duro golpeUn "duro golpe" para la industria uruguaya, que ya venía en problemas: el coronavirus

La industria uruguaya ya arrastraba problemas y la llegada del coronavirus supuso un "duro golpe" para el sector.La industria uruguaya atraviesa un escenario de pérdida de competitividad desde el año 2014, lo que ha derivado en caídas consecutivas en los volúmenes de producción y en el empleo, con más de 20.000 solicitudes al seguro de desempleo de trabajadores del sector entre abril y mayo de este año.

Eso, sumado a los problemas de rentabilidad, baja inversión, baja productividad y otras complejidades de tipo estructural como la diferencia en el tipo de cambio con los países vecinos y los costos de producción a nivel local, llevaron a que la llegada del coronavirus fuera un “golpe duro” para la industria uruguaya.

Al menos así lo afirmaron a El País diferentes actores de la industria que enfatizaron en la idea de que lo que hizo la pandemia fue profundizar problemas que ya existían desde antes.

Las medidas del gobierno
Desde la CIU consideran que, en gran medida, el gobierno contempló las aspiraciones del sector. Destacaron la decisión de no decretar el confinamiento obligatorio y de posponer algunos vencimientos de impuestos y otras obligaciones. En la misma línea, el vicepresidente de Micro y Pequeñas Empresas de la CIU, Leonardo García resaltó la “postura flexible” del gobierno en cuanto al empleo y mencionó como positiva la creación del seguro de paro parcial, así como la extensión del subsidio por desempleo total. “Eso fue de gran ayuda porque veíamos que la situación no se iba a recuperar en cuatro meses”, indicó. Además dijo que a las pequeñas empresas les ayudó la flexibilización de pagos de impuestos y el subsidio de $ 5.000 a las empresas por cada trabajador que logren retomar.

Según indicó Sebastián Pérez, de la Dirección de Estudios Económicos de la Cámara de Industrias (CIU), la irrupción del COVID-19 ocasionó una “caída brusca” debido al freno en la actividad que llevó a registrar un descenso de entre el 23% y el 26% en la producción industrial.

En mayo -último mes del cual la CIU tiene registros- la caída interanual de la producción fue del 23%, con un descenso similar de las horas trabajadas pero con una baja del empleo del 15%. Según Pérez eso quiere decir “que las empresas están intentando reducir sus horas de trabajo pero tratando de preservar el empleo dentro de lo que pueden”.

La situación dentro de la industria es disímil según cada subsector. Para el presidente de la CIU, Gabriel Murara, “no hay sectores ganadores sino menos perdedores”.

Los más afectados en relación al volumen de actividad fueron los relacionados a la producción de bienes no esenciales como la industria automotriz, las curtiembres y la producción de bebidas alcohólicas. Mientras que los menos afectados fueron los vinculados a la producción de alimentos, farmacéutica y la industria química.

De acuerdo con la CEO de la empresa Atma, Isabelle Chaquiriand, “hay sectores que no se vieron tan afectados en cuanto a nivel de actividad como para llegar a cero, pero sí tuvieron una baja significativa de la actividad que implicó operar a media máquina”.

En este sentido, la empresaria explicó que la industria tiene “una estructura de costos fijos grande”, por lo que estas caídas en la actividad “implican seguir trabajando pero a pérdida” dado que se debe seguir cumpliendo con compromisos comerciales, contratos y licitaciones “pero a un costo muy alto”.

LA VISIÓN DE LOS EMPRESARIOS
Isabelle Chaquiriand, directora del Centro de Emprendimientos Deloitte del IEEM.
CEO de Atma
“En marzo y abril tuvimos una caída muy importante. En mayo mejoramos y junio ya se pareció a lo que estimamos va a ser la nueva normalidad, que está por debajo de nuestro nivel de actividad promedio, pero que aparenta tener cierta continuidad si todo sigue bien”.

La competitividad es el factor clave para revertir la situación de la industria. Para el gerente general de Cristalpet, Álvaro Queijo, eso es “lo que más afecta” pero resaltó que “no es un problema de la pandemia sino que venía de antes” aunque sí destacó que el coronavirus “la terminó complicando un poco más”.

A su entender, “la incertidumbre” que la pandemia generó en Argentina y Brasil “hizo que movieran el tipo de cambio de una manera más rápida y fuerte” que Uruguay. “La competitividad no es solo el tipo de cambio pero sin dudas este es un factor muy importante”, señaló Queijo.

En la misma línea, el vicepresidente de Micro y Pequeñas Empresas de la CIU, Leonardo García, manifestó que los países vecinos “hoy están mucho más competitivos” que Uruguay y dijo que en cuanto se levanten las restricciones sanitarias principalmente en Argentina “van a estar muy bien posicionados y en mejores condiciones que nosotros para competir”.

VISIÓN DE EMPRESARIOS
Leonardo Garcia CIU
Vicepresidente de Micro y Pequeñas Empresas de la Cámara de Industrias
“En mi empresa, Dafelir, a partir de marzo no solo se nos cayó el mercado local sino además, todas las exportaciones. Va a ser muy complicado para el sector exportador poder recuperarse. Y volcarse a otros mercados rápidamente es muy complicado para una pyme”.

En relación al impacto que la pandemia tuvo en las micro y pequeñas empresas de la industria uruguaya, García mencionó que por su tamaño y pequeña estructura, tuvieron la ventaja de poder “ser mucho más flexibles y tener mayor capacidad de adaptación a los cambios”, algo que cree que se vio principalmente en el sector textil con la producción de tapabocas.

Como aspecto negativo, García señaló que “la complejidad” para este tipo de empresas es “la poca capacidad financiera que tienen” así como las “dificultades para acceder al crédito y la capacidad para solventar situaciones de freno en la actividad durante un tiempo indeterminado”.

La posible "guerra comercial" con Argentina y Brasil
Para el presidente de la CIU, Gabriel Murara, la pandemia “agrava el problema con los países vecinos” y lleva a una posible “guerra comercial” dado que entiende que enviarán productos a menores precios. A su entender, el problema radica en que los tres países producen lo mismo y por sus “mejores condiciones para competir, van a ser muy agresivos”. Para Isabelle Chaquiriand, CEO de Atma, por la situación de la región “podrán aparecer oportunidades puntuales por la menor movilidad en fronteras o por algún alto en la actividad de empresas en Argentina o Brasil, pero a largo plazo no es bueno para nadie. No nos alcanza con nuestra tracción para salir adelante. Precisamos una región pujante”, indicó.

Para el presidente de la CIU, una “solución viable” para revertir la situación industrial en el corto plazo consiste en que el gobierno pueda controlar que los precios de los bienes importados que ingresan al país “no sean muy diferentes a su mercado interno, que se establezca por declaración jurada que no pueden venderse un 10% o 15% más baratos que el precio del mercado del que viene”.

A su entender, sería “una solución temporal” para combatir la “competencia desleal” que considera que existe con los productos importados y “proteger” a la industria nacional hasta que retome “los niveles de competitividad que ha perdido”.

LA VISIÓN DE LOS EMPRESARIOS
Álvaro Queijo.
Gerente general de Cristalpet
“No tengo una visión apocalíptica pero va a costar volver a tener la actividad que teníamos antes. El peligro es esta burbuja, con precios muy altos. Si las fronteras siguen cerradas podemos seguir un poco más, pero los precios van a tener que acomodarse”.

"Navegando con muy poca visibilidad" y la inversión anticíclica que "viene muy bien"

Las proyecciones que maneja la Cámara de Industrias (CIU) tienen un “elevado grado de incertidumbre”, según indicó el director de Estudios Económicos de la gremial, Sebastián Pérez. No obstante, señaló que estiman que la reducción de la producción cerrado año contra año, es decir, 2020 frente a 2019 refleje una caída del orden el 6% o 7%.

“Es una caída mayor a la de otros años, veníamos de caídas más leves”, dijo Pérez pero advirtió que las proyecciones pueden cambiar en función de cómo evolucione la situación sanitaria tanto en Uruguay como en Argentina y Brasil. “Realmente estamos navegando con poca visibilidad, es como manejar en una carretera donde hay mucha niebla”, indicó el asesor económico de la CIU. Entre los aspectos positivos que pueden llegar a impulsar la recuperación del país, Pérez mencionó la construcción de la segunda planta de celulosa de UPM y sus obras anexas. El proyecto “realmente viene muy bien, es una inversión anticíclica para Uruguay dado que justo en el peor momento, esta inversión, que es de largo plazo, se va a concretar. Se da en el momento en que más la necesitamos. Si somos astutos quizás podemos salir más rápido de esta crisis”, manifestó Pérez.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara dijo que “la percepción de los industriales es pesimista para lo que resta del año” y reflexionó que la pandemia debería “enseñarnos a que tenemos que ser más competitivos y estar más preparados”.

Resiliencia empresarial ante la pandemia del COVID-19
Para la CEO de Atma, Isabelle Chaquiriand, “sería esperable” que con la llegada de la pandemia del COVID-19 se haya podido desarrollar una “mayor resiliencia empresarial”. A su entender, el ciclo de los negocios ya “se estaba volviendo más corto y la necesidad de adaptarnos se volvía cada vez más indispensable”. No obstante, indicó que “los cambios cuestan y siempre tenemos la sensación de que no hay tanto apuro. Pero la pandemia nos puso a prueba en todos esos sentidos al mismo tiempo, estresó los modelos de negocios al máximo, sumado al componente humano de contemplar la realidad de cada una de las personas que trabajan en la empresa. Soy optimista de creer que vamos a salir más emprendedores”, concluyó.

Diario EL PAIS - Montevideo - URUGUAY - 27 Julio 2020