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Roballo juan josePrueba de fuego presupuestal

La afirmación oficial de que no se aumentará el déficit fiscal con los cambios presupuestales en la Rendición de Cuentas obliga al gobierno a un dudoso equilibrio para sacar de algunos rubros partidas que permitan financiar otros compromisos más apremiantes. El prosecretario de la Presidencia, Juan Andrés Roballo, actuando como vocero luego de la última reunión del Consejo de Ministros, también aseguró que no habrá aumento de la carga impositiva en lo que resta del período, promesa que el presidente Tabaré Vázquez formuló durante la última campaña electoral pero que tuvo que quebrantar para evitar mayores desequilibrios. Previamente el ministro de Economía, Danilo Astori, había advertido que no se aprobará gasto nuevo alguno que no esté financiado en forma genuina, lo que supone recortes de recursos en otras áreas. Sostuvo que el espacio fiscal para ampliar el gasto público “tiene que ser igual a cero”.

 

Resta establecer qué sectores verán reducidas sus asignaciones para aumentar otras, meta que le exigirá al gobierno amurallarse contra el cúmulo de presiones sindicales y de organismos del Estado, que no solo resistirán retaceos sino que reclaman aumentar el gasto. Dificulta el panorama que los ingresos estén tenga menor crecimiento por pronóstico de crecimiento global más lento de la economía este año y el próximo. Roballo confirmó que se asignarán recursos adicionales a la Fiscalía, donde la sobrecarga de trabajo por escasez de fiscales demora la eficacia del nuevo Código del Proceso Penal y complica el combate a la delincuencia. Habrá también más partidas en otras áreas, especialmente las relacionadas con la seguridad pública.

Detrás del dilema que enfrenta el gobierno para reordenar el gasto en momentos de apretura financiera está el fantasma del déficit. Nadie o muy pocos creen todavía que el gobierno pueda cumplir su objetivo de bajarlo del actual 3,5% del Producto Interno Bruto al 2,9% a fin de este año y 2,5% al cierre de 2019. Al contrario, las instituciones y economistas que mensualmente consulta El Observador vaticinaron en promedio que trepará al 3,9%. Al revés de lo que sostuvo el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, al minimizar el mes pasado su gravedad, el sostenido desajuste de las cuentas públicas amenaza con la pérdida del grado inversor, que tanto trabajo dio recuperar y que es esencial para mantener el acceso a la financiación externa a tasas bajas.

El orden fiscal nunca caracterizó a las sucesivas administraciones del Frente Amplio. Pero ahora es vital, asignando los recursos disponibles a las áreas donde el gasto sea más productivo y se requiera con mayor urgencia. Argentina, en peor situación que Uruguay, proyecta bajarlo recortando obras públicas. Pero es un campo que deja escaso margen en nuestro país, ya que del mejoramiento de la infraestructura ferroviaria, vial y portuaria depende que se concrete la nueva planta de celulosa de UPM. El gobierno confía en que inversores asuman esas obras, pero el llamado a licitación no parece haber despertado gran interés de empresas extranjeras. En las circunstancias actuales, de la capacidad del gobierno para sortear la prueba de fuego que lo desafía en materia de cautelosa precisión fiscal dependerá la estabilidad de la economía

Diario EL OBSERVADOR - Montevideo - URUGUAY - 28 mayo 2018