Unión de ExportadoresUnión de Exportadores analiza el precio del dólar y por qué la pérdida de competitividad está “escondida”

La caída del valor de la divisa, a pesar de las medidas adoptadas por el BCU y el MEF, socava los ingresos en Uruguay, golpea a sectores estratégicos y a la empleabilidad, según un estudio detallado.La velocidad con la que cayó el precio del dólar en Uruguay durante varios días del mes de enero y ubicó al país entre los mercados con mayor baja en términos nominales (aunque luego revirtió esa situación), alarmó al sector exportador que tuvo un año récord,según un estudio publicado por la Unión de Exportadores (UEU).

A su vez, determinó que el Banco Central (BCU) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tomaran medidas para revertir la situación y evitar el deterioro de otras variables, que aún se están evaluando en cuanto a sus impactos.

El dólar interbancario bajó desde los $ 39,04 del cierre del año 2025 hasta los $ 37,45 del pasado 23 de enero, un descenso de 4,06% en 15 días hábiles. Aunque actualmente recuperó terreno y ayer cotizó en promedio a $ 38,76, una suba de 3,5% desde el 23 de enero.

En comparación con los $ 43,59 de igual fecha de 2025, la caída fue de $ 6,15 o, medido en variación porcentual, de 14%, detalla el informe de la UEU.

Primero Rusia y segundo Uruguay
“Si bien el dólar se venía debilitando en el mundo, estos movimientos tuvieron componentes locales. En los primeros 23 días de enero, Uruguay quedó con la segunda mayor caída del dólar, luego de Rusia, en comparación con 27 mercados estudiados”, señaló la UEU.

En el año 2025 la caída del dólar había sido de 11,4%, menor que la variación en mercados como Suecia, Paraguay o Colombia, pero mayor a las variaciones observadas en Brasil, Australia o Nueva Zelanda.

Contexto internacional
La debilidad del dólar es un fenómeno que se está dando a nivel global, afirma le UEU, en base a varios estudios.

El Dollar Index, un índice que compara al dólar estadounidense con una canasta de seis monedas relevantes, cayó 10,5% en el último año. Hay múltiples razones por las que se está generando ese debilitamiento.

“El dólar es la moneda más utilizada en el comercio internacional y en los activos de reserva de los países, reflejando la importancia de Estados Unidos en la economía mundial. Sin embargo, ha venido perdiendo posiciones frente a otras monedas. Actualmente, el 56,3% de las reservas de los bancos centrales del mundo están en dólares, frente al 70% que representó en el año 2000, según datos del Fondo Monetario Internacional”, resume el informe.

Estados Unidos ya no cuenta con la calificación de riesgo crediticio perfecta (AAA) en las principales agencias. Standard & Poor’s bajó a AA+ en 2011, Fitch bajó en 2023 a AA+ y Moody's bajó a Aa1 en mayo de 2025.

Fenómeno Trump y Uruguay
Las tensiones geopolíticas y las acciones recientes de la administración Trump, cuestionando a los organismos internacionales y las reglas surgidas en 1944 en la posguerra, han instalado en los mercados gran incertidumbre, destaca la UEU.

“Las apuestas han ido hacia activos como el oro y la plata, en detrimento de monedas como el dólar, aunque cabe señalar que se dio una reversión en los primeros días de febrero”, agregó.

Lo cierto es que con la caída del dólar en Uruguay, el gobierno no tiene la capacidad de ir contra la corriente en momentos en que el dólar en el mundo está debilitado. “Sin embargo, sí puede actuar sobre los factores internos que inciden en que la caída de la moneda estadounidense sea mayor que en otros países”, opina la UEU.

“Uruguay es un país políticamente estable, con instituciones fuertes y grado inversor, esto lo hace más atractivo para la llegada de inversores del exterior, que venden sus dólares para colocarse en pesos”, apunta.

A su vez, señala que, en un mercado tan pequeño, como es el mercado cambiario uruguayo, los movimientos de grandes jugadores pueden generar variaciones importantes en la cotización.

En ese sentido, las empresas públicas, como UTE y Ancap, han sido históricamente grandes compradores de dólares; sin su participación en el mercado, se genera un desbalance y el dólar se debilita. “Adicionalmente, existe presión desde el sector público al realizar emisiones de títulos de deuda en el exterior, que ingresan al país en dólares y se cambian a pesos para hacer frente a las necesidades del gobierno. Las emisiones de deuda responden a la brecha existente entre ingresos y egresos del sector público, que presentó un déficit fiscal global de 4,1% del PIB al cierre de 2025”, precisa el informe.

“Con todos estos motivos internos que deprimen la cotización de la moneda, se ha hecho repetitivo el encontrar a Uruguay liderando el ranking de las monedas más fortalecidas. En los últimos años, la situación más significativa se dio en el año 2022, cuando el dólar en Uruguay cayó 10,5%, mientras se fortaleció en promedio 6,5% en otros países o 10% en el caso de tomar en cuenta casos extremos como Turquía y Argentina”, continúa.

Tomando en cuenta las variaciones punta a punta de cada mes para los mercados analizados, entre 2022 y 2025, Uruguay estuvo en 10 oportunidades entre los cinco mercados con la caída más pronunciada del dólar, considerando variaciones punta a punta de cada mes entre 2022 y 2025 para los mercados analizados. Una de ellas fue en junio de 2025.

Cada vez que sucede esto, según la UEU, Uruguay queda un escalón más caro frente a clientes y competidores que en general no se recupera.

Empresas exportadoras
El informe concluye que las empresas exportadoras deben adaptarse a las reglas del comercio internacional, liderado por el dólar.

Si bien pueden darse algunos negocios en otras monedas, el dólar figura en la gran mayoría de las exportaciones. En parte esto se debe a que es la moneda en la que las empresas suelen mantener sus cuentas bancarias. Incluso en el caso de pactarse negocios en otras monedas, los bancos internacionales hacen la conversión al dólar automáticamente. En ese sentido, el billete verde es una variable clave por ser la moneda en la que perciben los ingresos las empresas exportadoras.

“Las estructuras de costos varían en función del tipo de producto o servicio y de las especificidades de cada sector. En términos generales, aquellas empresas que tienen una mayor proporción de costos que deben pagar en pesos uruguayos, son las que experimentan un mayor impacto negativo ante una caída del dólar”, dice la UEU, algo que ha venido repitiendo insistentemente.

“La conjunción de costos en aumento e ingresos en dólares que bajan implica una pérdida de rentabilidad y competitividad para las empresas exportadoras”, resume.

Tasas de inflación
La UEU también analiza que la inflación en Uruguay se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 20 años, en 3,46% en los 12 meses cerrados a enero.

En un contexto de baja de la inflación, según el INE, la UEU explica que la evolución de los distintos componentes de la canasta no fue equilibrada en este proceso desinflacionario, lo que ha afectado a muchas empresas del sector.

Según los Informes de Política Monetaria (IPOM) del BCU, los precios de transables registraron una menor inflación, frente a los no transables.

De hecho, el BCU reconoce que la inflación no transable “se mantiene en niveles elevados” y está “estrechamente vinculada a los precios de los servicios y con impacto directo en los costos de las empresas y, por ende, en la competitividad”.

La UEU señala que esta situación en algunos casos ha llevado a recortes de empleo y/o inversiones.

“Es por esto que el sector exportador considera que la menor inflación de Uruguay estuvo apalancada en un esfuerzo considerable desde el sector exportador. La posibilidad de cobertura en el mercado cambiario existe, pero es un mercado poco profundo. Es necesario dar un impulso para que se generen más transacciones y se disponga de más información y menores costos, principalmente para pequeñas y medianas empresas”, redondea el informe.

La UEU recuerda que el BCU tiene como objetivo velar por la estabilidad de precios del país, es decir, que la inflación presente una tasa baja y estable, a través de su principal instrumento que es la Tasa de Política Monetaria (TPM).

“A pesar de haber logrado que la inflación se mantuviera dentro del rango meta desde julio de 2023, la TPM se mantuvo hasta octubre de 2025 por encima del 8,5%, es decir, una política monetaria contractiva. El BCU adjudicó este comportamiento a expectativas de inflación ─particularmente de encuestas a empresas─ que no se ubicaban para los siguientes 24 meses dentro de la meta. La recuperación del dólar en la segunda mitad de 2024, vinculada principalmente a factores externos, generó en el sector exportador la expectativa de recomponer los equilibrios perdidos. Sin embargo, el descenso durante 2025 y lo que va de 2026 alejó esa posible mejora”, afirma.

La UEU plantea que es necesario comparar la evolución de la moneda estadounidense en otros mercados para evaluar si existe una mejora relativa. A su entender, la lenta reducción de la TPM se sumó a los factores externos de debilitamiento del dólar.

“A su vez, en los meses de diciembre y enero se da normalmente un descenso del tipo de cambio debido a que se dan mayores ventas de dólares para pagos de aguinaldos y salarios vacacionales e ingresos de divisas por la temporada estival. Lo anterior, combinado con menores compras de dólares de grandes jugadores, como sucedió por ejemplo con Ancap, debido a la parada técnica de la refinería y precios del petróleo más bajos, también incidió en una menor cotización”, analiza.

Además, señala que, a nivel del BCU, las colocaciones de títulos, especialmente las Letras de Regulación Monetaria (LRM) constituyeron un atractivo importante en los últimos años para las colocaciones de inversores nacionales e internacionales. El circulante de LRM llegó a máximos históricos el año pasado y la tenencia de títulos locales por parte de no residentes superó ampliamente los niveles de años previos, factor que incide en el mercado cambiario.

Finalmente, la UEU señala que, de continuar la baja del dólar y, en consecuencia, la menor tasa de inflación, la brecha entre lo presupuestado y la realidad tendería a ampliarse.

“El gasto público, al estar fijado en pesos, crecería por encima de la inflación, también lo harían los salarios (públicos y privados) por pautas salariales nominales definidas para una inflación mayor y sin posibilidad de revisar los ajustes en función de una inflación menor”, proyecta.

“Atado a lo anterior, aumentarían en términos reales las pasividades y bajarían los ingresos del Estado por una menor recaudación de IVA. Esto significaría un mayor déficit fiscal”, advierte.

La UEU concluye en que "la evolución del dólar a nivel internacional es una variable que no se puede controlar desde Uruguay, sin embargo, factores como el resultado fiscal, los montos de emisiones de títulos de deuda y en qué monedas, la participación de grandes jugadores del sector público en el mercado, los niveles de TPM y otros mecanismos como encajes bancarios o poder integrar en dólares las colocaciones en pesos, tienen efectos relevantes en el acotado mercado cambiario uruguayo”.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 20 Febrero 2026