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nudoPedidos complicados

Para muchos el 2016 fue nefasto, y el festejo de cambio de calendario tendrá dosis similares de alivio como de pedido de que lo que viene sea un poco mejor. Ahora, si profundizamos en el listado de lo que nos gustaría que ocurriera el año entrante, cada persona tendrá sus prioridades diferentes. Las del autor irían por este lado.

Martín Aguirre
Ya que el 2017 llega con un aumento de impuestos para los privilegiados que superan franjas que en un país civilizado serían de beneficencia, el primer deseo tendría que ver con el ministro Astori. No es que se le vaya a pedir extravagancias, como que deje de hablar a la gente como maestro de una escuela para niños con capacidades diferentes. Pero ya que después de una década de bonanza se ve obligado a pegarnos un fierrazo, tal vez se le podría pedir sinceridad. Que dijera claramente que heredó una caja vacía, que Mujica hizo un desastre, y que ahora él tiene que poner el pecho.

Algún insidioso podría preguntarle por qué no hizo algo para evitar llegar a esto desde la vicepresidencia. Pero bue...

Otro posible deseo tendría como destinatario a Tabaré Vázquez. Teniendo en cuenta que es su última chance en el gobierno y que su gestión parece trabada por compromisos políticos internos, se le podría pedir que patee el tablero. Que si entiende que hay que hacer un TLC con quien sea, si tiene que dar vuelta la política de seguridad, si tiene que pelearse con un gremio para revivir el ferrocarril o arreglar con UPM, que lo haga. Seguro que tendría apoyo de fuera de su partido para hacer lo que siempre dice que quiere hacer, lo que todos sabemos que hay que hacer, y que no se termina haciendo por presiones de grupúsculos que cuando van a las urnas sacan 20 mil votos. La historia no espera.

Para ser ecuánime y posar con expresión superior tan propia de periodista yorugua siglo XXI, habría que sumar algun palito a la oposición. Bien en esa onda “los del otro lado son igual o peor”. Pero, ¿sabe qué? No. Es ridículo y de poca honestidad intelectual comparar a unos políticos que tienen todo el poder del Estado para cambiar la realidad con las demás fuerzas que necesitan un milagro para poder armar una comisión investigadora, o que tienen que hacer una interpelación por semana para lograr 10 segundos en un informativo. A ellos no hay mucho que pedirles en este año; ya habrá tiempo de juzgarlos si algún día ocupan el poder.

Pero tal vez el pedido más encarecido que este periodista puede hacer para el 2017 es a sus propios lectores. E iría por el lado de reclamarles que se decidan de una buena vez qué es lo que quieren de los medios de prensa.

Vivimos un momento extraño en esta industria; por un lado nunca hubo tanta audiencia, nunca se consumió tanto de lo que hacemos. Pero tampoco nunca nuestro trabajo fue tan poco valorado (la gente parece creer que el buen periodismo es gratis), nunca hubo tanta mala leche a la hora de juzgar lo que hacemos, tanta ciclotimia a la hora de exigirnos resultados. Un par de ejemplos.

Hace unos días se hizo “viral” una entrevista al actor Denzel Washington donde dice que “si uno no lee los diarios está desinformado, si uno lee los diarios está mal-informado. El apuro por la primicia ha hecho perder el sentido de responsabilidad”.

Todo bien, Denzel, pero por más que la mataste en Training Day, lo que decís es medio tonto. ¿Quién hace que los medios busquen primicias? ¿Quién premia ese esquema? El lector. Todo el sistema de medios hoy es lo más representativo que haya sido nunca de lo que buscan los lectores. Si a Denzel y a los miles de personas que compartieron esa perogrullada en las redes no les gusta lo que ven, tal vez deberían mirarse a sí mismos al espejo. Como esa gente que entra a TV Show y comenta enojada que cómo se puede publicar eso. Papá, no solo entrás a leerlo, sino que te tomás el trabajo de comentar. Pero claro, la culpa es de los medios...

Otra. Días atrás un amigo compartía en Facebook una viñeta que decía: “Cuanto más leo los diarios, veo la tele, escucho la radio, menos entiendo”. Y otro le respondía: “Esa es la idea”. Claro, después uno vicha el perfil de esa persona, y lo que ve son permanentes posteos de sitios tan confiables como “ecorevolución”, “culturacolectiva”, “la bioguía”, o cosas por el estilo. Noticias del tipo de “Confirmado, dos vasos de jugo de limón al día elimina el cáncer”, o “Demuestran que Chile compró la Copa América”, o “Millones de musulmanes marcharon contra el ISIS y los medios lo ocultan”. Hablamos de gente formada, universitarios, viajados. Con la facilidad de acceso que hay hoy a medios de primer nivel, ¿es necesario leer esas porquerías? ¿No les molesta replicar cosas que son claramente falsas? ¿Qué mensaje están dando a los medios “tradicionales” sobre lo que quieren consumir? ¿No estaría bueno un poquito de reflexión interna antes de juzgar el trabajo ajeno? Tal vez sea mucho pedir. ¡Feliz 2017!

Diario EL PAIS - Montevideo - URUGUAY - 31 diciembre 2016