Cuba lidera la ruta del biometano: Inauguran la primera planta de su tipo en Centroamérica y el Caribe
Una planta en Matanzas usa tecnología de membranas para producir el primer combustible verde vehicular de Centroamérica y el Caribe.Lo que comenzó siendo un problema ambiental en las fincas porcinas del municipio Martí, al occidente de Cuba, terminará impulsando el transporte público de toda una comunidad.
A través de un revolucionario procedimiento de membranas poliméricas, una planta pionera en Centroamérica y el Caribe ha logrado un círculo productivo donde no se desperdicia nada: destilar los desechos orgánicos hasta convertirlos en biometano de alta pureza. Este «milagro» de la economía circular, respaldado por la Unión Europea y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), no solo limpia los suelos cubanos, sino que inyecta una nueva energía a los ómnibus locales, marcando el camino hacia un municipio carbono neutro.
La esencia de esta proeza tecnológica reside en un proceso de purificación (upgrading) que separa el biometano de sus impurezas. Mientras que los biodigestores convencionales producen un gas rústico para cocinar, las membranas poliméricas de la planta de Martí actúan como un tamiz molecular de alta precisión. Este sistema filtra el dióxido de carbono y el ácido sulfhídrico, entregando un combustible con más del 95 % de pureza, equivalente al gas natural fósil, pero nacido de fuentes 100 % renovables.
Desde el punto de vista ambiental, el impacto es doble. Se neutraliza el metano, un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el CO₂, que antes escapaba libremente de las lagunas de oxidación porcina. El residuo final de la planta no es basura, sino un biofertilizante orgánico de alta calidad que regresa a los campos de Matanzas, cerrando un ciclo perfecto donde la contaminación se transforma en comida y movimiento.
“Al ver la situación del país y conversar con las personas, creo que este proyecto es muy importante para Cuba; si funcionan las guaguas con el gas de esta planta, no se depende de un tercero que te suministre el recurso; a nivel social puede ser un cambio radical”, declaró a la prensa nacional Ramón Castellarnau Font, director del proyecto por la empresa española GECRIO, encargada del montaje tecnológico de la planta de biometano.
El empresario también destacó las ventajas medioambientales del proyecto.
La Dirección de Desarrollo del municipio Martí afirmó en entrevista a la Agencia Cubana de Noticias que se espera el próximo 19 de abril la circulación de los cinco ómnibus que, abastecidos con biocombustible permitirán ofrecer servicio de transporte urbano en el municipio, y conectarlo con otras localidades de la propia provincia.
En una etapa donde Cuba lidia con una crisis de combustibles que paraliza transportes y tensa la vida cotidiana, el biometano no es un lujo ecológico, sino una alternativa. Esta planta, aunque pequeña, en menor escala demuestra independencia energética cuando más lo necesita el país. La resiliencia y capacidad innovadora de los cubanos es innegable; con alianzas importantes de por medio, se encuentran las herramientas para no detener la búsqueda de soluciones. Si este modelo de gestión logra escalar, la isla no solo estaría limpiando su entorno, sino redibujando su destino energético desde sus propias entrañas. Porque en esta tierra, cuando el combustible falta, sobra la voluntad de inventar el futuro.
