La hidrovía y sus carencias: privados reclamaron mejoras en costos, navegación y órganos de conducción
Por el canal navegable transitan 25 millones de toneladas al año y la previsión es que esa cantidad se pueda duplicar en el mediano plazo.Un evento sobre la hidrovía mostró dos visiones sobre la realidad y el funcionamiento de la zona de tránsito fluvial.
Primero tuvo una mirada más optimista del oficialismo uruguayo, pero luego llegó la visión del sector privado con reclamos sobre la cantidad de barcazas que pueden transitar, la falta de previsibilidad y la posición estática del órgano de conducción del canal navegable.
El congreso “Hidrovía 360”, organizado por la Women´s International Shipping & Trading Association (Wista), efectuado en Colonia, fue el espacio elegido por representantes locales y regionales para intercambiar posiciones sobre la situación actual de esa zona y lo que se puede esperar en el corto y mediano plazo.
Varios coincidieron en que en los próximos años se producirá un aumento de la carga que la transita, incluso duplicando los actuales 25 millones de toneladas anuales.
Las primeras participaciones fueron de la subsecretaria de Transporte, Claudia Peris, y de la directora general de Cancillería, María Cecilia Otegui, que apuntaron a fortalecer el diálogo entre los Estados parte (Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay) y el sector privado. También mencionaron que la hidrovía debe continuar con el trabajo de integrar el comercio exterior a través de diálogo fluido y reglas claras.
Después llegaron las críticas. “La hidrovía tiene que ser competitiva”, sentenció el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFyM), Bernd Gunther. El empresario fue uno de los que pronosticó un fuerte aumento de la actividad en la zona en los próximos años y agregó que ese escenario plantea una serie de interrogantes. “¿Tenemos la capacidad portuaria para manejar toda esa carga?”, preguntó. Otro de los temas elegidos fue la dimensión permitida para los convoyes de barcazas.
Gunther contó que la carga paraguaya llega hasta el puerto argentino de San Lorenzo en un convoy con un máximo de 16 embarcaciones y desde ahí para adelante la mercadería debe continuar en 12 barcazas. Las restantes tienen que esperar otro convoy para seguir su ruta. La limitación en la dimensión de los convoyes encarecen los costos de las empresas de transporte fluvial.
La razón de la limitación dispuesta por las autoridades argentinas se vincula a aspectos de seguridad y prevención de siniestros en el río Paraná. “El costo de perder una persona (por un accidente) es inmedible, nadie va a decir nada contrario, pero no tenemos que usar a la seguridad como una excusa para no avanzar”, dijo.
Gunther también dedicó un capítulo a los órganos de gobernanza: el Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH) que tiene la conducción política y luego (en un escalón menor) la Comisión del Acuerdo de la Hidrovía Paraguay - Paraná con un perfil más técnico.
El empresario sostuvo que todos los países deben mantener un mismo criterio que debe fijarse en la comisión. “Después tiene que pasar al CIH para que los países ratifiquen e implementen, y esa es la gran dinámica que está faltando”, expuso.
La visión de los privados uruguayos, transmitida por la presidenta del Centro de Navegación (Cennave), Mónica Ageitos, fue coincidente. “Se necesita una hidrovía eficiente, segura, competitiva y sostenible”, afirmó.
Un aspecto importante que resaltó para el mejor funcionamiento fue la coordinación política regional. “Los cambios de gobierno en nuestra región lamentablemente no coinciden. Cuando uno está comenzando, otro está terminando o en elecciones y eso puede generar discontinuidades, demoras y enfoques divergentes que afectan la previsibilidad”, destacó. Eso provoca que la región no muestra solidez de bloque y una visión compartida sobre la gobernanza. “Los operadores, exportadores, importadores e inversores necesitan reglas claras, criterios técnicos estables que trasciendan los ciclos”, dijo Ageitos.
La postura del sector privado uruguayo es que deben existir plazos en los órganos de decisión de la hidrovía para analizar diferentes aspectos o complicaciones de la actividad fluvial. “No puede ser que la dimensión de los convoyes se trate durante años y no tenga una solución”, indicó.
“Se necesita una hidrovía que una a los países, no solo por sus ríos, sino también por una visión compartida de desarrollo regional y sustentable”, concluyó.
