Finlandia otorgó una ayuda de 21 millones de euros a Metsä Group para avanzar en el desarrollo de una planta destinada a capturar dióxido de carbono de origen biogénico en su fábrica de celulosa de Rauma. El proyecto busca transformar una corriente actualmente asociada al proceso industrial forestal en una materia prima destinada, entre otros usos, a la producción de combustibles sintéticos.

La compañía finlandesa Metsä Group informó este 9 de septiembre que su proyecto de captura de dióxido de carbono en Rauma recibió una ayuda de 21 millones de euros mediante un mecanismo de subasta inversa organizado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Empleo de Finlandia.

La iniciativa contempla una inversión total estimada en 70 millones de euros y permitiría capturar aproximadamente 100.000 toneladas de CO₂ por año procedentes de los gases de combustión de la caldera de recuperación de la planta de celulosa.

El Gobierno de Finlandia había respaldado el 3 de septiembre la asignación de los fondos, destacando que el CO₂ capturado podría posteriormente utilizarse para producir electrocombustibles renovables.

Del residuo industrial a una nueva materia prima

El aspecto más relevante del proyecto no es solamente la captura de carbono, sino la posibilidad de incorporarlo a una nueva cadena industrial. El dióxido de carbono generado a partir de biomasa forestal puede separarse de los gases industriales, purificarse y utilizarse posteriormente como insumo para otros procesos.

En el caso de Rauma, Metsä Group prevé que sus clientes utilicen ese CO₂ principalmente en la fabricación de e-combustibles. La empresa considera que esta alternativa permitiría sustituir carbono de origen fósil y generar, al mismo tiempo, una nueva actividad comercial a partir de una corriente que ya forma parte de la producción de celulosa.

La iniciativa representa así un ejemplo concreto de una tendencia que comienza a ganar espacio dentro de las industrias forestales más desarrolladas: aprovechar de manera creciente no solamente la madera, sino también la energía, los productos químicos, gases y demás corrientes generadas durante su transformación industrial.

Una tecnología todavía en etapa de desarrollo comercial

El apoyo público resulta importante porque la captura y posterior valorización comercial del CO₂ biogénico todavía se encuentra en una etapa relativamente temprana. Finlandia utilizó para seleccionar los proyectos un sistema de subasta inversa, priorizando aquellos que requerían menor apoyo estatal por unidad de capacidad de captura instalada.

El aporte de 21 millones de euros representa alrededor del 30% de la inversión estimada para la instalación de Rauma. Sin embargo, la asignación de los recursos no significa todavía que la planta vaya a construirse.

Metsä Group señaló que la decisión final de inversión podría adoptarse, como mínimo, a comienzos de 2027. Antes deberán completarse la ingeniería del proyecto, obtenerse los correspondientes permisos ambientales y comprobarse que exista suficiente demanda comercial para el CO₂ capturado.

La empresa entiende que precisamente allí se encuentra uno de los mayores desafíos: desarrollar prácticamente desde cero una cadena en la que una planta forestal pueda convertirse también en proveedora de carbono renovable para otras industrias.

Capturar carbono no significa necesariamente almacenarlo

Conviene diferenciar este tipo de iniciativa de los proyectos de almacenamiento permanente de carbono. En Rauma, el objetivo principal previsto es capturar el CO₂ para volver a utilizarlo como materia prima.

Si ese carbono se destina a fabricar e-combustibles, posteriormente volverá a liberarse a la atmósfera cuando el combustible sea utilizado. El beneficio potencial reside en evitar o reducir el empleo de carbono fósil, utilizando en su lugar carbono biogénico previamente incorporado al ciclo natural por los árboles.

El balance ambiental final depende, por tanto, del conjunto del proceso: origen de la biomasa, eficiencia de la captura, energía utilizada, producción del hidrógeno necesario para los combustibles sintéticos y transporte hasta los mercados consumidores.

La industria forestal como plataforma para nuevas cadenas de valor

La experiencia finlandesa resulta especialmente interesante para países con una industria forestal desarrollada. Una planta moderna de celulosa ya no debe ser observada exclusivamente como una instalación que transforma madera en fibra. También produce energía renovable y genera diferentes corrientes susceptibles de ser recuperadas y transformadas en nuevos productos.

Este concepto amplía las posibilidades de agregación de valor de la cadena forestal. A los productos tradicionales —celulosa, papel, madera aserrada, tableros o productos de ingeniería— se agregan progresivamente biocombustibles, productos químicos renovables, materiales de origen biológico y, ahora, la posibilidad de comercializar carbono biogénico como materia prima industrial.

Para Uruguay, donde la industria forestal alcanzó una escala suficiente para generar importantes corrientes de biomasa, energía y subproductos, el seguimiento de estas tecnologías resulta relevante. La oportunidad de desarrollo futuro no necesariamente pasa por reproducir exactamente cada experiencia internacional, sino por identificar qué nuevas industrias pueden integrarse eficientemente a la base productiva que el país ya posee.

Un punto de contacto con el proyecto HIF en Paysandú

Existe también un vínculo tecnológico con el proyecto de e-combustibles que HIF Global proyecta desarrollar en Paysandú. La iniciativa uruguaya prevé utilizar hasta 900.000 toneladas anuales de CO₂ para producir e-metanol junto con hidrógeno obtenido mediante electrólisis y electricidad renovable; HIF señala que parte de ese suministro procederá de fuentes biogénicas. Aunque se trata de proyectos de escalas y características diferentes, ambos muestran cómo el CO₂ de origen renovable puede dejar de ser considerado únicamente una emisión y convertirse en insumo para nuevas cadenas industriales.

Finlandia apuesta a integrar bosque, industria y tecnología

El proyecto de Rauma refleja una política de evolución continua de una industria forestal madura. Finlandia no abandona sus actividades tradicionales, sino que intenta incorporar nuevas tecnologías alrededor de ellas para aprovechar mejor la materia prima, reducir la dependencia del carbono fósil y generar nuevas actividades industriales.

Metsä Group, cuya cooperativa matriz pertenece a unos 90.000 propietarios forestales, desarrolla actividades que abarcan desde el abastecimiento de madera hasta celulosa, cartones, productos de madera, papeles y nuevos productos de origen biológico. En 2025 registró ventas por unos 5.800 millones de euros y empleó aproximadamente a 8.800 personas.

La eventual planta de Rauma todavía debe superar varias etapas antes de convertirse en una inversión efectiva, pero señala una dirección que merece atención: utilizar la infraestructura industrial forestal existente como plataforma para desarrollar productos y actividades que hace pocos años no formaban parte del negocio tradicional del sector.

Para países forestales como Uruguay, esa evolución constituye una referencia particularmente interesante. El crecimiento futuro del sector puede surgir no solamente de ampliar su base productiva, sino también de obtener más conocimiento, tecnología y valor económico de cada etapa de transformación de la madera.

Referencias

Finnish Government. (2026, September 3). Ministerial Finance Committee endorses aid to Metsä Fibre for biogenic carbon capture. Ministry of Economic Affairs and Employment.

HIF Global. (2026). HIF Paysandú.

HIF Global. (2026, 13 de marzo). HIF Global presentó solicitud de Autorización Ambiental Previa de su planta de e-Combustibles en Paysandú.

Metsä Group. (2026, September 9). Metsä Group’s carbon dioxide capture plant receives EUR 21 million in aid.

Yle. (2026, September 3). Hallitus puoltaa 21 miljoonan euron tukea hiilidioksidin talteenottolaitokselle Raumalle.

ICI Forestal – Elaboración propia a partir de información de Metsä Group, Gobierno de Finlandia, Yle y documentación pública del proyecto HIF Paysandú. 9 de septiembre de 2026.