras de manera autónoma y registrar información sobre la ubicación y el desarrollo de las plantas.
El equipo también realiza tareas de seguimiento agrícola. Durante sus recorridos puede reunir información sobre cantidad de plantas, crecimiento y estado general del cultivo, que posteriormente se integra en herramientas digitales para apoyar las decisiones del productor.
La máquina deja así de cumplir una única función y se convierte en una plataforma de observación permanente del establecimiento.
Un robot eléctrico que puede trabajar durante largas jornadas
CLAWS funciona mediante baterías y dispone de apoyo de paneles solares. Según Earth Rover, puede operar hasta dieciséis horas sin sustituir la batería, aunque la autonomía efectiva depende de las condiciones de utilización.
Su diseño permite modificar la separación entre las ruedas para adaptarse a distintas configuraciones de cultivo.
La electrificación constituye otra característica relevante. Al prescindir de un motor de combustión para desplazarse, el robot elimina las emisiones directas de gases de escape durante su funcionamiento.
Esto no significa que su impacto ambiental sea nulo. La fabricación de baterías, componentes electrónicos y estructuras metálicas, así como la generación de la electricidad utilizada, también deben considerarse al evaluar su sostenibilidad.
De los prototipos a las primeras ventas
Earth Rover fue fundada en 2017 y atravesó diferentes etapas de desarrollo antes de llegar a su actual modelo comercial.
De acuerdo con una entrevista publicada por AgFunderNews el 22 de octubre de 2026, su director ejecutivo, James Miller, informó que la compañía había vendido diez unidades piloto y preparaba la construcción de otras quince.
El precio inicial se sitúa alrededor de las 150.000 libras esterlinas por unidad, con condiciones especiales para algunos compradores tempranos.
La empresa sostiene que, dependiendo del costo previo de controlar malezas, algunos productores podrían recuperar la inversión en un período de uno a tres años. Se trata de estimaciones comerciales que deben evaluarse según las condiciones concretas de cada establecimiento.
El desarrollo recibió apoyo de programas británicos de innovación y de instituciones vinculadas con la investigación agropecuaria. El UK Agri-Tech Centre informó en julio de 2026 que Earth Rover había conseguido inversiones privadas por 2,8 millones de libras durante 2025, como parte de su proceso de expansión.
¿Qué posibilidades ofrece para Uruguay?
Uruguay dispone de sectores productivos donde el control de malezas representa una parte importante de los costos y del trabajo necesario para mantener los cultivos.
La horticultura, especialmente la producción de cebolla, zanahoria y otras hortalizas cultivadas en hileras, constituye uno de los ámbitos donde tecnologías de este tipo podrían tener aplicaciones futuras.
La posibilidad de intervenir selectivamente sobre cada maleza permitiría estudiar alternativas para reducir tratamientos químicos y determinadas labores mecánicas, sin abandonar necesariamente otras herramientas de manejo integrado.
También existe un posible campo de aplicación en los viveros forestales. La producción de plantines requiere controlar la competencia de otras especies vegetales durante etapas particularmente sensibles del crecimiento.
No obstante, esta última posibilidad debe considerarse una perspectiva de investigación y adaptación tecnológica, no una aplicación comercial demostrada de CLAWS en los viveros uruguayos.
El fabricante y otras instituciones británicas han informado experiencias y desarrollos vinculados con diferentes cultivos, incluidos plantines de árboles. Su eventual utilización en Uruguay requeriría ensayos específicos, adaptaciones técnicas y evaluaciones económicas.
El desafío de adaptar la tecnología a la escala productiva nacional
El principal obstáculo para una incorporación inmediata probablemente sea económico.
Una inversión cercana a las 150.000 libras esterlinas puede resultar elevada para numerosos establecimientos hortícolas uruguayos, particularmente aquellos de pequeña y mediana escala.
Por esa razón, la eventual introducción de equipos semejantes podría analizarse mediante asociaciones de productores, cooperativas, servicios compartidos o proyectos de validación tecnológica.
También sería necesario estudiar su rendimiento frente a las malezas presentes en Uruguay, las características de los suelos, las condiciones climáticas, la disponibilidad de repuestos y los requerimientos de mantenimiento.
La incorporación de maquinaria autónoma plantea, además, nuevas necesidades de formación técnica. La programación, supervisión, reparación y análisis de los datos generados por estos equipos requieren capacidades diferentes de las asociadas con la maquinaria convencional.
Instituciones como el → Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la → Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) constituyen referencias institucionales pertinentes para estudiar y promover procesos de adaptación tecnológica, sin que ello implique que actualmente participen en este proyecto.
Una transformación productiva que va más allá de una máquina
El desarrollo de CLAWS muestra cómo comienzan a converger tres transformaciones: la electrificación de la maquinaria, la incorporación de inteligencia artificial y la búsqueda de métodos de producción que reduzcan determinados impactos ambientales.
Para Uruguay, el interés no reside únicamente en la posibilidad de importar una nueva máquina. También está en desarrollar capacidades nacionales para evaluar estas tecnologías, adaptarlas a los sistemas productivos locales y participar en actividades de mantenimiento, programación, investigación y fabricación de componentes.
La innovación tecnológica puede contribuir a mejorar la productividad y las condiciones de trabajo, pero sus beneficios no se distribuyen automáticamente. La disponibilidad de financiamiento, la formación de trabajadores y el acceso de productores de diferentes escalas serán factores decisivos.
El avance de la robótica agrícola abre, por tanto, una discusión que Uruguay debería incorporar a su estrategia de desarrollo: cómo aprovechar las nuevas tecnologías para producir mejor, reducir impactos ambientales y fortalecer las capacidades de su propia estructura productiva.
Fuentes principales
→ Earth Rover: información técnica oficial del robot CLAWS.
→ Global Agriculture: Pulsed-Light Robot Clears Weeds From UK Vegetable Fields Without Herbicides. Publicado el 30 de octubre de 2026.
→ AgFunderNews: entrevista con James Miller, director ejecutivo de Earth Rover. Publicada el 22 de octubre de 2026.
→ UK Agri-Tech Centre: Earth Rover, From prototype to commercial growth. Publicado el 17 de julio de 2026.
ICI Forestal | Información, investigación y análisis sobre el desarrollo productivo, tecnológico y sostenible.
Crédito de imagen: Earth Rover Ltd. Imagen oficial del robot agrícola autónomo CLAWS. → Fuente original.
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