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CISNE CUELLO NEGROHumedal del río Cruces recupera su población de cisnes de cuello negro tras desastre de 2004

En 2014, 10 años después de la trágica muerte y masiva migración de cisnes de cuello negro por la contaminación del humedal del río Cruces de Valdivia, la Celulosa Arauco terminó pagando una multa cercana a los 10 millones de dólares, monto usado para cancelar las multas en su contra e impulsar programas de desarrollo comunitario.

En específico, el desastre ambiental se originó por el derrame de residuos industriales de la planta que la empresa tiene en la zona, sustancia que eliminó el principal alimento de esta especie, el Egeria densa, más conocido como luchecillo.

No obstante, y a 14 años de los tóxicos derramamientos al cauce, la situación actual dista de la descrita anteriormente, ya que el humedal recuperó su población de cisnes.

 

De acuerdo a los resultados de un estudio de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral, a los que tuvo acceso El Mercurio, académicos descubrieron que, una vez que la acción de los químicos fue controlada, el humedal comenzó a recuperarse a paso lento, pero firme.

Y es que en un plazo de 8 años la población de cisnes pasó de menos de 1.000 a más de 10.000, encontrando el alimento necesario para su subsistencia -que podría proyectarse de aquí a 20 años- en prácticamente todo el humedal, confirmó el biólogo y autor principal de la investigación, Eduardo Jaramillo.

A lo anterior, se sumó el hecho que hoy en día es común ver parejas de cisnes junto a sus crías.

El agua, además, dejó de arrojar altas concentraciones de metales pesados, como el hierro, de acuerdo a mediciones que la Universidad de Concepción sustancia en el lugar desde 2014.

No obstante, la presencia de una nueva alga preocupa a los investigadores.

Se trata del clavito de agua, la cual crece sobre el luchecillo, lo que podría afectar la fotosíntesis de la primera y reducir su población.

Sin embargo, Jaramillo precisó que estudiarán su avance desde septiembre, aunque no sea parte de la dieta de los cisnes.

“No sabemos aún qué hace que prolifere, tampoco si la consume alguna otra especie”, señaló.

BIO BIO - CHILE - 23 junio 2018