Cuando se observa el sector forestal uruguayo desde las grandes cifras, hay un número que inevitablemente domina la escena: el 75% de la madera cosechada termina vinculada a la producción de pulpa y celulosa.

Pero existe otro número bastante menor que puede ser mucho más importante de lo que parece.

**El 15% de la madera extraída en Uruguay tiene como destino aserraderos, tableros y chapas.**

Sobre una cosecha de 23,5 millones de metros cúbicos durante 2025, estamos hablando de aproximadamente **3,5 millones de metros cúbicos de madera que ingresan a procesos de transformación mecánica**. ([Gub.uy][1])

Es una fracción relativamente pequeña de la materia prima forestal del país.

Pero es justamente allí donde Uruguay empieza a recorrer un camino diferente: dejar de exportar solamente fibra o madera en bruto para vender productos que requieren clasificación, secado, aserrado, mecanizado, encolado, ingeniería, diseño y tecnología industrial.

Y en 2026 comienzan a aparecer señales de que ese 15% podría crecer.

## Casi un millón de metros cúbicos de madera aserrada

Durante 2025 Uruguay produjo **949.000 m³ de madera aserrada**.

De ese total:

681.000 m³ correspondieron a coníferas, fundamentalmente pinos.

268.000 m³ correspondieron a especies no coníferas, principalmente eucaliptos.

Lo interesante aparece cuando se mira hacia atrás.

En 2019 Uruguay producía 528.000 m³ de madera aserrada. En apenas seis años la producción aumentó aproximadamente **80%**.

El crecimiento fue particularmente fuerte en las coníferas: pasaron de 320.000 m³ en 2019 a 681.000 m³ en 2025, más del doble.

La producción de madera aserrada de especies no coníferas también creció, aunque de manera mucho más moderada: de 208.000 a 268.000 m³. 

No estamos, por tanto, ante una industria inexistente esperando aparecer.

Ya está creciendo.

## Y no solamente se trata de tablas

La transformación mecánica tiene diferentes escalones.

Una troza puede convertirse en una tabla verde. Esa tabla puede secarse, clasificarse y cepillarse. Puede luego transformarse en componentes para muebles, puertas, ventanas o pisos.

También puede utilizarse para fabricar vigas laminadas, paneles estructurales o madera laminada cruzada —CLT— destinada a edificios.

En otros procesos, el tronco puede convertirse en chapa y luego en madera contrachapada.

Uruguay produjo durante 2025 aproximadamente **272.000 m³ de tableros y hojas de chapa**. Dentro de ese volumen aparecen unos 253.000 m³ de madera terciada y 19.000 m³ de hojas de chapa, estas últimas con un crecimiento interanual especialmente fuerte. 

Cada etapa agrega operaciones industriales.

Y generalmente también agrega valor.

## ¿Cuánto cambia el valor cuando la madera deja de ser un tronco?

Los propios datos de comercio exterior permiten hacer un ejercicio interesante.

Durante 2025 Uruguay exportó aproximadamente **1,198 millones de m³ de madera en bruto**, por un valor de US$ 103,2 millones.

Si simplemente dividimos el valor FOB por el volumen exportado, obtenemos un promedio cercano a:

**US$ 86 por m³ de madera en bruto exportada.**

Ese mismo año se exportaron alrededor de 535.000 m³ de madera aserrada —392.000 m³ de coníferas y 143.000 m³ de no coníferas— por US$ 188,4 millones.

El promedio pasa entonces a aproximadamente:

**US$ 352 por m³ de madera aserrada exportada.**

En las coníferas, los números arrojan aproximadamente US$ 72 por m³ para la madera en bruto exportada frente a US$ 273 por m³ para la madera aserrada.

En las no coníferas, la relación aproximada es de US$ 136 frente a US$ 568 por m³. Los cálculos se obtienen cruzando los cuadros oficiales de valor y volumen exportado de la Dirección General Forestal. 

Hay que hacer aquí una precisión importante.

**Eso no significa que aserrar un metro cúbico multiplique automáticamente por cuatro su rentabilidad.**

No estamos comparando necesariamente la misma especie, calidad o diámetro de madera; existen costos industriales, pérdidas y rendimientos de transformación, y un metro cúbico de troza no produce un metro cúbico de tablas terminadas.

Tampoco todos los mercados pagan lo mismo.

Por eso estos números no constituyen un cálculo de rentabilidad industrial.

Pero sí permiten visualizar algo mucho más básico: **el mercado paga de manera muy diferente una materia prima que un producto que ya atravesó procesos industriales adicionales**.

Ahí está justamente el concepto de valor agregado.

## Unos US$ 270 millones que pasan bastante desapercibidos

La celulosa generó US$ 2.306 millones de exportaciones durante 2025 y lógicamente ocupa casi toda la atención.

Pero la madera aserrada exportó US$ 188,4 millones.

Los tableros y hojas de chapa agregaron otros US$ 81,5 millones.

Juntos representan cerca de **US$ 270 millones anuales de exportaciones de productos de transformación mecánica**, aproximadamente el 10% de todas las exportaciones forestales del país. 

Todavía están muy lejos de la escala de la celulosa.

Pero US$ 270 millones tampoco constituyen una actividad marginal.

Y tienen una característica especialmente interesante: requieren una cadena industrial bastante diferente.

## El eucalipto y el pino tampoco juegan el mismo partido

Cuando se habla genéricamente de “madera uruguaya” se mezclan productos que tienen mercados muy distintos.

Durante 2025 la madera aserrada de Eucalyptus uruguayo llegó a **38 destinos**.

Estados Unidos fue el principal, con 14% del valor exportado, seguido por Países Bajos con 11%. Luego aparecen China, Indonesia, Malasia, Italia y numerosos mercados menores.

La madera aserrada de coníferas tuvo solamente seis destinos principales, con una concentración mucho mayor: Estados Unidos representó 33%, Emiratos Árabes Unidos 31% y Vietnam 18%.

La madera contrachapada, por su parte, llegó a 25 destinos, aunque Estados Unidos y México concentraron buena parte de las compras. ([Gub.uy][2])

Esto confirma algo importante.

La diversificación forestal no significa simplemente producir distintos productos.

También significa **venderlos a mercados diferentes**.

Un mismo bosque puede alimentar cadenas comerciales completamente distintas según la especie, el manejo forestal, la calidad de la troza y el nivel de transformación industrial.

## El árbol para celulosa no es necesariamente el árbol para madera de calidad

Aquí aparece otra diferencia que muchas veces se pierde cuando solamente contabilizamos hectáreas.

Producir madera sólida de alto valor comienza mucho antes del aserradero.

El bosque debe manejarse pensando en el producto final.

Diámetro, rectitud del tronco, podas, presencia y tamaño de nudos, edad de cosecha y características de la madera condicionan lo que posteriormente puede fabricar la industria.

Una planta industrial sofisticada no puede convertir cualquier tronco en madera estructural de alta calidad.

Esto transforma también la relación entre forestación e industria.

Cuando el destino es pulpa, el objetivo fundamental está en producir fibra eficientemente.

Cuando el objetivo son determinadas aplicaciones de madera sólida, **la calidad individual de la troza adquiere un peso mucho mayor**.

Son dos cadenas que pueden convivir sobre la misma base forestal, pero no necesariamente utilizan exactamente el mismo bosque ni aplican el mismo manejo.

## Y el movimiento industrial ya comenzó

Quizás el dato más importante de 2026 sea que esta discusión dejó de ser exclusivamente teórica.

En mayo, el Gobierno anunció que la empresa brasileña **BrasPine invertirá alrededor de US$ 250 millones en Rivera**.

La planta utilizará pino uruguayo y prevé avanzar en distintas etapas hacia productos terminados para exportación. La primera fase tendría unos 150 trabajadores y el proyecto completo podría alcanzar alrededor de 400 empleos directos. ([Gub.uy][3])

No es una inversión celulósica.

Es industria maderera.

Al mismo tiempo, en Tacuarembó, **Arboreal obtuvo un paquete de financiamiento de US$ 40 millones de IFC y otros inversores** para continuar aumentando el valor agregado de su producción.

El programa incluye una línea de madera modificada térmicamente, aprovechamiento de subproductos mediante biomasa y briquetas y nuevas inversiones en una planta que ya produce madera maciza de ingeniería, incluyendo CLT y Glulam. IFC estima que el programa podría incrementar aproximadamente 10% el empleo de la compañía. ([IFC][4])

Son señales distintas de un mismo fenómeno.

Capital internacional está empezando a considerar que Uruguay no solamente dispone de árboles.

Dispone de materia prima suficiente para desarrollar una industria de transformación mecánica de mayor escala.

## De vender tablas a vender ingeniería

El salto siguiente tampoco consiste simplemente en instalar más sierras.

Existe una enorme diferencia entre exportar una tabla y exportar una solución constructiva.

La madera estructural exige secado controlado, clasificación de resistencia, trazabilidad, precisión dimensional, adhesivos, mecanizado, certificaciones y sistemas industriales de control.

Uruguay ya dispone de normas específicas para madera estructural nacional.

Las normas UNIT 1261:2018 y UNIT 1262:2018 establecen criterios para pinos y eucaliptos, y el MVOT reconoce procedimientos para clasificación y utilización estructural. La Comisión Honoraria de la Madera desarrolló además lineamientos de diseño para viviendas utilizando pino y eucalipto uruguayos, tomando como referencia normativa nacional y criterios del Eurocódigo 5. ([Gub.uy][5])

Es decir, una parte importante del camino normativo comenzó a construirse.

Ahora aparece el desafío de escala.

## Un mercado interno que todavía tiene mucho margen

Hay además una paradoja interesante.

Uruguay produce cantidades importantes de madera y desarrolla industrias exportadoras cada vez más sofisticadas, pero todavía utiliza relativamente poca madera para construir sus propias viviendas y edificios.

Un informe de Uruguay XXI publicado en 2026 señala que actualmente apenas alrededor del **1% de las viviendas promovidas** utilizan madera y que la Hoja de Ruta para la Construcción de Vivienda Social en Madera plantea llegar al **20% hacia 2033**. 

Ese tema merece un artículo completo —y será uno de los siguientes de esta serie— porque detrás aparecen cuestiones culturales, normativas, financieras, técnicas e industriales.

Pero también muestra una oportunidad.

El crecimiento de la transformación mecánica no depende exclusivamente de encontrar compradores del otro lado del mundo.

Existe también un mercado que podría desarrollarse dentro del propio país.

## La cuestión ya no es celulosa contra madera

Sería un error presentar esta discusión como una elección entre fabricar celulosa o fabricar productos sólidos.

La industria de celulosa creó una escala forestal, logística e industrial que transformó el sector uruguayo y seguirá siendo previsiblemente su principal componente durante muchos años.

La pregunta es otra.

¿Puede Uruguay construir **una segunda gran pata industrial alrededor de la misma base forestal**?

Los números indican que hay materia prima.

La producción de madera aserrada aumentó casi 80% desde 2019.

Ya se exportan casi US$ 270 millones anuales entre madera aserrada, tableros y chapas.

Existen empresas capaces de fabricar madera de ingeniería.

Y solamente durante 2026 aparecieron inversiones por cientos de millones de dólares vinculadas a la transformación mecánica.

El proceso parece haber comenzado.

## El verdadero salto está después del aserradero

Durante décadas, buena parte de la discusión forestal uruguaya estuvo centrada en cuántas hectáreas plantar, qué especies utilizar y dónde instalar las grandes plantas industriales.

La siguiente etapa probablemente sea bastante más compleja.

Implica seleccionar madera, secarla, clasificarla, certificarla, mecanizarla y convertirla en productos cada vez más especializados.

Una tabla vale más que un tronco.

Una pieza clasificada y seca puede valer más que una tabla.

Una viga laminada agrega otra etapa.

Un panel estructural incorpora todavía más tecnología.

Y un sistema constructivo completo agrega ingeniería, diseño, conocimiento y servicios.

Por eso el desafío no consiste simplemente en **cortar más árboles**.

Tampoco necesariamente en plantar muchos más.

Consiste en lograr que una proporción creciente de la madera que Uruguay ya produce atraviese más etapas industriales antes de abandonar el país.

En 2025 solamente el 15% de la madera cosechada tuvo como destino aserraderos, tableros o chapas.

Puede parecer poco frente al gigante de la celulosa.

Pero quizás una parte importante de la próxima transformación forestal uruguaya empiece precisamente allí:

**en hacer que ese 15% valga mucho más.**

Fuentes principales: Dirección General Forestal–MGAP, Boletín Estadístico del Sector Forestal 2026; Ministerio de Industria, Energía y Minería; Uruguay XXI; Corporación Financiera Internacional (IFC); Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial y Comisión Honoraria de la Madera. Datos productivos y de comercio exterior correspondientes a 2025; inversiones y políticas actualizadas a 2026.

[1]: https://www.gub.uy/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/politicas-y-gestion/boletin-estadistico-del-sector-forestal-2026 "Boletin Estadístico del Sector Forestal 2026 | Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca"
[2]: https://www.gub.uy/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/sites/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/files/2026-04/Boletin%20Estadistico%20DGF%202026.pdf "resultados de la cartografía forestal NACIONAL"
[3]: https://www.gub.uy/ministerio-industria-energia-mineria/comunicacion/noticias/empresa-forestal-maderera-braspine-invertira-250-millones-dolares-rivera?utm_source=chatgpt.com "Empresa forestal-maderera BrasPine invertirá 250 millones de dólares en Rivera | Ministerio de Industria, Energía y Minería"
[4]: https://disclosures.ifc.org/project-detail/SII/51263/arboreal-timber?utm_source=chatgpt.com "51263 - Arboreal Timber"
[5]: https://www.gub.uy/ministerio-vivienda-ordenamiento-territorial/sites/ministerio-vivienda-ordenamiento-territorial/files/documentos/publicaciones/rm%201386-2020.pdf?utm_source=chatgpt.com "Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial"