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upm maderasAcuerdo con upm
Preparando la madera

Con moderadas concesiones fiscales, Uruguay avanzó hacia una inversión histórica con UPM

Con la firma del acuerdo este martes entre el gobierno y UPM, las partes no solo sellaron el inicio de una nueva etapa de negociaciones. También pusieron fin a una fase cargada de tires y aflojes, de especulaciones y dudas respecto a los beneficios que el Estado uruguayo le estaba otorgando a la empresa finlandesa para atraer la inversión más grande de la historia del país. Las 73 páginas del acuerdo exponen el impacto económico que tendría la instalación de la planta de celulosa, pero también dan a entender que, aunque la decisión final será de UPM, la pelota está en los pies del gobierno uruguayo.

Pagos y obligaciones
Uno de los elementos más celebrados por las autoridades son los US$ 7 millones anuales que pagará UPM como canon por explotar el territorio franco que le concederá Uruguay. Desde la autorización de la zona franca hasta el comienzo de sus operaciones, UPM deberá pagar US$ 1,05 millones anuales. Una vez que empiece la producción, el canon ascenderá a US$ 2,1 millones por año –siempre que el volumen producido no supere los 2 millones de toneladas– o US$ 3,5 millones –en caso de que la producción sea superior–. Además, la compañía deberá pagar un canon adicional de US$ 3,5 millones anuales durante los primeros 20 años.

Exoneraciones e impuestos
Por el lado fiscal, el Estado uruguayo “se compromete a otorgar las autorizaciones de zona franca del Proyecto UPM”. La empresa recibirá esa autorización “a partir del inicio de la construcción” de la planta “y hasta transcurridos 30 años desde la finalización de la misma”.

Las tareas que podrá realizar la compañía en ese régimen –siempre que se realicen dentro de la zona franca– son: la producción y venta de pulpa de celulosa y papel; la producción de insumos para desarrollar dicha actividad; el almacenamiento y la comercialización de materias primas; y la producción y venta de energía.

En materia de exoneración tributaria, se declarará como “inversión promovida” toda la requerida para la construcción de la planta, así como la de las actividades portuarias y forestales. El Estado uruguayo resignará el cobro de IRPF (impuesto a la renta de las personas físicas) o IRNR (impuesto a la renta de no residentes) por reestructuras societarias de UPM, pero se aseguró de cobrar el impuesto al patrimonio.

La construcción, instalación y mantenimiento de una vía férrea de última tecnología que conecte el puerto de Montevideo con Paso de los Toros fue una de las principales exigencias de UPM para ampliar sus operaciones en Uruguay.

Para eso, el gobierno diseñó un proyecto en modalidad de participación público-privada y ya presentó los pliegos para la licitación.

En el acuerdo aparecen delineadas las principales disposiciones de ese futuro sistema ferroviario. Allí se establece que el Estado uruguayo estará obligado, “como mínimo”, a habilitar a UPM (o un operador ferroviario designado por la compañía) el acceso “no restringido” a la vía férrea “24 horas del día, los 365 días del año”. Asimismo, el Estado uruguayo deberá, a través de la Dirección Nacional de Transporte Ferroviario, habilitar a UPM el “acceso prioritario” a seis frecuencias diarias en ambos sentidos para el transporte de celulosa y otra frecuencia diaria para, por un lado, transportar productos químicos desde el puerto a la planta, y, por otro, retornar a Montevideo.

Por el uso de las vías, UPM deberá pagar un canon. Ese monto será equivalente a US$ 0,5 por tonelada bruta por kilómetro durante los primeros cinco años contractuales y de US$ 0,6 a partir del sexto año. Además, desde el sexto año en adelante, UPM estará obligada a pagar un complemento de US$ 0,15 por tonelada bruta por kilómetro, siempre que no haya retrasos de traslados de más de 15 minutos durante el mes.

Ocupaciones y piquetes
Uno de los elementos más sensibles del acuerdo es el referido a la regulación laboral. Entre otras cosas, el Estado uruguayo asume “el firme compromiso” de convocar, al inicio de la segunda fase cuando se decida la inversión, a un ámbito de negociación conjunta entre PIT-CNT, UPM, y el Ministerio de Trabajo, “para acordar la implementación de procedimientos de prevención y solución de conflictos, así como la regulación de piquetes y ocupaciones”.

Asimismo, el gobierno se compromete a trabajar en la regulación de ese aspecto “con los ajustes y adaptaciones que las partes consideren necesarios” y promete “incorporar” a la legislación laboral uruguaya “las normas resultantes de los acuerdos que se logren” en dicha negociación. A esos efectos, se establece como “plazo máximo” el mes de diciembre de 2019.

En el contrato, UPM deja “expresa constancia” que “si el resultado de las negociaciones en ese ámbito no fuera plenamente satisfactorio a los requisitos del proyecto, podrá constituir una causal para que UPM no tome una decisión final de inversión”.

Otros acuerdos
Junto al acuerdo marco, se firmó también un entendimiento de compraventa de energía eléctrica, entre UPM y UTE. La actividad industrial de la planta genera un excedente de energía producida con biomasa que UPM venderá a UTE. La eléctrica estatal comprará cada MW/h a US$ 72,5, por un volumen anual de 1 TWh. En total, eso equivale a US$ 72,5 millones por año. Lo que exceda esa cantidad podrá ser vendido en el mercado spot (agentes a los que UTE le compra energía cuando no puede saciar la demanda) o al exterior.

La parte más opaca probablemente sea la medioambiental. Si bien el acuerdo incluye una serie de incisos que prevén las cantidades máximas de vertidos al río Negro, en línea con la normativa nacional, todavía no hay números oficiales sobre el impacto que tendrá la planta en un ecosistema ya bastante vulnerable. La ministra de Medio Ambiente, Eneida De León, dijo que “es difícil” que la empresa presente estudios antes de tomar la decisión definitiva de invertir. Más allá de la tecnología que se use en la planta, UPM “se compromete a compensar” la contaminación. Por lo pronto destinará US$ 10,5 millones para esa contingencia.

Lo dijo
“Hemos trabajado muy fuerte para la instalación de la planta. ¿Es porque nos gusta la pasta de celulosa? No. Es porque genera puestos de trabajo”
Tabaré Vázquez
Presidente de la república

 “UPM va a traer la posibilidad de dinamizar una zona del país muy venida a menos, una especie de gran vacío que tiene el territorio en el centro y en la zona centro-este”
Danilo Astori
Ministro de economía

“La empresa está de acuerdo en que tenemos que mejorar la situación del río Negro. Obviamente vamos a tener que hacer un esfuerzo”
Eneida De León
Ministra de medio ambiente

¿Qué ganó y qué perdió Uruguay en la negociación?
Las ganadas
Contraprestaciones. Con la renuncia del número tres del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, por diferencias con la forma en que se llevó adelante la negociación con UPM habían surgido dudas respecto al alcance de las concesiones. UPM estará amparado por la ley de promoción de inversiones, y operará en zona franca, pero pagará el Impuesto al Patrimonio. Las obras de infraestructura comprometidas fueron las que se habían manejado.

Desarrollo. UPM se compromete a aportar recursos para capacitación de trabajadores. Ambas partes financiarán fondos de innovación, de investigación y desarrollo. Asimismo, la empresa dará 20 becas para que jóvenes uruguayos viajen a Finlandia a estudiar disciplinas vinculadas a la industria.

Con concesiones
Energía. Uruguay se compromete a comprar cada año 1 TWh de energía eléctrica a la empresa finlandesa. Eso supondrá un costo de US$ 72,5 millones anuales para UTE, a pesar de que ya cuenta con una matriz de energía suficiente para sustentar la demanda local y generar excedentes exportables. Por otro lado, el precio acordado es 20% más barato que lo que cobra UPM 1.

Laboral. Uruguay se compromete a revisar su legislación laboral e instalar un ámbito de negociación con el PIT-CNT para resolver la regulación de los piquetes y ocupaciones. Si a UPM no le satisface el resultado, podrá desistir de la inversión.

Las perdidas
Contaminación. Pese a que se establecen límites a los volúmenes que puede verter la empresa en el río Negro, no queda claro el impacto que tendrá en el ecosistema. Como “compensación”, UPM pagará US$ 10,5 millones

Diario EL OBSERVADOR - Montevideo - URUGUAY - 9 noviembre 2017