Cuando se dice que Uruguay exportó US$ 2.754 millones en productos forestales durante 2025, la cifra parece describir un único gran negocio. Pero detrás de ese total funcionan mercados bastante diferentes entre sí. La celulosa depende fuertemente de China y Europa; la madera aserrada de eucalipto se reparte entre decenas de destinos; el pino está mucho más concentrado; los contrachapados tienen sus propios compradores y los chips dependen prácticamente de dos mercados.
La Dirección General Forestal señala que durante 2025 los productos forestales uruguayos llegaron a más de 60 países distribuidos en todos los continentes. El dato muestra una presencia internacional considerable, pero también puede resultar engañoso si se utiliza como único indicador de diversificación. No alcanza con contar países: hay que observar qué producto compra cada uno, cuánto representa dentro de ese negocio y qué ocurriría si alguno de esos compradores redujera su demanda.
Más de 60 destinos, pero no un único mercado
La estructura exportadora forestal uruguaya está dominada por la celulosa, que representó aproximadamente el 84% del valor exportado por el sector durante 2025. La madera aserrada aportó alrededor del 7%, la madera en rollo 4%, los tableros y hojas de chapa 3% y las astillas de madera otro 2%.
Esas participaciones explican por qué los movimientos de la celulosa terminan dominando las estadísticas generales. Pero cuando se separan los productos aparece otra realidad: cada cadena posee compradores, exigencias, riesgos y posibilidades de crecimiento diferentes. En términos comerciales, no existe un solo mercado forestal uruguayo sino varios funcionando simultáneamente.
Celulosa: dos grandes polos concentran el negocio
La concentración más importante por valor está en el producto que domina las exportaciones. China y la Unión Europea reciben conjuntamente más del 80% del volumen de celulosa exportado por Uruguay. Esto convierte a dos grandes áreas económicas en determinantes para la principal fuente de ingresos del sector forestal.
La dependencia no significa necesariamente que exista un problema inmediato. China continúa siendo uno de los mayores consumidores mundiales de pulpa y Europa mantiene una industria papelera de gran escala. El riesgo aparece cuando una proporción tan alta del producto más importante depende del comportamiento económico, industrial y comercial de pocos mercados.
El artículo anterior de esta serie mostraba justamente esa vulnerabilidad: Uruguay puede mantener o incluso aumentar su producción física de celulosa y, sin embargo, recibir menos dólares si disminuyen los precios internacionales o cambia la demanda de sus principales compradores.
El eucalipto aserrado cuenta una historia diferente
Cuando se observa la madera aserrada de Eucalyptus, el mapa cambia considerablemente. Durante 2025 este producto llegó a 38 destinos. Estados Unidos fue el principal mercado con 14% del valor exportado, seguido por Países Bajos con 11% y China con 8%. Indonesia, Malasia e Italia representaron aproximadamente 7% cada uno.
Los seis principales destinos sumaron alrededor del 54% del valor exportado. Esto significa que casi la mitad se distribuyó entre numerosos compradores menores, ninguno de ellos con una participación individual superior al 5%.
Comercialmente es una estructura muy diferente a la de la celulosa. Perder parcialmente un comprador continúa siendo importante, pero existen más alternativas y una distribución geográfica más amplia. América del Norte, Europa y Asia participan simultáneamente del mercado.
El pino está mucho más concentrado
La madera aserrada de coníferas muestra prácticamente el comportamiento contrario. Durante 2025 tuvo solamente seis destinos principales y tres de ellos concentraron alrededor del 82% del valor exportado.
Estados Unidos representó aproximadamente el 33%, Emiratos Árabes Unidos 31% y Vietnam 18%. El resto quedó distribuido entre mercados considerablemente menores.
Esto permite observar algo importante: dos productos que estadísticamente aparecen bajo la misma denominación general de “madera aserrada” pueden tener estructuras comerciales completamente diferentes. El eucalipto llega a decenas de mercados relativamente distribuidos, mientras el pino depende mucho más de unos pocos compradores.
La especie forestal, por tanto, no determina solamente qué puede fabricar un aserradero. También condiciona dónde puede venderlo y qué exposición comercial enfrenta.
Contrachapados: muchos destinos, dos compradores dominantes
La madera contrachapada agrega un tercer modelo. Uruguay exportó este producto hacia 25 destinos durante 2025, una cifra que en principio sugiere una diversificación considerable. Sin embargo, Estados Unidos representó aproximadamente 42% del valor exportado y México otro 36%.
Entre ambos concentraron alrededor del 78% del negocio. Chile apareció luego con aproximadamente 5% y Reino Unido con 4%.
El ejemplo muestra nuevamente por qué contar solamente la cantidad de países puede llevar a conclusiones equivocadas. Un producto puede venderse en 25 mercados y, al mismo tiempo, depender comercialmente de dos de ellos.
Los chips llevan la concentración al extremo
Las astillas de Eucalyptus presentan una estructura todavía más clara. Durante 2025 Portugal absorbió aproximadamente el 77% de las exportaciones uruguayas y China el 23% restante.
En la práctica, todo el mercado de exportación del producto quedó concentrado en dos destinos y más de tres cuartas partes dependieron de uno solo.
Eso no significa que producir chips sea necesariamente un mal negocio. Puede existir una relación comercial estable, eficiente y rentable con compradores especializados. Pero desde el punto de vista estratégico es una cadena particularmente sensible a cualquier modificación en la demanda portuguesa.
Diversificar productos también diversifica riesgos
Esta comparación permite ampliar el significado de diversificación forestal. No se trata simplemente de vender el mismo producto a una mayor cantidad de países. También puede consistir en producir bienes diferentes que dependan de mercados diferentes.
La celulosa puede verse afectada por una disminución de la demanda china sin que necesariamente ocurra lo mismo con las ventas de madera aserrada hacia Estados Unidos. Una desaceleración del mercado inmobiliario estadounidense puede afectar determinados productos sólidos mientras otros destinos asiáticos mantienen su demanda. Los chips pueden enfrentar una situación propia relacionada con Portugal y los contrachapados otra vinculada principalmente con América del Norte.
Cuantas más cadenas productivas independientes existan, menor es la probabilidad de que un único cambio internacional afecte simultáneamente a toda la actividad forestal.
Cada mercado pide una madera diferente
La diversificación tampoco se consigue simplemente buscando nuevos compradores para lo que ya se produce. Los mercados demandan especies, dimensiones, humedad, clasificación, terminaciones y certificaciones diferentes. Algunos compran materia prima relativamente poco transformada; otros requieren madera seca, cepillada, clasificada estructuralmente o transformada en componentes específicos.
Por eso la apertura de nuevos destinos está directamente relacionada con la capacidad industrial. Cuanto mayor sea la variedad de procesos disponibles dentro del país, mayor será también la posibilidad de adaptar la madera a diferentes necesidades internacionales.
En ese punto se conectan los tres primeros artículos de esta serie. Uruguay dispone de una enorme base forestal, pero gran parte de su valor exportado continúa concentrado en celulosa. Aumentar la transformación de la madera permite generar productos de mayor valor y, al mismo tiempo, ingresar a mercados que funcionan con una lógica diferente.
Un mapa comercial que también es industrial
La geografía de las exportaciones termina reflejando la estructura productiva del país. Si aumenta la producción de madera estructural, componentes para construcción, tableros especiales o productos de ingeniería, aparecerán compradores diferentes a los que actualmente adquieren celulosa, chips o madera en bruto.
Esto convierte la política industrial y la política comercial en dos partes del mismo proceso. No alcanza con encontrar nuevos mercados si Uruguay no fabrica lo que esos mercados demandan, pero tampoco alcanza con desarrollar nuevos productos si luego no existen canales comerciales capaces de colocarlos competitivamente.
El desafío es construir ambas cosas simultáneamente: capacidad para transformar la madera y capacidad para vender esa transformación.
No todos los huevos están en la misma canasta, pero algunos pesan mucho más
Uruguay puede afirmar que sus productos forestales llegan a más de 60 países. Es una señal importante de inserción internacional, pero no significa que el riesgo comercial esté distribuido entre 60 compradores equivalentes.
La celulosa continúa concentrada fundamentalmente en China y Europa. Los chips dependen casi completamente de Portugal y China. Los contrachapados encuentran en Estados Unidos y México sus grandes mercados. El pino aserrado tiene tres compradores predominantes, mientras el eucalipto aserrado presenta una distribución considerablemente más amplia.
Cada producto dibuja su propio mapa.
Y quizás una de las claves de la próxima etapa forestal uruguaya sea justamente conseguir que ese mapa tenga cada vez más caminos: más transformación industrial, más productos, más compradores y menos dependencia de que un único mercado continúe queriendo comprar exactamente lo mismo.
Fuentes principales: Dirección General Forestal–MGAP, Boletín Estadístico del Sector Forestal 2026 y Explorador de Datos Forestales; Uruguay XXI, Informe sector forestal 2026 y estadísticas de comercio exterior. Datos de destinos y participación comercial correspondientes al año 2025.
