ministrosMezcla de bioetanol evita emisión de 120.000 toneladas de CO2 al año

Ancap y Alur presentaron informe sobre el impacto de los biocombustibles en la emisión de gases

Ancap y Alcoholes del Uruguay (ALUR) presentaron este martes un informe que analiza el impacto de los biocombustibles en la emisión de gases de efecto invernadero. El presidente de ALUR, Marcelo Sadres, informó que el estudio Análisis de Ciclo de Vida de los Biocombustibles en Uruguay evalúa qué tan buenos son los biocombustibles para reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

En este sentido, remarcó que la empresa proporciona bioetanol para mezclar un 10% en las gasolinas. Ello permite ahorrar unas 120.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) por año, lo que equivale a sacar de circulación unos 46.000 vehículos, cifra que representa el 6% de la flota del país.

El presidente de Alur, Marcelo Sadres, destacó el rol estratégico de los biocombustibles en el actual contexto energético global, marcado por el desafío de garantizar el suministro mientras se avanza en la mitigación del cambio climático.

En su intervención, señaló que, según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo mundial de energía crecerá un 35% hacia 2050, en un escenario donde el 73% de las emisiones provienen del sector energético y un 22% corresponde al transporte, uno de los más difíciles de descarbonizar.

En este marco, Sadres afirmó que los combustibles líquidos seguirán teniendo un papel relevante y que los biocombustibles representan una alternativa concreta, disponible y escalable. Además, subrayó que su desarrollo no solo tiene impacto ambiental, sino también productivo y social, al generar empleo, ingresos y dinamizar las economías locales.

En el caso de Uruguay, destacó que los biocombustibles se producen a partir de materias primas nacionales, lo que fortalece la soberanía energética y contribuye al ahorro de divisas.

El jerarca también remarcó que el evento se da en un momento significativo para la empresa, que cumple 20 años desde el inicio de sus actividades en Bella Unión. Según indicó, ese proceso fue clave para el desarrollo del etanol anhidro en el país y permitió sostener la cadena productiva de la caña de azúcar en el norte, que hoy genera más de 3.000 empleos directos, además de otros indirectos.

A esto se suma la planta de bioetanol en Paysandú, inaugurada en 2014, que amplió la producción a partir de cereales.

Sadres valoró además la importancia del estudio presentado, al considerar que mejora la información sobre el desempeño ambiental de los biocombustibles y permite identificar oportunidades de mejora en toda la cadena productiva, desde los procesos agrícolas hasta los industriales.

En ese sentido, destacó que contar con datos actualizados —incluido el costo por tonelada de CO₂ evitada— es clave para la toma de decisiones y para avanzar en una agenda transversal que incluya trazabilidad, eficiencia energética y prácticas sostenibles.

Finalmente, sostuvo que Uruguay tiene potencial para posicionarse en el desarrollo de biocombustibles a nivel global y planteó que Alur puede convertirse en una plataforma para el impulso de la bioeconomía nacional, en un modelo de desarrollo que combine crecimiento con sostenibilidad.

El informe fue elaborado por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) de España. La metodología utilizada fue el análisis del ciclo de vida, una herramienta que permite evaluar de forma integral las entradas, los procesos y las salidas asociadas a la producción y cuantificar su impacto ambiental y el uso de recursos naturales a lo largo de todo el ciclo.

San Román: Creación de ALUR fue el comienzo de la transición renovable

En enero de 2026 se cumplieron 20 años de la creación de ALUR. En ese contexto, la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, destacó que ese hito constituyó los primeros pasos hacia la transición renovable en energía y tuvo un objetivo de soberanía energética.

La jerarca destacó la función que cumple en Bella Unión, en el departamento de Artigas, donde genera unos 3.000 empleos, y lo que aporta a las distintas cadenas de oleaginosos, cereales y azúcar.

“ALUR siempre está innovando, promoviendo el desarrollo de nuevos cultivos en Uruguay, pero sin competir con los alimentos. Es un motor de innovación y tecnología”, apuntó.

San Román destacó el significado de los 20 años de Alur como un hito no solo para la empresa, sino para el inicio de la transición energética en Uruguay, subrayando el papel clave que han tenido los biocombustibles en ese proceso.

Durante su intervención, señaló que la incorporación de biocombustibles a los combustibles fósiles fue una de las primeras definiciones estratégicas que luego derivaron en la política energética al 2030, la cual contó con un amplio acuerdo multipartidario. Según indicó, esta decisión inicial no solo respondió a la necesidad de reducir emisiones de dióxido de carbono, sino también a una visión más amplia vinculada a la soberanía energética del país.

En ese sentido, remarcó que el desarrollo de Alur ha demostrado con el tiempo su impacto positivo en el interior del país, no solo en términos productivos, sino también sociales. “Es un emprendimiento que genera desarrollo en las localidades donde opera y que tracciona el crecimiento social”, afirmó, con especial referencia a Bella Unión, uno de los principales polos de actividad de la empresa.

San Román sostuvo que, más allá de los indicadores y cifras que puedan analizarse, el valor central del proyecto radica en su contribución al desarrollo sostenido del país. A su juicio, este tipo de iniciativas reflejan una visión de largo plazo que combina crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental.

Asimismo, recordó que la Ley 18.195, promulgada en 2007, fue un paso fundamental para consolidar este camino, estableciendo las bases para el desarrollo de los biocombustibles en Uruguay. Con el tiempo, explicó, esta normativa y las políticas asociadas han ido evolucionando, incorporando nuevas perspectivas y abriendo la puerta a otros combustibles sustentables.

En este proceso, la presidenta de Ancap destacó el rol de Alur como generador de conocimiento e innovación. Señaló que, hace dos décadas, la introducción de estas tecnologías representó un desafío significativo para el país, que implicó desarrollar desde cero cadenas agroindustriales complejas y adaptarse a procesos biológicos altamente variables.

“Hubo que aprender mucho”, expresó, al tiempo que valoró el trabajo de los equipos técnicos que han logrado construir capacidades en el sector. Según indicó, este aprendizaje continuo ha permitido a la empresa avanzar en la incorporación de nuevas tecnologías y en la mejora de sus procesos.

También subrayó que Alur mantiene una vocación permanente por innovar, explorando nuevos cultivos y promoviendo alternativas que reduzcan la competencia con la producción de alimentos. Esta orientación refuerza su papel no solo como motor productivo y social, sino también como actor relevante en el desarrollo tecnológico del país.

Finalmente, San Román consideró que estos 20 años representan apenas una etapa inicial de un proceso con amplio potencial a futuro. En ese marco, llamó a continuar apostando por el desarrollo de energías sostenibles y por el fortalecimiento de una estrategia que permita consolidar un modelo energético más diversificado, soberano y sustentable para Uruguay.

Diario LA-R - Montevideo - URUGUAY - 25 Marzo 2026