Uruguay relocalizó HIF ante Argentina, pero la empresa aún no se da por enterada

Uruguay ya comunicó a Argentina como decisión política la relocalización, pero HIF todavía no la formalizó. Ambiente paralizó la evaluación del proyecto y, además, sigue abierta la negociación económica -especialmente por la energía- que determinará si la inversión finalmente se concreta.

El gobierno uruguayo comunicó oficialmente a Argentina que la planta de combustibles sintéticos de HIF Global será relocalizada en Paysandú y dio por superado uno de los principales focos de tensión bilateral. Sin embargo, la empresa todavía no formalizó esa decisión y mantiene abierta tanto la definición sobre el emplazamiento como la negociación económica que determinará si concreta la mayor inversión privada proyectada en la historia del país.

La diferencia entre la decisión política del gobierno y la definición empresarial quedó expuesta en los últimos días. El ministro Mario Lubetkin transmitió a su par argentino, Pablo Quirno, que el gobierno de Yamandú Orsi había resuelto trasladar el proyecto de la ubicación originalmente prevista frente a Colón. Argentina celebró públicamente la decisión y consideró que el entendimiento permitía superar el diferendo generado por los posibles impactos visuales y ambientales sobre la costa entrerriana.

Pero HIF Global todavía no dijo formalmente lo mismo. En una carta enviada al Ministerio de Ambiente, fechada el 21 de agosto y firmada por el CEO de HIF Uruguay, Martín Bremermann, la compañía informó que continúa analizando una "eventual relocalización" y advirtió que todavía "no existe una decisión definitiva ni formalmente adoptada" respecto al futuro emplazamiento de la planta.

¿Gobierno y empresa manejan tiempos diferentes?
La aparente contradicción responde a que existen dos procesos paralelos. Por un lado, el gobierno uruguayo adoptó la decisión política de que la planta no se construya en el lugar originalmente proyectado, a unos kilómetros de la costa argentina. El presidente Orsi dio instrucciones expresas para encontrar una ubicación alternativa dentro de Paysandú y Relaciones Exteriores comunicó esa definición a Argentina.

Por otro, HIF debe aceptar formalmente el nuevo emplazamiento, rediseñar aspectos del proyecto y cerrar con el Estado las condiciones económicas de la inversión.

La alternativa sobre la que trabaja el Ejecutivo es un predio de unas 48 hectáreas de Ancap en Nuevo Paysandú, contiguo a la planta de pórtland y cercano a Alur. El terreno ya tiene categorización industrial y presenta ventajas logísticas por su conexión con infraestructura ferroviaria, vial y energética. 

El gobierno considera encaminada esa solución. La empresa, en cambio, todavía utiliza formalmente el término "eventual relocalización".

Ambiente frenó la evaluación
La indefinición ya tiene una consecuencia concreta. El Ministerio de Ambiente suspendió la evaluación ambiental del proyecto hasta que HIF comunique oficialmente dónde pretende instalar la planta. El director nacional de Calidad y Evaluación Ambiental, Alejandro Nario, explicó que continuar estudiando el proyecto original carecería de sentido si finalmente cambia de ubicación.

Además, una relocalización obliga a revisar una parte importante de los estudios porque cambia el medio receptor y las condiciones ambientales que deben analizarse. Nario advirtió que una evaluación de esta magnitud puede demandar varios meses. 

La propia HIF estuvo de acuerdo con detener el procedimiento. En su comunicación a Ambiente señaló que no pretende que continúen actuaciones técnicas que puedan volverse innecesarias si finalmente se confirma el traslado. Esto significa que el reloj ambiental de la inversión quedó detenido hasta que gobierno y empresa terminen de acordar dónde estará la planta.

El problema con Argentina se descomprime
Para el gobierno, la relocalización permitió resolver políticamente uno de los principales obstáculos externos. La ubicación original había generado resistencia en Colón, en el gobierno de Entre Ríos y posteriormente en el propio gobierno argentino.

La preocupación se concentraba especialmente en el impacto visual y ambiental que una instalación industrial de esa escala podía producir frente a las costas entrerrianas. El diferendo había llegado incluso a la Justicia argentina mediante acciones preventivas por eventual daño ambiental.

Lubetkin sostuvo que el cambio de ubicación permitiría hacer desaparecer los motivos que dieron origen a esos reclamos, aunque reconoció que el gobierno uruguayo no conoce con precisión todas las acciones iniciadas en Argentina. 

El asunto tiene un matiz importante: la decisión diplomática no implica automáticamente que las acciones judiciales hayan sido retiradas. Al menos una de las causas continuaba formalmente abierta pese al entendimiento político alcanzado entre ambos gobiernos.

El otro obstáculo: cuánto costará la energía
La ubicación tampoco es el único asunto pendiente. El gobierno y HIF continúan negociando las condiciones económicas de la inversión, y uno de los puntos centrales es el precio de la electricidad que UTE deberá suministrar al proyecto.

Ese aspecto es determinante porque la energía representa uno de los principales componentes del costo de producción del hidrógeno verde y de los combustibles sintéticos.

El acuerdo de inversión que negocian las partes deberá resolver, además, otros asuntos: el precio de la energía suministrada por UTE, las condiciones para eventuales excedentes de electricidad de HIF, la logística ferroviaria hacia Montevideo, el canon ferroviario y diferentes aspectos operativos.

Por eso, aunque el debate público se haya concentrado en la relocalización, la decisión final de inversión depende de un paquete bastante más amplio. La ministra de Industria, Fernanda Cardona, señaló esta semana que Presidencia centraliza actualmente la negociación y que el gobierno está esperando una respuesta de la compañía. También aclaró que HIF no ha comunicado un rechazo a la propuesta oficial y que el intercambio continúa abierto. 

Oddone: que no fracase por responsabilidad del gobierno
El ministro de Economía, Gabriel Oddone, también dejó clara la importancia que el Ejecutivo concede al proyecto. Durante su comparecencia parlamentaria por la Rendición de Cuentas sostuvo que el gobierno está realizando "todos los esfuerzos" para que la inversión se concrete, mediante un trabajo coordinado entre UTE y los ministerios de Economía, Industria y Ambiente.

Oddone planteó que, si finalmente HIF no avanza, el objetivo del Ejecutivo es que no sea consecuencia de errores o falta de disposición del gobierno uruguayo.

La posición refleja la dimensión económica del proyecto. HIF proyecta una inversión total del orden de US$ 5.300 millones, aunque la primera etapa rondaría los US$ 1.000 millones. De completarse el proyecto, sería una de las mayores inversiones privadas realizadas en Uruguay. 

El diseño presentado originalmente ante Ambiente contempla una capacidad anual de aproximadamente 876.000 toneladas de e-metanol y 313.390 toneladas de e-gasolina, utilizando hidrógeno producido con electricidad renovable y dióxido de carbono proveniente, entre otras fuentes, de Alur Paysandú.

Olivera sigue presionando: "Hay que bajar martillo"
Mientras continúan las negociaciones, el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, volvió a reclamar una definición rápida. Sostuvo que HIF conoce la alternativa de relocalización porque participa de las conversaciones con el Ejecutivo y consideró que el asunto "ya se tendría que haber resuelto". "Hay que bajar martillo", reclamó.

El intendente entiende que el gobierno tiene voluntad de concretar la inversión, aunque volvió a marcar diferencias con Cardona, a quien cuestionó por considerar que no ha sido una de las figuras más facilitadoras del proceso.

Una inversión todavía sin el último sí
La situación deja entonces tres niveles diferentes de definición. Uruguay ya decidió políticamente relocalizar la planta. Argentina aceptó esa solución y considera encaminado el conflicto bilateral. Pero HIF todavía no adoptó formalmente la nueva ubicación ni cerró el acuerdo de inversión con el Estado.

Mientras eso no ocurra, Ambiente no retomará la evaluación y tampoco podrá comenzar a correr el calendario necesario para obtener las autorizaciones definitivas. El gobierno logró así despejar un obstáculo importante con Argentina, pero todavía enfrenta el decisivo: conseguir que las condiciones de ubicación, energía, logística y rentabilidad terminen siendo suficientes para que HIF firme y confirme una inversión superior a US$ 5.000 millones.

La diferencia entre ambos planos explica la situación aparentemente contradictoria: Uruguay ya comunicó una decisión que HIF, por ahora, todavía denomina "eventual".

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UYPRESS -Montevideo - URUGUAY - 11 Setiembre 2026