Uruguay busca atraer desarrollo e inversión en inteligencia artificial con una propuesta que combina confianza institucional, talento y cooperación regional. El planteo de Yamandú Orsi en Nueva York sitúa el desafío en convertir esas capacidades en mejoras para la producción, las pequeñas empresas y los servicios públicos.
El presidente Yamandú Orsi propuso posicionar a Uruguay como un centro regional donde desarrollar, probar y ampliar el uso de soluciones de inteligencia artificial. La intervención, difundida por Presidencia el 22 de setiembre, tuvo lugar en el Diálogo Presidencial sobre Inteligencia Artificial, convocado en Nueva York por el Banco Interamericano de Desarrollo junto con Americas Society/Council of the Americas y Bicycle Capital.
El mandatario vinculó la propuesta con la productividad, la inclusión y la formación de capacidades nacionales. Convocó a invertir en centros de datos, procesamiento y conectividad, pero sostuvo que la contribución de esos proyectos debe incluir investigadores, emprendedores y trabajadores capacitados. La cobertura de Caras y Caretas también destacó el intercambio sobre competitividad y resultados para la ciudadanía.
Una propuesta que tiene antecedentes concretos
La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2030, publicada por Agesic, ya incorpora entre sus líneas el apoyo a la adopción de estas herramientas en el sector privado, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas. Incluye formación, acompañamiento para validar propuestas e instrumentos que favorezcan mejoras en los procesos productivos y operativos.
El documento también promueve investigación, colaboración entre empresas y centros académicos, y uso de IA para mejorar la gestión pública. Ese marco permite ubicar el anuncio presidencial dentro de una agenda existente. Tener una estrategia, sin embargo, no equivale a demostrar que sus objetivos ya se hayan alcanzado: su ejecución requiere recursos, responsables y seguimiento.
Otro antecedente es el AI for Good Lab, cuya apertura en el Parque de Innovación del LATU fue anunciada por Microsoft y el Gobierno el 11 de marzo de 2026. Según la compañía, la iniciativa apunta a desarrollar soluciones de impacto público y social y a transferir conocimiento a equipos locales. Microsoft informó además que el laboratorio de coinnovación que lo precede había acompañado a más de 200 organizaciones de distintos países y sectores; esa cifra describe su alcance, no una medición independiente de beneficios económicos.
Del anuncio a la mejora productiva
Para una empresa industrial, agropecuaria, forestal o de servicios, la utilidad de esta agenda dependerá de los problemas que permita resolver. Como criterio de evaluación, un proyecto debería comenzar por una necesidad concreta y una situación inicial medible: cuánto demora una tarea, cuántos errores registra o qué recursos utiliza. Luego corresponde comprobar si la solución mejora esos resultados y si el costo de sostenerla resulta razonable.
Desde el análisis productivo, la prioridad para las pymes debería ser disponer de asesoramiento, datos utilizables y personal preparado para evaluar las herramientas. Comprar acceso a un sistema no resuelve por sí solo esas condiciones. También importa que las empresas puedan mantener lo desarrollado y conservar conocimiento propio, en lugar de depender enteramente de servicios externos.
Talento e infraestructura deben crecer juntos
Orsi planteó extender la formación más allá de los especialistas informáticos y alcanzar a docentes, productores, funcionarios y trabajadores de distintos sectores. También destacó el Instituto Vidart y propuso cooperación regional en capacidad de cómputo, talento e infraestructura. Es una orientación para ampliar oportunidades, cuya materialización deberá observarse en programas, acuerdos y resultados concretos.
Una evaluación nacional de las inversiones digitales debería considerar conjuntamente conectividad, energía, capacidades de operación y vínculos con proveedores y centros de formación. Para el interior del país, el resultado relevante será que empresas e instituciones puedan acceder efectivamente a esas capacidades, independientemente de dónde se instalen los equipos.
Cómo medir el avance de Uruguay
La propuesta presentada en Nueva York es una convocatoria política y económica; la información difundida no detalla contratos de inversión cerrados en esa instancia. Para evaluar sus avances convendría observar cuántos proyectos pasan de una prueba al uso cotidiano, qué mejoras verifican, cuántas pymes participan y qué capacidades permanecen en el país.
La confianza institucional que Uruguay ofrece también deberá reflejarse en el funcionamiento de las soluciones: responsabilidad sobre sus resultados, protección de la información y mecanismos para corregir errores. La oportunidad de desarrollo consiste en que la inversión tecnológica ayude a producir mejor, fortalezca el trabajo calificado y mejore los servicios que reciben las personas.
Fuentes
Origen: Presidencia de la República, intervención de Yamandú Orsi en el Diálogo Presidencial sobre Inteligencia Artificial, 22 de setiembre de 2026.
Contexto de política pública: Agesic, Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2030, eje de desarrollo sostenible.
Antecedente empresarial: Microsoft, anuncio del AI for Good Lab en Uruguay, 11 de marzo de 2026.
Cobertura complementaria: Caras y Caretas, propuesta de Uruguay como centro regional de IA, 22 de setiembre de 2026.
ICI+ — Elaboración propia con fuentes oficiales, empresariales y periodísticas. Contexto y análisis editorial. 23 de setiembre de 2026.
